La Audiencia de Burgos abre juicio oral contra los tres jugadores del Caso Arandina

La Audiencia de Burgos abre juicio oral contra los tres jugadores del Caso Arandina

Los futbolistas están procesados por un presunto delito de agresión sexual a una menor de 15 años

Susana Gutiérrez
SUSANA GUTIÉRREZ

La Audiencia Provincial de Burgos ha abierto juicio oral contra los tres jugadores del denominado Caso Arandina, al considerar que «de las actuaciones practicadas se desprende que los hechos investigados revisten carácter de delito, existiendo base suficiente para su persecución». De esta manera, el juzgado desestima la petición de sobreseimiento libre de la causa solicitado por la defensa de dos de los procesados. Los tres exjugadores de la Arandina C.F se enfrentan a un juicio por una presunta agresión sexual a una menor de 15 años que tuvo lugar, según el sumario, el 24 de noviembre del año 2017 en el piso que compartían los tres deportistas en Aranda de Duero.

La Audiencia de Burgos emplaza al Ministerio Fiscal para que en el plazo de cinco días presente el escrito de calificación de los hechos. Más tarde se emplazará a la acusación particular, acusación popular y las defensas de los futbolistas. Respecto a las dos diligencias de investigación solicitadas por la defensa del otro jugador, la Audiencia considera que «podrán ser solicitadas para su práctica en el plenario, al no haberse solicitado la revocación del auto de conclusión del sumario».

«Indicios»

La magistrada del Juzgado de Instrucción Número 1 de Aranda de Duero vio «claros indicios de culpabilidad» en los tres ex jugadores de la Arandina. Así lo reflejó en un auto de procesamiento dictado el 20 de septiembre contra Carlos Cuadrado, Victor Rodríguez y Raúl Calvo, por la presunta comisión, cada uno de ellos, de un delito continuado de agresión sexual a una víctima menor de 16 años.

La instructora aludió como pruebas de cargo a las dos exploraciones de la víctima «en las relató pormenorizadamente los hechos, coincidiendo en aspectos esenciales que configuran la figura delictiva», además de las propias declaraciones de los futbolistas «que se han limitado a negar los hechos no coincidiendo en algunos aspectos de sus versiones entre sí».

La jueza destacó también la exploración de algunos testigos menores de edad «que corroboran periféricamente la versión de la menor» y otras testificales de las personas de su entorno más próximo «que de forma similar relatan como la propia víctima les contó lo que le había ocurrido». Respecto a las periciales, la magistrada concluyó que los informes policiales de la extracción, volcado y análisis del contenido de los teléfonos móviles de los deportistas y la denunciante «infieren tanto el conocimiento por parte de los investigados de la edad de la menor, como sus intenciones sexuales con la misma, valiéndose de su superioridad en madurez y en número».

Los informes forenses, psicológicos y biológicos completan, según la instructora, los indicios de culpabilidad de los jóvenes. Más tarde, a petición de la acusación particular, la magistrada añadió en el auto de procesamiento, como delito perseguible, las conversaciones telefónicas que mantuvieron los futbolísticas con la menor durante los días anteriores a los hechos investigados y en las que se aludía a futuros encuentros sexuales.