Aranda, en estado de conmoción por el caso de los supuestos abusos sexuales de los futbolistas

C.alle en la que viven los presuntos agresores y la víctima, en los números 38 y 40./S. G.
C.alle en la que viven los presuntos agresores y la víctima, en los números 38 y 40. / S. G.

Los jugadores de la Arandina están denunciados por una presunta agresión sexual a una menor

SUSANA GUTIÉRREZ

La calle San Francisco de Aranda de Duero se ha convertido, desde el pasado lunes, en el foco de las miradas en la actualidad nacional. En apenas unos pasos se concentran la vivienda de los tres jugadores de fútbol encarcelados por una presunta agresión sexualy la casa de la víctima, una joven de 15 años. En la misma vía donde, cien metros más abajo, también se encuentra el centro concertado en el que la menor cursa 3º de la ESO. Lo que en su día fue la carretera Nacional 1, hoy convertida en vía interna de la ciudad, ha cambiado su habitual día a día para hacer frente al bullicio de micrófonos y cámaras.

En las conversaciones, un único tema, la detención de los tres jóvenes que, hasta hace una semana, eran ídolos de los aficionados del equipo local, la Arandina C.F, que milita en la Grupo VIII de la Tercera División de la Liga Nacional. Los futbolistas llegaron al equipo el pasado mes de agosto, a comienzo de la temporada, dos de ellos son originarios de la provincia de León, el otro de Zamora. Los tres decidieron compartir ese piso, situado en la sexta planta, pagado por el club y donde supuestamente agredieron sexualmente a la joven.

Los vecinos se encuentran impactados, agobiados y no acaban de entender la presión mediática a la que afirman sentirse sometidos. «Nosotros no sabemos nada, solo que los jugadores vivían aquí, eran chicos jóvenes, parecían educados, nos saludábamos en el rellano y ni un detalle más», detalla María José, una de las vecinas del edificio donde residen los deportistas. Por su parte, a unos pasos, en el portal de al lado, atrincherados en su vivienda se encuentran los familiares de la víctima, mientras que la menor se ha trasladado a Madrid para garantizar su anonimato y tranquilidad. «No pueden salir de casa, las dos hermanas de la víctima no han acudido al centro escolar. Están todos destrozados», explica una amiga de la familia.

También revuelo en el centro escolar, gestionado por las Hijas de la Caridad, donde estudia la menor y sus hermanas, que incluso ha tenido que llamar a la Policía Nacional para que acuda a la salida del colegio para evitar las cámaras. «La directora llamó a comisaria porque hubo quejas al respecto y han venido varios agentes para controlar tanto el jueves como el viernes», narra una de las madres. También en el centro, tanto madres como docentes, se plantean la mejor forma de explicar a los escolares y hacerles entender lo sucedido.

En las calles de la ciudad también confrontación de opiniones, la mayor parte de ellas basadas en la conmoción social. «Una chica tan joven, casi una niña, es un drama horrible. Soy madre y esto es algo muy duro, estoy conmocionada», explica Soledad, vecina de la zona. Por otra parte, la conmoción futbolística, a través de aficionados que no se quieren creer el suceso y ponen en duda que se haya guardado la presunción de inocencia de los futbolistas. «Les han expulsado del club sin esperar a que la justicia decida si son o no culpables. No se les ha dado la oportunidad de ser inocentes, se les ha condenado sin más», mantiene Héctor, un aficionado al equipo blanquiazul. En las redes, el movimiento futbolístico también se posiciona en esa línea.

Los hechos

Todo comenzaba sobre las once de la mañana del lunes 11 de diciembre, cuando desde el Bar San Francisco, situado justo al lado del portal de los encarcelados, el nutrido grupo de clientes veía en primera persona como la Policía Nacional se llevaba detenidos a dos jugadores de la Arandina C.F. El tercero no se encontraba en la ciudad, estaba en Valladolid y se presentó de manera voluntaria. El mismo día, la menor, acompañada de su madre, había interpuesto la denuncia por una presunta agresión sexual en la Comisaría de Policía Nacional de la ciudad.

