La puja de ministerios que dinamitó la investidura

Ilustración: /ENRIQUE SÁNCHEZ HUERTAS
Ilustración: / ENRIQUE SÁNCHEZ HUERTAS

La negociación se precipitó en las últimas horas y continuó incluso en el debate, cuando UP se conformó con las políticas activas de empleo

Enrique Sánchez Huertas
ENRIQUE SÁNCHEZ HUERTAS

La fracasada negociación para formar Gobierno llevaba a cabo entre el PSOE y Unidas Podemos no ha comenzado a conocerse hasta las últimas horas, cuando ambas formaciones daban por hecho que no se llegaría a un acuerdo y buscaban difundir los mensajes necesarios para responsabilizar al rival de la imposibilidad de llegar a un pacto. Todo el proceso, no obstante, ha estado lleno de una lucha táctica sin precedentes en la política española. La pugna entre la dos formaciones de izquierdas comenzó con el veto que desde el partido socialista se impuso a la figura de Pablo Iglesas, una cuestión que se desatascó la semana pasada, cuando el líder del partido morado anunció que se retiraba de la escena si su intención de llegar al menos a una vicepresidencia era un obstáculo insalvable. A partir de ese momento se precipitó todo, una guerra de guerrillas que ha finalizado con una puja por ocupar ministerios en un Gobierno que ya no se conformará. Estos han sido los hitos finales de esa lucha por los cargos:

La petición de Podemos

Según se supo ayer por la noche, a partir de un documento divulgado desde las filas socialistas, la petición inicial de Podemos era una vicepresidencia, y cinco ministerios, tres de ellos de nueva creación. En ese momento, Podemos buscaba una representación social, vinculada a sus líneas programáticas, y con anclajes en alguno de sus mensajes fuerza como la lucha contra el fraude fiscal.

La respuesta del PSOE

Los socialistas respondieron con una oferta en la que se mantenía una vicepresidencia y tres ministerios. Según se ha sabido en las últimas horas, la formación morada puso como condición obligatoria que desde el Gobierno en funciones se reconociera de forma pública que Irene Montero iba a ser la vicepresidenta. Esta última oferta suponía un cambio importante en la postura del PSOE, que pasó de asegurar que no aceptaba figuras de primer orden de Unidas Podemos en el Gabinete -como mucho en segundos rangos- a reconocer que llevarían una cartera. Al parecer, según las filtraciones más recientes, el escollo insalvable era Trabajo, área a la que aspiraba UP y que los socialistas no estaban dispuestos a ceder de ninguna de las maneras.

La contraoferta inútil

En la mañana del jueves, cuando ya se sabía que las negociaciones estaban rotas y Sánchez no saldría investido, Unidas Podemos lanzó una última contraoferta para intentar alcanzar un pacto. En esta iniciativa se seguía reclamando el Ministerio de Trabajo, un área que se ha revelado como tabú para poder llegar a un pacto. Según la interpretación que por la mañana había ofrecido la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, las pretensiones de Pablo Iglesias suponían crear un Gobierno dentro del Gobierno. El PSOE, con ese mismo criterio, rechazó esta última contraoferta. La posibilidad de un Gobierno de izquierdas se fue al garete.

Último intento

En el último momento, Pablo Iglesias, ya desde la tribuna, ha renunciado al Ministerio de Trabajo y ha asegurado que estaría dispuesto a votar a favor de Sánchez si se le concedía las políticas activas de empleo -un área, vinculada al Inem y que se encarga de la formación de los parados-. Ha sido un último intento inútil.