¿Marañón alcalde y Lacalle consejero?

El escenario político resultante tras el 26-M da pie a una compleja red de pactos en la que cada ayuntamiento y diputación formarán parte de un crudo intercambio político | Este miércoles, Teodoro García Egea se sentará con Cs para dibujar un escenario tan imprevisible como posible

Marañón y Lacalle la última vez en la que coincidieron, durante la celebración de la romería de la Virgen Blanca/PCR
Marañón y Lacalle la última vez en la que coincidieron, durante la celebración de la romería de la Virgen Blanca / PCR
Ismael del Álamo
ISMAEL DEL ÁLAMOBurgos

Diez días más tarde que el 26-M dibujara un espacio político complejo, las diferentes formaciones empiezan marcar sus posiciones de cara a la próxima constitución de Ayuntamientos, diputaciones y gobiernos autonómicos. En el caso de Castilla y León, el que marca cuándo y con quién se reúne es Ciudadanos, que, a pesar de no haber sido, ni mucho menos, el partido ganador, sí ha quedado en una posición electoral clave para la constitución de la mayoría de las instituciones.

En el caso que nos ocupa, el Ayuntamiento de Burgos se pondrá sobre la mesa de trabajo que reúne hoy al secretario general del PP, Teodoro García Egea, y al candidato a la Junta de Castilla y León de Cs, Francisco Igea. Una vez el comité negociador de la formación naranja dio la orden de establecer pactos «preferentemente» con los 'populares', éstos han dado el paso de acercarse para establecer las figuras que ocuparán las alcaldías y presidencias. Todos los movimientos estarán interrelacionados.

Comenzando la joya de la corona, la Junta de Castilla y León, es evidente que el PP hará todo lo que esté en su mano para no perder un feudo histórico. Para conseguirlo, Alfonso Fernández Mañueco pedirá a Igea su apoyo para sumar una mayoría suficiente. Los 29 procuradores de los 'populares' recibirían los 13 votos de los naranjas, para alcanzar esos 42 escaños necesarios para que Mañueco releve a Juan Vicente Herrera en la Presidencia de la Junta. Sin embargo, este importante apoyo tendría contraprestaciones, por ejemplo, en el Ayuntamiento de Burgos.

El actual alcalde, Javier Lacalle, podría poner al servicio de Cs sus siete concejales para respaldar a Vicente Marañón y sus cinco ediles. Este movimiento, siempre contando con el voto a favor de los dos representantes de Vox, situarían al líder de los naranjas en la Alcaldía. Además, incluso esta jugada estaría bien vista por un Lacalle, desgastado por los 16 años de estancia en el Ayuntamiento (ocho de ellos como alcalde), porque Mañueco le otorgaría una consejería en el Gobierno Autonómico -no hay que olvidar que es orgánicamente el tercer miembro más importante del PP en Castilla y León-. Además, el liderazgo de una consejería ha sido una de las salidas que ha estado buscando Lacalle durante los últimos años.

Asimismo, no hay que olvidar que el alcalde en funciones también es senador y ocupa una plaza que ha escocido en el seno del PP burgalés, dejando sin representación a Cristina Ayala. Aunque la portavoz adjunta del grupo popular en el Senado no recuperaría su asiento, sino que sería Manuel Villanueva López el que sustituiría a Lacalle en la Cámara Alta.

Finalmente, la presidencia de la Diputación de Burgos también puede estar entre esas peticiones que Cs haga al PP a cambio de su apoyo en la Junta de Castilla y León. En este caso, no sería necesaria la participación de Vox en un «pacto a la andaluza», ya que el PP, con diez diputados, y Cs, con tres, sumarían mayoría frente a los once con los que cuenta el PSOE. Estas cifras son aún provisionales dado que faltan datos oficiales.

En cualquier caso, PP y Cs trabajarán hoy en un intercambio de cromos en el que no participará el partido más votado, el PSOE, que espera tener ese cromo imposible que 'populares' y naranjas no tengan para llevarse el gato al agua.