Accidentes como rutina. la triste historia de la n-1

Raro es el usuario asiduo de la N-1, única vía alternativa a los peajes, que no se ha encontrado con algún siniestro con víctimas mortales | El miedo es el compañero de cada trayecto por esta carretera

La Plataforma de Afectados por la N-1 ha convocado cientos de concentraciones de protesta por la prórroga en la concesión de la AP-1. /PCR
La Plataforma de Afectados por la N-1 ha convocado cientos de concentraciones de protesta por la prórroga en la concesión de la AP-1. / PCR
AYTHAMI PÉREZBURGOS

«La lucha constante da sus frutos», confiesan, con ilusión y con la euforia de un trabajo duro que ha obtenido sus resultados, los usuarios de la N-1. Esa carretera que tantas vidas se ha cobrado. La liberalización de la AP-1 afecta directamente a los vecinos de los pueblos cercanos a esta vía, la única alternativa a los peajes de la AP-1. Esos que todos los días se desplazan por la N-1 para ir a trabajar, para disfrutar del ocio o, lo que más angustia causa, esos niños y jóvenes que usan el transporte escolar por esta carretera.

Hasta que no vean las barreras levantadas no se lo creerán, por eso, muchos de estos usuarios asiduos de la N-1 empezarán el día 1 de diciembre en los peajes de la AP-1. Muchos de ellos, la gran mayoría, pertenecen a la Plataforma de Afectados por la N-1. Una agrupación ciudadana, sin inclinaciones políticas, que ha logrado situar este problema en las portadas de los periódicos y en la mente de todos. El 1 de diciembre se reunirán por un motivo alegre y no por un nuevo accidente, una nueva víctima mortal, un nuevo herido de la N-1.

El 1 de diciembre la AP-1 deja de ser una autopista de peaje para convertirse en una autovía tras duplicar su esperanza de vida. Desde 1994 hasta 2018 se ha ampliado la concesión. Esa noche, en Briviesca, se ha convocado una ofrenda floral para recordar a las víctimas que se ha cobrado la N-1.

«No se distinguía la parte delantera y trasera del coche. Era una imagen horrible» Mari Cruz Rueda, vecina de Quintanavides

Esas víctimas siempre han estado presentes. Raro es el usuario asiduo de la N-1 que no se ha encontrado con un accidente. Mari Cruz Rueda, de Quintanavides, nunca olvidará el último accidente con dos muertos que se encontró, fue este verano, «no se distinguía la parte delantera y trasera del coche. Fui la primera en llegar. Iba con mi hija en el coche. Era una imagen horrible. Por muchos accidentes y fallecidos que nos hayamos encontrado, nunca te acostumbras». «Esto no te endurece, al revés. Cada concentración tras un accidente, lo llevaba peor», confiesa Marisa Beunza, de Quintanapalla. Begoña Marina, de Pancorbo, no olvidará nunca «el accidente en el que un tractor se llevó a un coche en un cruce y el conductor del turismo estaba calcinado». Esas imágenes siempre permanecerán con ellos.

Marisa reconoce que cuando se confirmó la noticia de la AP-1 en lo primero que pensó fue en todos esos fallecidos, en los accidentes y sus secuelas. «Aquí todos conocemos a alguien que ha perdido a un ser querido por la N-1», lamenta Marisa.

Igualmente, todos han sufrido sustos al circular por esta vía. «Este verano un camión perdió una rueda que quedó en medio de mi carril. Cuando me acercaba un coche que venía de frente de dio el cambio de luces. Me puse en alerta y pude esquivarla invadiendo el carril contrario, si no, me la hubiese comido», recuerda Mari Cruz. El miedo es el compañero siempre que estas personas viajan por la N-1, y lo hacen diariamente. Conviven con esa tensión al volante. Ellos se conocen los puntos más peligrosos y respetan la velocidad, no siempre ocurre lo mismo. «Muchos camiones que circulaban detrás de mí me han dado el cambio de luces o se me pegaban para presionarme a ir más rápido cuando iba a la velocidad marcada», recueda con tristeza Marisa.

«El día que el autobús escolar se retrasaba un poco, no podía con los nervios» Marisa Beunza, vecina de quintanapalla

Cuando son los hijos los que se enfrentan a los viajes en la N-1 la congoja es mayor. Todos los días los hijos de Marisa han estado durante dos horas diarias en esta vía, la hija de Begoña se pasa 100 kilómetros diarios por esta carretera nada segura. Begoña cuenta cómo el conductor del autobús escolar ha llegado a grabar el viaje para dar a conocer la cantidad de infracciones con las que se topaba. «Como madre, el día que el autobús se retrasaba un poco, no podía con los nervios», confiesa Marisa. El acceso a los yacimientos de Atapuerca, por donde también accede el autobús escolar al pueblo, es uno de los puntos más peligrosos, lamenta Marta Saiz, concejala de Atapuerca.

De la incredulidad a la alegría pasando por los nervios. Así recibieron los usuarios la noticia de la liberalización de la AP-1. «Tengo impreso el día que se publicó el anuncio y lo tengo colgado en mi puesto de trabajo», confiesa Rosa González, de Fresno de Rodilla. Ella, la noche del 30 de noviembre al 1 de diciembre, acudirá a ver con sus propios ojos el levantamiento de las barreras. «No llego a creérmelo porque debería estar señalizado ya en los anuncios de carreteras e informado», reconoce Rosa. Tantos años, tanto sufrimiento, tanto miedo, puede resultar increíble que pueda llegar a acabar. La liberalización de la AP-1 reducirá el tráfico pesado de la N-1 y muchos de los turismos que recorrían la N-1 podrán hacerlo por la autovía.

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