Así superó el presidente el intento de Iglesias en 2017

Montoro y Rajoy./Efe
Montoro y Rajoy. / Efe

Frente al intento de Iglesias de asociar al PP con la corrupción, el presidente del Gobierno aseguró que su Ejecutivo es el que más medidas ha tomado contra la misma

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

Para Mariano Rajoy fue casi un trámite. Podemos lanzaba una moción de censura el pasado 14 de junio que sabía muerta -obtuvo solo 82 'síes' frente a las 97 abstenciones y a los 170 votos en contra- pero, ha recordado estos días Pablo Iglesias, lo hacía «por una cuestión de dignidad». Presentaba el texto la portavoz de la formación morada, Irene Montero. Un texto que se centraba en la corrupción del Partido Popular y que enumeraba hasta 57 casos. Pero el presidente del Gobierno salió airoso con un discurso algo trillado, el de que no se puede generalizar y que su Ejecutivo es «el que más medidas ha tomado contra la corrupción».

Fue un debate largo -tanto la portavoz de Podemos como el candidato a la Presidencia del Gobierno utilizaron dos horas y media para argumentar su postura- y bronco, muy bronco. Si Iglesias optó por la corrupción como estrategia -«Usted -llegó a decirle a Rajoy- va a pasar a la historia como el presidente de la corrupción»-, Rajoy apostó por hablar del modelo territorial de España y forzar al candidato a definirse al respecto.

Frente a los «corruptos, machistas, franquistas y saqueadores» que lanzó la portavoz de Podemos para descalificar a la bancada popular y justificar la moción, Rajoy se defendía asegurando que en el PP «ha habido» corruptos pero «no es un partido corrupto», como España, donde hay corruptos «pero no es un país corrupto». En cambio, a las acusaciones de Iglesias -«Alguien con tantos amigos en la cárcel no puede seguir en la Moncloa», dijo-, el presidente de Gobierno respondió con la sorna y la ironía: «Este Gobierno -dijo- no tiene más que siete meses de vida y no hemos tenido tiempo de haber cometido todas las tropelías que nos atribuye, no podemos ser tan eficaces». Y no escatimó en descalificar una moción de censura que entendía como «chusca, de fogueo y contra la estabilidad de España».

A la salida del hemiciclo, Rajoy subrayó que el fracaso de la moción era una muestra del rechazo a los «radicales, extremistas y personas con comportamientos bastante poco saludables para el tiempo que vivimos». Decía entonces estar «animado» para continuar con su labor, que «no es fácil pero que cada vez da mejores resultados». ¿Tendrá la misma opinión al final del día?

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