«Rajoy debe liberarse de esa idea contaminada de que acercar presos es impunidad»

El lehendakari, Iñigo Urkullu, paseando ayer por las calles de Vitoria ./IGOR AIZPURU
El lehendakari, Iñigo Urkullu, paseando ayer por las calles de Vitoria . / IGOR AIZPURU

El lehendakari asegura que ETA deja a la izquierda abertzale la «pesada mochila» de reconocer «el daño injusto causado»: «Espero que dé ese paso»

JORGE SAINZVitoria

La forma en que ETA ha anunciado su final no ha satisfecho del todo a Iñigo Urkullu (Alonsotegi, 1961). Pero el lehendakari tiene planes de futuro para el nuevo tiempo sobre convivencia y presos, en los que quiere embarcar al presidente español, Mariano Rajoy.

-¿Se imaginaba el final de ETA así, con esta escenografía?

-La escenificación del comunicado final me resultó llamativa por su pobreza. Era un audio y no creo que ni la propia organización pensara que iba a terminar así. Pero lo importante es que han terminado ya.

«Hay una interlocución abierta y discreta con el Gobierno español sobre el tema penitenciario»

-¿Pensaba que iba a aludir a las víctimas y a la autocrítica que usted les exigió?

-ETA tenía esa oportunidad hasta el comunicado final. Esa es una mochila muy pesada que deja al conjunto de la izquierda abertzale y que está pendiente de aligerar o vaciar. La izquierda abertzale, en la que se disuelve ETA, tiene una asignatura pendiente, la del reconocimiento del daño injusto causado.

-¿Ve capaz a la izquierda abertzale de dar ese paso en este nuevo tiempo? ¿En qué plazos?

-Hay ámbitos, como el plan de trabajo que hemos dado a conocer el Gobierno Vasco y el de Navarra o la ponencia de Memoria del Parlamento Vasco, para que pueda dar ese paso. Lo ha dado en alguna medida en legislaturas anteriores con planteamientos primigenios sobre la constitución de la ponencia de memoria, y con determinados gestos de asistencia a actos de memoria de determinadas víctimas. Pero es necesario un compromiso firme. Espero que la izquierda abertzale dé ese paso definitivo.

«Rajoy no me ha dado garantías de sentarse a hablar de presos, pero tengo esperanza»

-¿Qué le hace pensar que la izquierda abertzale pueda decir que «matar estuvo mal», como usted exige?

-Porque es consciente de la realidad, a pesar de la gestión de los tiempos del maquillaje de su historia baldía. Es consciente del sufrimiento generado en la sociedad vasca por ETA porque también participa de conversaciones entre víctimas y victimarios y sabe del dolor de las víctimas de ETA.

-¿Es más un tema de gestión interna de tiempos?

-Sí.

-¿Su relación con la izquierda aber-tzale no es buena, según dicen?

-En determinados ámbitos políticos y mediáticos afines a la izquierda abertzale se intenta despreciar la figura del lehendakari, que recae en mi persona, pero debo tener una relación con ella, al igual que con otras sensibilidades, y la tengo.

-Usted criticó el comunicado de ETA sobre el daño causado, por diferenciar entre víctimas, y eso le granjeó críticas desde algunos sectores de la izquierda abertzale.

-Al abordar el final de ETA, todos podemos caer en el 'buenismo' pero hay que dejar sentados unos principios éticos. Y el hecho de que aquel comunicado hablara de distintas víctimas, me llevó a decir que eso era atentar contra un principio ético. Si piensan que debemos aplaudir y agradecerles el final de ETA, pues no voy a pasar por ahí.

-¿Por qué no acudió el acto de Kanbo con la delegación internacional que avaló el final de ETA? ¿Qué opina de la Declaración de Arnaga y la escenografía?

-Lo importante no fue Kanbo, sino el comunicado de ETA de disolución. Ya advertí que no asistiría, como tampoco asistí a Baiona al acto del desarme. Hay que poner en la mesa que, como lehendakari, arriesgué hasta el máximo en el acompañamiento a la primera escenificación de desarme con los verificadores internacionales y acompañándoles a Madrid cuando fueron citados en la Audiencia Nacional. Y el lehendakari también pidió la liberación de los miembros de Luhuso detenidos en 2016 en el acto de inutilización de las armas. Pero gestionado como se gestionó, no asistí al acto de desarme del 8 de abril en Baiona. Y a Kanbo no he ido por una cuestión ética y política y, añado, por dignidad institucional.

