Canicosa de la Sierra muestra su patrimonio y sus tradiciones en el encuentro de la Comunidad Viva Castilla y León

Vecinos de los nueve municipios han pingado el mayo como símbolo de hermandad./COMUNIDAD VIVA CASTILLA Y LEÓN
Vecinos de los nueve municipios han pingado el mayo como símbolo de hermandad. / COMUNIDAD VIVA CASTILLA Y LEÓN

Vecinos de Mansilla Mayor, Lubián, Rágama, San Miguel del Pino, Villaherreros, Molinos de Duero, Sebúlcor y El Oso conocen la localidad serrana y su comarca

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Canicosa de la Sierra se ha abierto de par en par para los participantes del quinto encuentro de la Comunidad Viva Castilla y León, en el que han participado hoy más de 600 personas procedentes de los municipios que forman parte de la asociación: Mansilla Mayor (León), Lubián (Zamora), Rágama (Salamanca), San Miguel del Pino (Valladolid), Villaherreros (Palencia), Molinos de Duero (Soria), Sebúlcor (Segovia), El Oso (Ávila) y los vecinos de la localidad serrana, que han ejercido de anfitriones y han mostrado sus tradiciones y su patrimonio, tanto cultural como natural.

La jornada ha comenzado en el Comunero de Revenga, donde los asistentes han conocido la necrópolis altomedieval de tumbas excavadas en la roca y la Casa de la Madera. A continuación, el itinerario del viaje les ha llevado hasta la iglesia de San Esteban de Canicosa de la Sierra y el pino-roble, un ejemplar único en el mundo en el que conviven un roble de unos 250 años y un pino de unos 130.

Posteriormente, han disfrutado de una sesión de danzas burgalesas a cargo del grupo Tierras del Cid en el frontón y de una comida popular en el polideportivo. Las exhibiciones han continuado tras la sobremesa con una resinación de pinos y de carreteros, que han llevado varios bueyes al campo de fútbol. La lluvia, presente de manera intermitente, no ha frenado el desarrollo del encuentro, que también ha contado con la presencia de un mercado de productos de Burgos Alimenta.

La cita ha incluido la pingada del mayo, una tradición de Canicosa en la que han participado vecinos procedentes de los nueve municipios como símbolo de hermandad entre las entidades de la Comunidad Viva Castilla y León, y se ha clausurado con una siembra de árboles, en la que cada uno representa a un pueblo perteneciente a la asociación.