El presidente del Gobierno insta a todas las fuerzas políticas a rebajar la tensión en Cataluña

EFE

Sánchez recuerda a Torra que conoce las consecuencias que acarrean la quiebra de la legalidad y el desacato

CRISTIAN REINOBarcelonaNURIA VEGAMadrid

El presidente del Gobierno llamó ayer a frenar la escalada de tensión en Cataluña. Un año después de que las fuerzas secesionistas culminaran su desafío al Estado, la confrontación entre sectores políticos ha entrado en una nueva fase. A la batalla de colocación y retirada de lazos amarillos, se sumaron las informaciones que sitúan a Quim Torra dispuesto a desobedecer la sentencia que emita el Tribunal Supremo y preparado para un nuevo ultimátum al Gobierno sobre la convocatoria de un referéndum. A Pedro Sánchez ni siquiera le hizo falta recordar el 155: «El presidente de la Generalitat sabe perfectamente cuál es el camino que depara o depararía volver al unilateralismo, a la quiebra de la legalidad, al desacato».

Según publicó ayer La Vanguardia, Torra está preparando una conferencia para el 4 de septiembre en Barcelona y en su discurso recuperaría los planes de ruptura con España. En este escenario, Sánchez recordó ayer al líder catalán que el Gobierno está dispuesto a dialogar, pero siempre «dentro de la legalidad». El jefe del Ejecutivo abogó, además, por que las instituciones, pero también los partidos políticos, trabajen por garantizar la «seguridad» en las calles de Cataluña.

Lo hizo en una comparecencia en su gira iberoamericana y después de los últimos incidentes por la retirada de lazos amarillos a la que se ha sumado Ciudadanos. «Como presidente -exhortó desde Colombia-, insto a todos los actores catalanes a construir convivencia y no ahondar precisamente en la factura social».

Llamadas a la calma

En las últimas horas, todo el mundo llama a la responsabilidad en Cataluña, pero casi nadie parece dispuesto a rebajar la tensión. Las críticas arreciaron ayer desde todos los flancos contra Ciudadanos el día después de que un cámara de Telemadrid sufriera una agresión. Los hechos ocurrieron, además, mientras el trabajador de la televisión pública madrileña cubría la concentración en solidaridad con la mujer atacada el sábado en Barcelona cuando retiraba lazos amarillos. El acto estaba organizado por la formación liberal.

El partido naranja quiso capitalizar el descontento que hay en Cataluña con la guerra de lazos, llamando a la población a quitar simbología secesionista del espacio público. Pero tras sumarse Albert Rivera e Inés Arrimadas a la campaña contra los plásticos en la localidad de Alella, los liberales se vieron en el centro de la polémica. Lejos de pisar el freno, Ciudadanos insistió en que seguirá dando la batalla en la calle.

«Claro que hay que recuperar la convivencia, lo que no voy a aceptar es que se diga que quien quita un lazo es quien está rompiendo la convivencia», afirmó Arrimadas. Ciudadanos acudió ayer al Defensor del Pueblo a pedir amparo por la situación de indefensión en la que, a su juicio, se encuentran muchos catalanes.

Incluso los populares, que también alentaron la retirada de lazos, marcaron ayer distancias con Ciudadanos. «El PP ha optado por la política de la responsabilidad y de no llevar la confrontación a la calle», señaló Pablo Casado. Su dirección en Cataluña reprochó a los liberales que «no supieran controlar» la manifestación organizada el miércoles. Casado, en cualquier caso, cargó con todo contra el secesionismo. «Van por la calle como matones pegando a la gente», añadió.

Mientras, Torra apareció ayer en la diada de Sant Félix, en Vilafranca del Penedès, ataviado con una gorra y un pañuelo amarillo en apoyo de quienes colocan los lazos por Cataluña. Su vicepresidente, Pere Aragonès, acusó a Ciudadanos de buscar la tensión en la calle a cambio de un puñado de votos. El diputado de Esquerra Joan Tardà insinuó incluso que alguien tiene interés en que haya un «accidente» para dinamitar el proceso soberanista.

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