-¿Ética en qué sentido?

-En Aiete todo fue a la inversa. Colaboramos desde el PNV para ofrecer una pista de aterrizaje a lo que después fue la declaración de ETA de cese de la violencia. Ahora se ha invertido el orden. Primero ha sido el anuncio del final de ETA y el acto de Kanbo era un aval posterior de personalidades internacionales. Ya había advertido en los comunicados previos que no había una mención suficiente a las víctimas y el audio final tampoco se refería a ello. Tampoco he entendido que el acto fuera en Iparralde cuando la incidencia de ETA principalmente ha sido en la Comunidad Autónoma del País Vasco, y el viernes no había ningún temor a detenciones o actos ilegales como para no hacerlo aquí.

«No fui a Kanbo por dignidad: ETA siempre ha menospreciado al Gobierno Vasco»

-¿Y las razones políticas?

-No me parece oportuno que los agentes internacionales tengan que hacer una reflexión política o dar unas pautas que no sean las que puedan acordar los representantes políticos, cuando además el comunicado de ETA volvía a incidir en la interpretación del conflicto. Esto es una distorsión de la realidad que no la tomo como válida.

-¿A qué se refiere, por último, con lo de «por dignidad institucional»?

-Porque ETA siempre ha menospreciado al Gobierno Vasco, que para ellos ha sido acusado de símbolo del particionismo y autonomista frente al propósito de independencia. Pero el Gobierno Vasco siempre ha ofrecido planes para el final ordenado de ETA. Por dignidad institucional, no debía estar en Kanbo.

-¿Y dicho todo esto, entendió que estuviera Andoni Ortuzar, el presidente de su partido, el PNV?

-Respeto los criterios de cada uno de los que asistieron o no lo hicieron. No entro en esas consideraciones.

-¿Se ha sentido lejos de su partido en esta cuestión?

-No he hecho consideraciones sobre lo que ha hecho uno u otro partido. Lo único que me ha preocupado es ser honesto con mi posición institucional.

«Respeto que el PNV asistiera a Kanbo, pero yo me ajusté a mi función de lehendakari»

-¿Si hubiera sido presidente del PNV, hubiera acudido?

-No sé cual hubiera sido el proceso, ni las negociaciones. Yo no he recibido ninguna invitación directa formal.

-¿Ni como participante en los procesos de paz como se ha dicho?

-Solo recibí una invitación genérica dirigida a todos los participantes en los procesos, no personal.

-¿Hay diferentes ópticas en el PNV sobre Kanbo? Egibar dio ayer importancia al acto de Arnaga.

-Respeto todos los criterios. Pero no me pongo en el papel de 'por ser militante del PNV' valorar su postura. Me ajusto a mi función como lehendakari.

Etchegaray

-¿En este sentido, se ha quebrado la sintonía con el presidente de Iparralde, Jean-René Etchegaray? ¿Cree que ha intentado arrogarse el liderazgo institucional?

-No he tenido comunicación con él para este acto, salvo por personas interpuestas. No tengo nada que decir. Respeto que al celebrarse en Kanbo, se sintiera como anfitrión. Esto no condiciona nuestra relación.

-El centro de diálogo Henri Dunant le ensalzó a usted por su labor por la paz. ¿Le gustó?

-Uno puede sentirse muy reconocido, pero más es el reconocimiento que yo debo a las muchísimas personas que hemos trabajado.

-¿Le incomodó que le mencionaran junto a Arnaldo Otegi?

-No. Cada uno hemos trabajado en nuestro ámbito, Otegi, Eguiguren Zapatero o yo. Me he mensajeado con la Henri Dunant y los agentes internacionales, con Zapatero, Rubalcaba, Eguiguren, Imaz, Rajoy...

-¿Y qué le ha respondido Rajoy?

-Nos hemos cruzado mensajes, pero no desvelaré el contenido.