A partir de ahí, la noticia se propagaba por todos los rincones, algo que llevó al club a tener que confirmar, a última hora de la tarde del lunes, que Victor Rodríguez Ramos ‘Viti’, Carlos Cuadrado Santos ‘Lucho’ y Raúl Calvo Hernández; de 22, 24 y 19 años de edad respectivamente, se encontraban detenidos en dependencias policiales. Al día siguiente, el martes, llegó el registro durante más de cuatro horas del piso donde supuestamente sucedieron los hechos. De allí, además de sábanas y enseres, la policía judicial se incautó de los ordenadores de los detenidos. Las computadoras, junto a los teléfonos móviles de jugadores y víctima, se están estudiando por parte de la Policía Judicial en Madrid, donde expertos en informática trabajan para intentar descubrir si se ha borrado algún vídeo o fotografía de los hechos denunciados.

Tras dos días en el calabozo de la comisaria arandina, los tres jugadores prestaron declaración, el miércoles, ante la magistrada del juzgado de Instrucción número 1. Previamente, lo había hecho la víctima, al ser menor acompañada de sus padres. La joven, según el auto judicial, mostró un relato coherente y sin contradicciones. En su testimonio ante la jueza se reafirmó en su denuncia previa. Manifestó que se había citado a través de Instagram con uno de los jugadores, y al llegar al piso aparecieron también los dos compañeros. Según la menor, entre los tres la forzaron, utilizando violencia, a realizar actos sexuales.

Por su parte, los tres jugadores, ante la jueza, solo admitieron que la menor había estado en el piso y negaron el resto de la situación denunciada. Los hechos, contempla el auto, sucedieron el 24 de noviembre, mientras que la menor en su declaración presenta un informe forense del día 11 de diciembre, 18 días después. El retraso, según la defensa de la menor, está justificado en que la joven contó a su terapeuta en una de las sesiones a las que acudía desde hacía un tiempo a Madrid que había sufrido una presunta agresión sexual por parte de tres chichos. Fue este especialista el que alertó a la madre de la situación y, a partir de ahí, a través de la fundación ANAR, de apoyo a niños y adolescentes en riego, se decidió poner la denuncia. En las diligencias también se han incluido algunas pruebas de audios y mensajes por parte de la defensa de los futbolistas, con las que intentan avalar su declaración.

Recurso

Los jugadores han pasado ya su tercera noche en prisión en la cárcel de Burgos. Mientras, las defensas de los detenidos solicitarán ante la Audiencia Provincial que se revoque la prisión provisional, sin fianza y comunicada de los tres jóvenes. Las defensas trabajan ya en el recurso en contra del auto del juez que basó su decisión en el riesgo de fuga, la posible destrucción de pruebas y la protección de la víctima menor de edad. Un hecho determinante, en este caso, es la edad de la presunta víctima. Tal y como señala el artículo 183 del Código Penal, «el que realizare actos de carácter sexual con un menor de dieciséis años será castigado como responsable de abuso sexual a un menor con la pena de prisión de dos a seis años». Unas penas que aumentan si se ha empleado violencia o intimidación, como se detalla en los hechos denunciados, y que podrían ascender a entre 12 y 15 años.

La Asociación Clara Campoamor trabaja en el escrito de acusación, una vez que ya ha solicitado su personación como acusación particular en el proceso y está esperando el sí de la jueza. La presidenta del colectivo, Blanca Estrella Ruiz, afirmó que en este caso «no vamos a consentir que se trate, tanto en la instrucción como en el juicio, por parte de la defensa de hablar en si consintió o no, si fue o no fue. Hay que poner el punto de mira en el agresor». Al respecto, alabó la labor de la magistrada instructora que «está actuando de forma contundente y clara, protegiendo los derechos de la víctima».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos