Unas 300.000 piezas han aparecido en la Gran Dolina de Atapuerca en 22 años

Excavación en Gran Dolina./CC
Excavación en Gran Dolina. / CC

Esta campaña, si todo marcha como está previsto, se excavará por última vez en el nivel TD-10 de este yacimiento

César Ceinos
CÉSAR CEINOSBurgos

Después de 22 años de esfuerzo y trabajo, los investigadores de Atapuerca finalizarán en esta campaña, si todo marcha como está previsto, la excavación en el nivel TD-10 de la Gran Dolina, uno de los puntos más destacados del yacimiento.

«Hasta ahora y creo que durante mucho tiempo va a ser la unidad más rica de Atapuerca, por dimensiones y por densidad de restos», ha comentado el responsable de la exploración de la parte alta de Gran Dolina, Andreu Ollé, aunque también ha matizado que «hemos estado 22 años una media de 25 personas». Durante todo este tiempo, han registrado una a una alrededor de 300.000 piezas, de las cuales dos tercios son fauna y el resto, herramientas o fragmentos de piedra. En cambio, no hay ningún resto humano ni evidencias del fuego.

Esta zona del sitio arqueológico comenzó a excavarse en los años 80 y en extensión, en 1996. Actualmente están indagando en las últimas capas del TD-10, donde están apareciendo restos de campamentos de cazadores y recoletores, y de industria lítica, como hachas de mano. Por el contrario, la presencia de animales es menor que en zonas superiores porque están en contacto con niveles más ácidos y no se han conservado o se han quedado en muy mal estado. Estos sedimentos tienen un antigüedad de 450.000 años, un nivel sincrónico a los de la Sima de los Huesos o la Sima de Galería.

Cuando la exploración llegue a su fin en el TD-10 comenzará en el TD-9. Ollé ha informado que no cree que el trabajo en el próximo nivel se extienda mucho, puesto que es una capa muy fina y en los sondeos no ha aparecido nada interesante. No obstante, es un paso obligatorio para llegar a la zona siguiente, que es muy rica en fauna y a nivel paleontológica, si bien es cierto que aún no hay evidencia clara de presencia humana.

La investigación en el TD-8 arrancará el año próximo. El planteamiento del equipo de investigación es recuperar todos los restos para confirmar la ausencia de personas y, tras ello, analizar el porqué y conocer el ambiente de la Sierra de Atapuerca sin humanos.

Por último, Ollé no se ha atrevido a dar fechas de llegada al nivel TD-6, el del Homo Antecessor. «Es el gran objetivo, pero no es el único. Podría dar un tiempo, pero depende de lo que aparezca y de cómo podamos excavar», ha indicado. Además, antes está el TD-7 y tendrán que concretar la manera de excavar.

La colección más grande del 'ursus dolinensis'

Por su parte, los científicos que trabajan en el nivel TD-4 está alcanzando la zona de restos con un millón de años de antigüedad. «Lo que tenemos ahora mismo es una cronología parecida al Homo Antecessor», ha comentado el encargado de dirigir la investigación en la zona inferior de Gran Dolina, Jordi Rosell.

Por ello, las excavaciones actuales están dejando entrever el ambiente en el que vivió este ser humano, ya que del TD-6 al TD-4 sí que hay presencia humana, al contrario que en la parte más alta del yacimiento. «Estamos viendo los animales que convivían con el Homo Antecessor, como las primeras hienas que llegan de África o el que hace más ilusión a los investigadores, el oso 'ursus dolinensis'. «Es un oso que se ha definido aquí. Sabemos que existe en Europa y aquí es donde vamos a tener la colección más grande de animal y donde conoceremos mejor a la especie», ha asegurado.

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