Sánchez asegura que quiere «ganar una década perdida por las políticas injustas del PP»

Padro Sánchez junto a Susana Díaz. / EFE

El presidente del Gobierno dice que su proyecto político «no es de meses, sino de años» | Acusa a PP y Cs de no hablar de la región en campaña porque «no tienen propuesta para Andalucía ni España»

CECILIA CUERDOChiclana de la Frontera

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado este domingo que su proyecto es a largo plazo, «no es de meses, sino de años», y lo ha justificado en que busca «ganar una década perdida con las políticas injustas del PP». Tras augurar que las andaluzas serán la primera victoria de una larga racha socialista que se completará con las municipales y autonómicas en mayo, el líder del PSOE ha llamado a los militantes a combatir la abstención y lograr una «movilización rotunda» que evite los bloqueos y la pérdida de derechos.

Recién llegado de Guatemala de la XXVI Cumbre Iberoamericana, Sánchez ha participado en el que se antoja único acto de campaña electoral en Andalucía junto a Susana Díaz, ya que los compromisos internacionales han dejado en un hilo el otro acto, previsto el próximo domingo en Málaga, la otra provincia donde se ubican sus apoyos internos en la región junto a Cádiz. Un acto accidentado, dado que un asistente sufrió un desmayo debido al calor reinante en la bodega donde se celebró el mitin, y de la que también fue desalojada una mujer que exhibió una pancarta con el lema «Susana Corrupta, Voto nulo».

En Chiclana de la Frontera, Sánchez ha acusado a los partidos de la derecha de no hablar de los asuntos que afectan a la comunidad porque «no tienen un proyecto para Andalucía ni para España», asegurando que esta situación no se produciría en otras comunidades autónomas. A diferencia de los mítines protagonizados por los líderes de PP y Cs, en este no se han visto banderas de España, pero sí de Andalucía y del PSOE.

En su intervención ante unas 1,500 personas, Sánchez ha explicado que con su llegada al Gobierno en junio tras la moción de censura «se abrió un cambio de época», tratando de desmentir a quienes aseguraron que «nunca más habría un gobierno progresista». «Nuestro proyecto político no es para meses, sino para años», ha aseverado, dejando claro que no tiene intención de convocar elecciones aunque no logre sacar los presupuestos generales, «después de las políticas injustas que aplicó la Moncloa, queremos ganar una década». No obstante, ha pedido de nuevo a los partidos de la oposición que apoyen sus cuentas para, entre otros, poder aprobar la subida del salario mínimo interprofesional.

Sánchez ha acusado entonces a PP y Cs de fomentar el crecimiento de la ultraderecha con su «abandono de la moderación» y su «irresponsabilidad política», asegurando que «en Andalucía, España y la UE no tienen cabida los discursos machistas, xenófobos y excluyentes». Asimismo, ha justificado que los conservadores no hayan logrado nunca gobernar en una comunidad donde los socialistas acumulan 37 años al frente de la Junta. «No se puede despreciar Andalucía para luego aspirar a gobernarla, es así de simple», ha justificado en alusión a los diferentes ataques de miembros del PP de fuera de la región, aunque ha dejado claro que despreciar a esta tierra «no es sólo insultar a los niños», sino no tener un proyecto y quedarse sólo en la descalificación.

Tras glosar la batería de medidas que en cinco meses y con solo 84 diputados ha logrado poner en marcha, entre las que ha citado la derogación de la Lomce, la transformación del tejido laboral o la defensa de la igualdad de género, así como la ley de transición ecológica, la subida de las pensiones o la reforma de la Constitución para eliminar los aforamientos, el líder socialista ha apuntado la necesidad de «abrir el debate sobre cómo financiar el estado del bienestar», contraponiendo sus propuestas a la iniciativa del PP de suprimir impuestos como el de los actos jurídicos documentados.

«Están hablando de recortar el estado del bienestar en manos de las comunidades autónomas», ha dicho, mientras que «nosotros queremos que la clase media trabajadora no pague más y que las grandes empresas empiecen a pagar lo que les toca». Por eso, y en relación al impuesto al que alude Casado, que hasta ahora pagaban los ciudadanos, ha recordado a los bancos que «durante la crisis fuimos solidarios con ellos, y la solidaridad es recíproca».

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