Cangas de Onís, todas las virtudes de Asturias en un municipio único

Cangas de Onís, todas las virtudes de Asturias en un municipio único

Rincón histórico donde la naturaleza, liderada por el Parque Nacional de los Picos de Europa, es la clara protagonista de la comarca

ÁLVARO ROMERO

El Principado de Asturias está repleto de tesoros, bonitas ciudades, naturaleza sin igual y pueblos espectaculares tanto costeros como de interior que son capaces de integrarse perfectamente en el entorno. Una de esas joyas es la localidad de Cangas de Onís, situada en la zona oeste del territorio asturiano, enclavada en el valle que forman los ríos Sella y Güeña.

Asume la capitalidad del concejo homónimo, una región que se asienta a los pies de los Picos de Europa y más de la mitad pertenece al Parque Nacional. Entre las imponentes montañas se hacen hueco fértiles vegas donde se desarrolla la agricultura y ganadería, junto al turismo, fuentes económicas de la comarca.

Cangas de Onís puede presumir de tener una importante carga histórica, que cobra su mayor protagonismo con la sublevación de Don Pelayo contra la invasión musulmana. Tras la victoria de Covadonga, en el año 722, Cangas se convierte la corte de un incipiente reino que, con el tiempo daría lugar al Reino de Asturias.

Conociendo el pueblo

Cangas es un pueblo tranquilo y encantador, allí se respira aire puro y en el fondo, omnipresentes, se pueden apreciar los Picos de Europa. El río Sella acaricia el casco urbano dejando una de las estampas más representativas de la villa, el impresionante Puente Romano que, con su Cruz de la Victoria colgante es uno de los monumentos más famosos y fotografiados de Asturias. Fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931.

A lo largo del trazado se pueden contemplar varias plazoletas, entre ellas la del Mercado, un cuadrado de suelos empedrados y arquitectura típica, inspirada en los modelos tradicionales asturianos. A pocos metros se levanta la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Santa María, construida en 1963 es el edificio religioso más destacado del pueblo. Muestra un precioso campanario compuesto por tres niveles escalonados y seis campanas.

Frente a dicha iglesia, en la plazoleta contigua, un pequeño jardín aporta el punto de color y escolta la estatua de Don Pelayo como guerrero, obra de Félix Alonso. Atravesando el cauce del río Güeña se accede a la parte norte del pueblo, allí se encuentra el dolmen y la ermita de Santa Cruz, de destacado valor histórico debido a la antigüedad de su fundación, en el año 437.

De perfil religioso es también la capilla de San Antonio, construida en el siglo XVI y rodeada de robles centenarios, en su interior alberga la imagen de San Antonio, patrón de Cangas de Onís. De carácter civil merece la pena mencionar el Palacio Pintu, la Casa Dago y el Aula del Reino de Asturias, antigua iglesia parroquial de la localidad.

En el concejo

El entorno de Cangas de Onís potencia el encanto del pueblo contribuyendo de manera decisiva para que sea uno de los puntos turísticos más importantes de Asturias. El propio concejo alberga el majestuoso santuario de Covadonga, situado a tan solo nueve kilómetros del centro urbano. Una enorme cueva natural que arropa una pequeña capilla y protege la imagen de la patrona de Asturias, la Virgen de Covadonga. Bajo la Santa Cueva cae un hermoso salto de agua que convierte este lugar en un verdadero espectáculo para los sentidos.

A pocos metros se levanta imponente la basílica de Santa María la Real de Covadonga, construida en el siglo XVII expone su estilo neorrománico en un curioso color rosado provocado por la piedra caliza que lo forma.

Continuando la serpenteante y espectacular carretera otros 12 kilómetros aproximadamente se llega hasta los lagos Enol y Ercina. Allí el paisaje se convierte en un auténtico espectáculo, las aguas cristalinas de los lagos maridan a la perfección con los verdes campos que sirven de alimento al ganado bovino que pasta en la zona. Todo ello con las cumbres más altas de los Picos de Europa siempre de fondo. La niebla suele apoderarse del lugar y reducir considerablemente la vista, por eso es importante asegurarse con antelación de que las condiciones climatológicas son las adecuadas.

Culto al paladar

La gastronomía es una faceta más de la cultura local, influida por factores orográficos, climáticos, sociales e históricos. La cocina canguesa se basa en la excelente calidad de sus materias primas, productos obtenidos de la tierra como son fabes, maíz, patatas y las exquisitas carnes de terneros, corderos y cerdos. Además, de los ríos Sella y Gueña se extraen abundantes y variados pescados de gran calidad, en especial salmones y truchas.

El protagonismo indiscutible se lo lleva la carne y en especial la de ternera, alimentada en los pastos de la montaña, protegida como Indicación Geográfica Protegida (IGP) garantía de calidad. Los pastores elaboran también deliciosos quesos y en los restaurantes es posible degustar sus recetas más famosas, la típica fabada, las fabes con almejas, el pote asturiano y los cachopos, entre otras.

Todo ello regado con una buena sidra natural, bebida tradicional asturiana y culminado por alguno de sus postres lácteos, como son la tarta de queso, el requesón o el arroz con leche. Dulces exquisitos cuyas recetas han ido pasando de generación en generación hasta la actualidad.