El Monasterio de San Salvador de Oña estrenará itinerario turístico en el verano de 2020

San Salvador de Oña/GIT
San Salvador de Oña / GIT

Con la ayuda de 200.000 euros del 1,5% Cultural, la Diputación de Burgos arrancará este año la segunda fase de la rehabilitación del cenobio

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

La Diputación de Burgos intentará acelerar al máximo la tramitación administrativa para arrancar, este mismo año, las obras de la segunda fase de remodelación del Monasterio de San Salvador de Oña, que permitirán contar con un nuevo itinerario turístico y cultural, incluyendo el Patio de San Íñigo y el Claustro Romano. El objetivo es que el recurso turístico pueda estar en marcha en el verano de 2020, tras una inversión próxima a los 400.00 euros.

El diputado de Patrimonio, Ramiro Ibáñez, recuerda que el proyecto cuenta con una ayuda del 1,5% Cultural, recién concedida, de 200.000 euros, la mitad de lo que cuesta la actuación. Este hecho también supone que las obras tienen que estar finalizadas en el plazo máximo de 18 meses tras la comunicación oficial por parte del Gobierno central. Y esta comunicación aún no ha llegado, explica Ibáñez, así que el cronómentro todavía no ha empezado a correr.

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La intervención se centrará en el Patio de San Íñigo y el Clasutro Romano, con una mejora generalizada de los accesos para acabar con las barreras arquitectónicas. Así, se colocarán unas rampas de acero para acceder al zaguán desde la Plaza de Sancho García, un zaguán que albergará la recepción de visitantes y un punto de atención turística. También se intervendrá en los aseos existentes, para mejorarlos.

De ahí se parasará al Patio de San Íñigo, con una intervención integral, que incluirá la restauración de las fachadas, la reconstrucción de los recercados de ventanas y balconeras, de molduras y cornisas, y una limpieza del solado. La intervención se completará con una rehabilitación de las cubiertas y la instalación de una nueva iluminación, pues el patio formará parte del itineario y albergará una sala de exposiciones.

En el Claustro Romano se eliminarán las barreras arquitectónicas y se sustituirá el pavimento de hormigón por otro de piedra caliza, recuperándo aquellas zonas en las que todavía se cuenta con el pavimento original de mortero. También se restaurarán las bóvedas y se iluminarán, realzando el valor artístico del edificio, ha apuntado Ibáñez, quien recuerda que la intervención total afectará a 1.700 metros cuadrados y 675 metros cuadrados de cubiertas.

Jardines, recorrido alternativo

Con esta segunda fase se crea un nuevo itinerario turístico, que se une al recorrido existente entre la iglesia parroquial de San Salvador, la sacristía, la sala Capitular y la planta baja del Claustro Gótico. Aun así, y como existe una zona de escaleras «insalvable», se va a habilitar un recorrido libre de barreras arquitectónicas bordeando los jardines, desde la Plaza de Sancho García, que contará con la correspondiente iluminación turística y un sistema de vigilancia.

En total, las obras tienen un plazo de ejecución de 12 meses, según el proyecto realizado por los técnicos provinciales. Un proyecto que deberá pasar el filtro de la Comisión Territorial de Patrimonio antes de que Diputación licite las obras. Ramiro Ibáñez no teme que Patrimonio vaya a cuestionar el proyecto, pues los técnicos provinciales han trabajado a conciencia y están muy implicados con la intervención.

Aun así, se tratará de agilizar al máximo la tramitación para cumplir con los plazos previstos y, de paso, poder poner a disposición del visitante el nuevo itinerario turístico en el verano de 2020. Se busca «dar respuesta a la actividad cultural y turística de la parroquia de San Salvador y de la Fundación Milenario de Oña. Además, la Diputación está obligada a conservar y proteger el Monasterio de San Salvador, un Bien de Interés Cultural (BIC).

Por ese motivo, la Institución Provincial ha acometido diferentes intervenciones. La actual supondrá una inversión de 400.000 euros, con una apueta «valiente», pues se asume el 50% de la financiación. Previamente, se destinaron 500.000 euros a la primera fase de rehabilitación y también se han invertido 50.000 euros en un contrato de reparación de cubiertas, una mínima parte de los 8.000 metros cuadrados con los que cuenta el antiguo cenobio.