Pedro Sánchez promete ser «abogado» de Cuba ante la UE y evita hablar de derechos en la isla

Pedro Sánchez y Miguel Díaz-Canel./Efe
Pedro Sánchez y Miguel Díaz-Canel. / Efe

El presidente del Gobierno expresa su «voluntad política» de ser el primer jefe del Ejecutivo español en realizar un viaje oficial a La Habana en su reunión en Nueva York con Díaz-Canel

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Pedro Sánchez hará lo posible por convertirse en el primer presidente del Gobierno español que visita Cuba desde Felipe de González. El jefe del Ejecutivo aceptó este martes en Nueva York la invitación cursada por el nuevo presidente del país caribeño, Miguel Díaz-Canel, con el que mantuvo una reunión en el marco de la Asamblea General de la ONU. Aún no hay fecha para la cita, pero en la Moncloa dicen que la intención es que el viaje se produzca «lo antes posible».

En sí misma, la afirmación no querría decir mucho. Fue también lo que dijo el anterior Gobierno cuando, en marzo de 2017, recibió una invitación similar de Raúl Castro, de manos de su ministro de Exteriores, Bruno Rodríguez, para Mariano Rajoy y para los Reyes. «Se hará lo antes posible». El jefe de la diplomacia española, Alfonso Dastis, llegó a hacer un viaje preparatorio, pero finalmente meses después todo se frustró porque, según adujo, no se daban las «condiciones necesarias».

En el Ejecutivo aseguran, sin embargo, que Sánchez tiene toda la «voluntad política» de materializar la visita y en facilitar también la del rey Felipe VI, que se podría hacer coincidir con los 500 años de la fundación de La Habana en noviembre de 2019. «Es una fecha que nos está llamando a gritos», dicen en la Moncloa.

A la importancia económica que tendría una toma de contacto al más alto nivel, largamente demandada por las empresas españolas, se añade en el caso de Sánchez la cuestión simbólica. Sería un nuevo guiño muy del gusto de su electorado y, sobre todo, le haría protagonista de un acontecimiento histórico.

Sin política interna

«Les hemos transmitido que pueden contar con nosotros como los amigos o como los abogados ante la Unión Europea», explicaron fuentes del Gobierno. Según aducen, no hubo en la reunión ocasión para hablar de «política interna» (es decir, sobre avances democratización) y todo se centró más en el deseo de «relanzar» las relaciones primero políticas y después culturales y comerciales.

Al margen del viaje de González en 1986, también José María Aznar y el rey Juan Carlos (quien nunca antes ni nunca después visitó Cuba) pusieron un pie en La Habana en 1999, pero no fue para una visita oficial sino para participar en una Cumbre Iberoamericana. El exjefe del Ejecutivo popular tuvo varios encontronazos con Fidel Castro en su años en el Gobierno. No sólo anunció en 1996, tras un encuentro con el vicepresidente norteamericano Al Gore, que suspendía la cooperación oficial a Cuba, sino que fue el impulsor de la Posición Común de la UE, que condicionaba las relaciones político comerciales con el país a avances en las libertades y los derechos humanos, una decisión cuestionada por los socialistas.

La Posición Común llegó a su fin en 2016, el mismo año en el que Barack Obama puso imagen al deshielo en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, que había comenzado a producirse en 2014 tras décadas de hostilidades. El presidente norteamericano se convirtió así en el primer dirigente de su país en visitar Cuba desde 1928, pero después -y eso es algo que subrayan desde la Moncloa como ejemplo de que España está perdiendo oportunidades- lo hicieron también el presidente francés, François Hollande y el primer ministro italiano, Matteo Renzi.

Sánchez cerró pues, en su reunión con Díaz-Canel uno de los principales objetivos de la gira que empezó el pasado domingo en Canadá y sigue en Nueva York y Los Ángeles.

 

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