Cueva Palomera celebra su quinto aniversario

Acceso al complejo kárstico. /BC
Acceso al complejo kárstico. / BC

El complejo kárstico de Ojo Guareña ha sido visitado por más de 11.000 personas en sus 110 kilómetros

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El 16 de noviembre de 2013 la Cueva Palomera se abrió por primera vez al público. Desde entonces han pasado más de 11.000 visitantes por la cavidad. La Cueva Palomera forma parte de la red principal de galerías subterráneas del Complejo Kárstico de Ojo Guareña y es uno de los sistemas cavernarios más grandes de España.

Un total de 110 kilómetros de galerías y cavidades, distribuidas en 6 niveles y lo que queda por descubrir. Es un mundo subterráneo inmenso que se encuentra en la Merindad de Sotoscueva (Burgos) bajo 13.168 hectáreas de espacio natural protegido y que fue declarado Bien de Interés Cultural por la gran cantidad de yacimientos prehistóricos que alberga.

La visita a la Cueva Palomera se realiza por el cuarto nivel, un nivel de fluctuación, por el cual en algunos tramos de la visita puede haber circulación puntual de los ríos, sin que sea ningún riesgo para el visitante. Todo lo contrario, es un espectáculo digno de ver cuando una cascada de 54 metros proveniente del arroyo de Villamartín de Sotoscueva se sumerge por la Sima Dolencias. El protagonista principal de la visita es el agua en todos sus estados y formas, empezando con los ríos subterráneos Guareña y Trema, que han ido erosionando la roca caliza, dejando sus huellas en las galerías a medida que iban pasando por ellas.

También está presente el agua de lluvia que según filtra por las fracturas de las rocas se va manifestando en forma de en diferentes formas y tamaños. El agua de condensación que deja unos brillos singulares en los techos, debido a la colonización de bacterias e incluso se intuye la presencia del agua del mar mediante fósiles marinos que se quedaron eternizados en la roca sedimentaria.

Una de las cavidades de Ojo Guareña.
Una de las cavidades de Ojo Guareña. / GIT

La experiencia que se siente durante la visita no deja indiferente a nadie, independientemente de que si se realice la visita corta de 1,5 km o la larga de 2,5 km. Al respetar al máximo su entorno natural, sin alterar la cueva con grandes tramos de pasarelas y luces artificiales permite moverse por su suelo original. El visitante tiene la sensación más cercana posible a una experiencia de espeleología.

Solamente con un frontal en el casco se va paseando por las galerías y salas de grandes dimensiones, descubriendo a su ritmo el mundo subterráneo de una forma muy distinta a la de las otras cuevas turísticas. A medida que la visita se va adentrando en la cavidad, los sentidos se van agudizando: comienza la visita con la magia de la Dolina de Palomera con su exuberancia vegetal y su olor a bosque y líquenes.

Ya en la bajada por la Rampa de Palomera se empieza a sentir el aire que cambia según las diferentes condiciones atmosféricas de las salas que se visitan, se escucha el silencio y se puede experimentar la oscuridad absoluta, observar la fauna subterránea y los techos brillantes, o simplemente escuchar las gotas del agua, que forman pequeños conciertos acústicos o nos dejan contemplar las maravillosas formaciones que se han formado durante siglos y siglos

Visitas a Cueva Palomera

No hay que ser un gran deportista, pero sí tener mínimo 12 años y contar con una condición física suficiente para andar por un terreno irregular, bajar y subir zonas en pendiente, agacharse en algún tramo, sin tener que pasar gateras, ni zonas estrechas. Tampoco hace falta ponerse buzos o arneses. Con venir bien preparado para estar a 8ºC y llevar un buen calzado que proteja el pie para que no resbale, es suficiente. Se debe reservar con 48 horas de antelación por la web www.merindaddesotoscueva.es o en taquilla en el horario de Cueva- Ermita de San Bernabé.

 

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