-¿Tiene esperanzas fundadas de que el Gobierno central se va a sentar en esa mesa que quiere usted poner en marcha con el Gobierno de Navarra para hablar de presos?

-He dicho que Rajoy es sensible a pesar de ser consciente de todos los condicionantes internos que tiene en relación a la clarificación de lo que es la política penitenciaria. El presidente español necesita liberarse de una contaminación e intoxicación que se ha pretendido hacer de lo que es la reivindicación de una política penitenciaria diferente cumpliendo la legislación vigente. Ha habido una confusión pretendida de que queremos modificar la ley penitenciaria cuando hablamos de cumplirla, de la individuación de las penas, de los beneficios penitenciarios a los que los presos tienen derecho pero que tienen que trabajar por ellos. Ha habido contaminación en la interpretación de que el fin de la dispersión o el acercamiento persiguen la impunidad, la amnistía, la liberación o el reagrupamiento, cuando no hay nada de eso. Rajoy necesita liberarse de todo ese discurso político del que es autor también el PP. Una vez que ETA ha anunciado su final, y poniendo por delante la memoria de las víctimas, planteamos una política penitenciaria pactada en función de consensos en los ámbitos parlamentarios. Tengo la esperanza de que podamos trabajar. Son muchos años en los que venimos hablando de esto el presidente español y yo.

-¿En qué basa esta esperanza si en su discurso tras el final de ETA Rajoy fue duro sobre los presos?

-Obedece a las circunstancias que atraviesa el PP y al marcaje de Ciudadanos, que tiene un discurso que en su día articuló el PP mezclando el terrorismo con el nacionalismo. El Gobierno del PP está condicionado por un discurso que generó y no ha ido aliviando. Pero ministros de Interior del PP anteriores dijeron que para modificar la política penitenciaria era necesario que se disuelta ETA. Ya se ha disuelto. ¿Ahora qué pasa entonces?

«Garantías»

-¿Le ha dado garantías Rajoy de que se sentará a la mesa a hablar de su plan de presos?

-No me ha dado ninguna garantía. No puedo faltar a la verdad. Pero eso no quita para que yo sea insistente, por el bien de la convivencia social, política e institucional en Euskadi, partiendo de la premisa de que la realidad vasca es muy diferente a la del resto del Estado español.

-¿Esos consensos parlamentarios previos a un acuerdo sobre presos buscan facilitar la implicación de Rajoy? ¿Son una garantía de que todo va a seguir los cauces legales?

-Supone la clarificación para partidos de ámbito español para que participen en consensos que sirvan de base para el compromiso institucional del Gobierno español. Si el presidente no considera suficientes las garantías que hasta ahora le he ofrecido personalmente, con documentos que le he entregado de nuestro plan de convivencia o acercamientos a cárceles próximas a Euskadi, pues reforcemos esa garantía con los consensos parlamentarios.

-¿Le ha pedido una reunión personal para hablar de esto?

-Estoy a la espera de la agenda del presidente. Mi disposición es clara desde el minuto cero.

«La escenificación del comunicado de ETA me resultó llamativa por su pobreza»

-¿Hay abierta interlocución entre ustedes con el Gobierno central sobre estos temas?

-Sí. Por eso, cuando digo públicamente que el presidente español es sensible, es porque hay una interlocución abierta, que se gestiona de forma discreta como ha de ser, en la que se abordan desde situaciones particulares o privadas a reflexiones más abiertas o generales. Hay que profundizar en esa relación y llegar a compromisos más globales que hasta ahora.

-¿Sería un riesgo para estos planes de flexibilizar la política de presos que gobernara Ciudadanos?

-Yo me dirijo a Rajoy, que es el que gobierna. No hago elucubraciones.

-¿Qué le sugiere que Rajoy haya convocado el pacto antiterrorista?

-No me atrevo a hacer una valoración cuando algunos partidos del Estado se han negado a acudir.

-¿Debe el PNV aprovechar su actual influencia en Madrid para, sin vincularlo a la negociación presupuestaria, intentar también desbloquear la situación carcelaria?

-Son ámbitos diferenciados de la gestión institucional. Pero si el PNV quiere abordar el tema en su libre relación con el PP, pues todo suma.

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