Sierra de Béjar, escuela de formación

Son muchos los escolares que aprenden a deslizarse en las pistas salmantinas/Sierra de Béjar-La Covatilla
Son muchos los escolares que aprenden a deslizarse en las pistas salmantinas / Sierra de Béjar-La Covatilla

Durante las últimas quince temporadas, el centro invernal situado en Salamanca cuenta con un programa de aprendizaje para escolares

JUANJO GONZALOMADRID

No es ningún secreto hablar de las pistas de la Sierra de Béjar como de unas de las más humildes del país. Un lugar donde se reúnen muchos de los amantes del esquí de la zona del Sistema Central para disfrutar de plácidas jornadas con una buena cantidad de nieve -en la actualidad son 170 los centímetros que se acumulan en las áreas más altas del dominio-, sin aglomeraciones y con la habitual presencia del sol, que salvo contadas excepciones suele ser un fiel.

Sierra de Béjar-La Covatilla
Sierra de Béjar-La Covatilla / Béjar-La Covatilla

Lejos de las dimensiones de otras estaciones situadas en la zona centro del país, como La Pinilla o la madrileña Valdesquí, seguramente las dos referencias, en el entorno salmantino también esta campaña está siendo especial. Aunque como suele ocurrir cada temporada, las primeras semanas fueron bastante complicadas con la apertura únicamente de los trazados dirigidos a debutantes y las continuas críticas por parte de los usuarios. Superficie más que suficiente para un centro que cuida a los más pequeños.

7.500 escolares

Por sus pistas, cada semana, son muchos los escolares que acuden a aprender a esquiar y deslizarse sobre unos esquís. Bonita forma para iniciarse en uno de los deportes de moda que durante los últimos 15 años forma parte de uno de los puntos clave del programa de Béjar-La Covatilla. Una tradición de la que se benefician todos los niños de la provincia durante varias semanas a lo largo de la temporada y que les permite disfrutar de la nieve de una forma diferente.

Durante el pasado curso fueron un total de 7.500 los escolares que pasaron por un entorno al que en los primeros meses les costó arrancar debido a la falta de nieve. Las copiosas precipitaciones de enero y febrero han permitido superar a estas alturas los 12 kilómetros y mantener todas sus pistas abiertas para los usuarios. También una buena noticia para seguir acogiendo y formando cada semana a muchos de los escolares que, en unos años, acudirán a las pistas a disfrutar de una experiencia única.

 

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