La economía burgalesa se ralentiza en el último trimestre, arrastrada por la crisis del automóvil

Imagen de una cadena de montaje del automóvil/Rafa Gutiérrez
Imagen de una cadena de montaje del automóvil / Rafa Gutiérrez

FAE advierte una tendencia en negativo, sin perspectivas de mejora en 2019, y teme que la inestabilidad política continúe frenando el crecimiento económico en España

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

La crisis del sector del automóvil, a raíz de las últimas decisiones del Gobierno central, los camibos de normativas y declaraciones políticas contradictorias, ha dado al traste con las perspectivas de cerrar el 2018 como un año de «récord» para la economía burgalesa. Hasta septiembre, las expectativas se iban cumpliendo, con buenos resultados y crecimiento empresarial. Sin embargo, el verano ha supuesto un «frenazo importante» y la economía se ha ralentizado en la provincia burgalesa.

Así lo ha asegurado esta mañana Miguel Ángel Benavente, presidente de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE), quien observa una tendencia en negativo sin visos de mejora en el primer trimestre del próximo 2019. Benavente ha reconocido que el 2018 se cierra, en términos generales, en positivo, con cierto crecimiento o reducciones muy moderadas.

No obstante, la preocupación de la patronal burgalesa se centra en las sensaciones que se están percibiendo en el último trimestre del año. «Se observa un cambio de tendencia y una ralentización de la economía de Burgos», ha apuntado Benavente, y se teme que «el primer cuatrimestre del 2019 sea igual de malo que el último de 2018». Y todo ello, principalmente, por el frenazo registrado en la actividad productiva de la industria del automóvil, de la que Burgos es especialmente dependiente.

«Si la industria del automóvil se resfría nos resfriamos todos»

Las matriculaciones crecieron un 15% hasta septiembre, pero a continuación se han producido reducciones. La inestabilidad política está ocasionando que las multinacionales del sector ralenticen o paren sus producciones, que se congelen las inversiones, lo que acaba afectando a la industria auxiliar, una de las bazas más potentes de la economía burgalesa. Y «si se resfría la industria del automóvil nos resfriamos todos», ha remarcado el presidente de FAE.

Por ese motivo, la patronal insiste en que «antes de tomar decisiones hay que poner medidas» sobre la mesa, y las políticas de transición ecológica no están viniendo acompañadas por medidas que vayan a garantizar que la misma se produzca de la manera menos traumática. España no cuenta con infraestructuras para los vehículos eléctricos, ha puesto como ejemplo Benavente, y además estos «no están al alcance de cualquiera». Actualmente, el coste mínimo de un vehículo eléctrico ronda los 40.000 euros. «Al Gobierno se le pide responsabilidad a la hora de hacer delcaraciones y tomar decisiones».

Crisis política, crisis económica

Por otra parte, Miguel Ángel Benavente teme la repercusión que la inestabilidad política actual pueda tener en el devenir económico del país en 2019. Al próximo año se le pide que «no sea demasiado convulso y permita trabajar» a la industria, pues los factores que llevan a una crisis son varios, y la inestabilidad política puede convertirse en uno de ellos. «Cuando hay inestabilidad el dinero se pone a cubierto», y el Gobierno de Pedro Sánchez no está dando precisamente tranquilidad, en opinión del presidente de la patronal.

En relación con la crisis de Cataluña, Benavente afirma que «el Gobierno nos representa a todos y tiene que ser contundente cuando debe de serlo», y lo mismo se le exige a la Unión Europa, que no defiende los intereses de los países miembros frente a otras potencias, como Estados Unidos, que está haciendo mucho daño a la economía internacional con sus políticas proteccionistas.

 

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