El PP señala en el mapa 20 escaños en juego en las provincias pequeñas

Pablo Casado, en Castellón. /Efe
Pablo Casado, en Castellón. / Efe

Casado pisará aun más el acelerador de la llamada al voto útil en el último tramo de la campaña para el 28 de abril

COLPISA

En la sala de mandos del PP se examina minuciosamente el mapa electoral para diseñar la estrategia de las próximas semanas. De momento, la dirección nacional del partido ha llegado a la conclusión de que hay una bolsa de 20 escaños en juego en las circunscripciones pequeñas -las que reparten menos de siete diputados- que puede hacer inclinar la balanza de los pactos postelectorales para hacerse con la Moncloa. «Si nosotros subimos 20, esos son representantes que no tendrá la izquierda», argumentan en la cúpula de la formación conservadora.

Con la aspiración de hacerse con el máximo número de sillones posible, el PP se centrará en esas provincias donde es necesario un alto porcentaje de sufragios para poder traducir votos en diputados. Su estrategia pasará por convencer al electorado de que apostar por Ciudadanos y Vox puede no servir a esos partidos para tener representación y, sin embargo, sí debilitar la fuerza de los populares para llevarse «los restos», los últimos escaños en liza en esas circunscripciones.

Es la clásica llamada al «voto útil», aunque esa expresión no se emplee por no herir sensibilidades. En todo caso, el PP se propone intensificar este planteamiento en la última fase de la campaña y entonces podría hablar directamente de la «utilidad» si fuera necesario.

La estructura

Sin saber aún si Ciudadanos y Vox son vistos como partidos pequeños o medianos, el PP pisará el acelerador en su contacto directo con el votante. Fuentes de la dirección subrayan que su fortaleza respecto a sus competidores reside en su amplia estructura municipal y provincial para llegar allí donde el resto lo tiene más complicado. Las mismas voces entienden que la concentración de convocatorias electorales dificulta a formaciones como la de Santiago Abascal cubrir las candidaturas y llegar a todos los puntos de España.

En Génova entienden que Vox consigue el grueso de los escaños en los sondeos preelectorales en muy pocas circunscripciones. Pero, pese a todo, dan por sentado que el 28 de abril la suma con la extrema derecha y Ciudadanos será, como en Andalucía, suficiente para gobernar. Ese es el modelo de Casado. Un planteamiento bien distinto al de Mariano Rajoy en 2015. Entonces, sólo los liberales amenazaban con llevarse parte del pastel del centro derecha. Y en las cábalas del PP aún figuraba el PSOE como compañero de una gran coalición de gobierno.