Rajoy se ausenta y Cospedal descarta su dimisión

La vicepresidenta del Gobierno habla por teléfono junto al escaño vacío de Rajoy durante el debate de la moción de censura en su contra./Efe
La vicepresidenta del Gobierno habla por teléfono junto al escaño vacío de Rajoy durante el debate de la moción de censura en su contra. / Efe

El Gobierno y la dirección del PP insisten en que el presidente no se plantea dimitir pese a que la desolación invade la bancada conservadora

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

El debate no augura nada bueno para el Gobierno. Confirmado el respaldo del PNV al PSOE, en las filas conservadoras dan por sentado que «el pescado está vendido» y que hay poco que hacer por impedir que Pedro Sánchez tome el relevo en la Moncloa. Mariano Rajoy ni tan siquiera ha vuelto al Congreso tras el receso de mediodía. A esta hora, sólo un movimiento detendría en seco la moción de censura: la dimisión del presidente del Gobierno.

El entorno de Rajoy se ha cerrado esta mañana en banda e insiste en que un paso atrás no cabe en los planes del jefe del Ejecutivo. Se aferran a la réplica que el presidente le ha dado a Sánchez en el pleno: «Para usted lo cómodo sería que dimitiera, pero yo cumplo con mi obligación y explico a los españoles su gran trampa». Desde la Moncloa, fuentes oficiales argumentaron ayer que anunciar una retirada sería tanto como asumir una «culpa». De hecho, la secretaria general del PP, Maria Dolores de Cospedal, atendió a los medios mientras se desarrollaba el debate para descartar esa posibilidad: «Rajoy no va a dimitir», aseguró con rotundidad.

Ese paso dejaría al Gobierno en pleno, incluido Rajoy, en funciones hasta la investidura efectiva de un candidato. El Rey tendría que celebrar una nueva ronda de consultas y designar al aspirante que mayor consenso genere entre las fuerzas políticas con representación parlamentaria. Y ese proceso podría alargarse en el tiempo, como ya ocurrió en 2016. Es por eso que algunas fuentes populares no sólo ven en la dimisión la salida más «digna», sino que creen que únicamente de ese modo lograrían extender su estancia en la Moncloa e intentar negociar para retener el poder. «Cuando pasas a la oposición, desapareces», advierten a un año de las elecciones municipales y autonómicas de 2019.

Pero Rajoy no ha dado muestras de estar en ese planteamiento. «En democracia un dirigente político se va cuando lo dicen los electores o cuando lo dice la Cámara y por eso estoy yo hoy aquí, señor Sánchez», le ha espetado al candidato socialistas, aunque tras perder los comicios de 2008, el líder del PP decidió continuar en la oposición. Ahora se enfrente a su trance más duro: esperar que mañana el Congreso le sentencie.

El presidente no entiende que haya llegado la hora de la retirada tras haber vencido tres veces en las elecciones generales y haber logrado la semana pasada sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. «Si usted gobierna no será bueno por España -le ha trasladado a Sánchez-, esta es una moción de censura a los españoles porque no le han querido en las urnas». Es más, la razón en la que se sustenta la maniobra del PSOE, el caso Gürtel, es, a su entender, una «historia vieja» que nada tiene que ver con su Gobierno.

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