Las predicciones apuntan a una cosecha de 1,5 millones de toneladas en la provincia

Una cosechadora recogiendo grano en el campo./BC
Una cosechadora recogiendo grano en el campo. / BC

Trigo y cebada son los cereales más recogidos en los campos de la comunidad autónoma

Burgos Conecta
BURGOS CONECTABurgos

El primer avance de producción de la cosecha de cereales de invierno en Burgos apunta a una recolección de 1.558.000 toneladas, un 25,22% del total de Castilla y León, que asciende a 6.178.000 toneladas. Esta cifra supone un crecimiento del 3% en comparación con la campaña media de los últimos diez años. Tras la provincia burgalesa, que lidera la estadística se sitúan Valladolid, con 1.015.000 toneladas, y Palencia, con 976.000 toneladas.

Del dato regional, 3.147.000 toneladas corresponden a trigo y 2.405.000 toneladas son de cebada, según las primeras estimaciones que ha anunciado la consejera de Agricultura y Ganadería, Milagros Marcos, antes de participar en Salamanca en un Consejo de Dirección con miembros de su departamento y abierto a representantes de la sociedad civil y que ha recogido Europa Press.

Por su parte, la superficie de cereales grano se presenta esta campaña con 1.883.000 hectáreas, un 3% más que el año pasado. En el caso concreto del trigo, con 879.000 hectáreas y el cereal más sembrado (47% de la superficie), ha continuado su tendencia creciente y ha aumentado un 2%.

La cebada es el segundo cereal, con 763.000 hectáreas. Burgos y Segovia, donde las superficies se mantienen, en el resto de provincias se aprecia un incremento de la superficie de cereal, con León a la cabeza, con un 15% más, Salamanca, un 7% más, y Zamora, un 5% más.

Según ha apuntado la consejera, en la situación actual es previsible una cosecha superior a la media, aunque la producción final dependerá de la presencia de lluvias y temperaturas suaves en lo que resta de mayo y durante junio.

Campaña de cereal

La campaña de cereales comenzó en Castilla y León con un mes de octubre «extremadamente cálido» en la mayor parte de la Comunidad, y «muy seco», con un déficit de precipitación del 80% respecto a la media mensual, que afectó a las siembras.

En noviembre continuó la falta de lluvias, que fueron un 50% inferiores a las habituales. Diciembre fue un mes de temperaturas normales y precipitación desigual, y esto llevó consigo un retraso en el desarrollo del cultivo, ha recordado la Junta tras las palabras de la consejera.

Enero fue un mes cálido, con temperaturas medias por encima de lo esperado y con lluvias normales en gran parte de Castilla y León. No hubo déficit de precipitaciones respecto a un mes normal. El invierno ha continuado con un febrero «muy frío y húmedo». Las precipitaciones de ese mes fueron un 45% por encima de lo habitual, si bien todavía no compensaron el déficit del año hidrológico.

Esta situación se extendió a marzo, que fue «muy frío, muy húmedo, ventoso y con muchos días de nieve», especialmente en las provincias de Segovia, Soria y León. La precipitación recogida en el mes equivale a la que se registra de promedio en el primer trimestre del año, lo que compensó el déficit hídrico del año. El resto del año ha sido cálido y húmedo, con un 40% más de agua.

Las abundantes lluvias de 2018 han permitido «una mejora notable en el desarrollo del cultivo y han permitido un ahijamiento normal». Estas buenas condiciones han facilitado una fase de encañado adecuado y por lo tanto «unas buenas condiciones para el espigado», ha apuntado Marcos.

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