Los nenúfares y la urgencia

Los nenúfares y la urgencia
Alba Carballal
ALBA CARBALLAL

Imaginad que en un estanque hay una plaga de nenúfares, y cada noche se duplican: si el primer día había dos nenúfares, el segundo habrá cuatro, el tercero ocho, etc. Sabemos que a los treinta días la superficie de agua estará cubierta por completo. Decidme, ¿cuántos días tardará el estanque en llenarse de nenúfares hasta la mitad? Aunque la intuición se apresure en contestar por nosotros que quince, no hace falta pensar mucho para percatarnos del error: en realidad, el día 29 estará ocupada la mitad de la superficie, el 28 un cuarto, y así sucesivamente. Los ecologistas utilizan a menudo esta metáfora para explicar que los problemas medioambientales casi siempre son más urgentes de lo que parecen.

Entre operaciones Chamartín, corruptelas, Villarejos y negociaciones chuscas, la noticia más relevante de la semana ha pasado casi desapercibida: hace un par de días se celebró -no se me ocurre un verbo más desacertado- el 'Earth Overshoot Day', el día del año en que los seres humanos agotamos los recursos naturales que el planeta es capaz de regenerar a lo largo de doce meses. A finales de la década de 1980, esta barrera no se sobrepasaba hasta mediados de diciembre. Que hoy la fecha se aproxime tanto al ecuador del año significa, ni más ni menos, que la humanidad gasta casi el doble de lo que la Tierra puede asumir sin quedar esquilmada. Todo lo que consumamos a partir de ahora corre, como si de un crédito bancario se tratase, a cuenta del futuro, pero puede que el globo no sea el prestamista más solvente.

En esto de la ecología no existen hipotecas a tipo fijo, y los intereses son muy altos: deforestaciones, sequías, huracanes y una retahíla cada vez más larga de especies en peligro de extinción. En el estanque infinito de las cosas finitas, que todo lo abarca y que tan poco parece importarnos, ya estamos, me temo, a día 31.

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