Un contenedor lleno de tapones y de investigación para combatir la diabetes

Imagen del contenedor con cuatro toneladas de tapones de plástico. /BC
Imagen del contenedor con cuatro toneladas de tapones de plástico. / BC

Patricia Guisado, madre de una joven con diabetes tipo 1, ha recaudado en Aranda de Duero, con la recogida de tapones, fondos para colaborar con el movimiento DiabetesCERO

Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

En poco menos de dos meses, Patricia Guisado ha conseguido recoger cuatro toneladas de tapones de plástico. Obviamente para ello ha necesitado la solidaridad, apoyo y compromiso de la gente de Aranda de Duero, donde ha desarrollado la campaña, pero también le han llegado tapones desde otras partes de la provincia de Burgos. Estos tapones tienen un fin solidario, apoyar la investigación de la diabetes.

Patricia es madre de una niña de 12 años que hace tres debutó como paciente de diabetes tipo 1. Ella conoce bien la rutina de convivir con esta enfermedad y sentía que tenía que hacer algo para ayudar y colaborar. Así que inició, a primeros de febrero, la recogida de tapones. Estos serán llevados a una planta de reciclaje y esta entregará directamente el dinero a DiabetesCERO, un movimiento de padres de niños con diabetes y adultos cuyo objetivo es el seguimiento y financiación de una investigación real y duradera.

«Por la información que tenemos esto es una pandemia, hoy por hoy hay muchos niños que están debutando, niños de meses o pocos años», explica Patricia. Esta madre no quería quedar impasible ante los problemas de falta de financiación con los que se topan los investigadores y decidió empezar esta acción para aportar su ayuda, «igual no es mucho pero quiero sentirme útil. Es un gesto pero también da mucho trabajo». Patricia tuvo que pedir permisos al Ayuntamiento de Aranda de Duero donde ubicó el contenedor con capacidad para cuatro toneladas. Pero también tuvo que localizar una planta de reciclaje que procesase esos tapones y le llevase el contenedor hasta Aranda.

Además, consiguió instalar 14 puntos de recogida por todo Aranda donde la gente los depositaba y ella, al final del día, los recogía y los llevaba hasta el contenedor. Además de los tapones de los arandinos, le han llegado tres furgonetas con tapones llegados desde la capital burgalesa y otros puntos de la provincia.

Las cuatro toneladas de tapones se han conseguido en menos de dos meses. El contenedor ahora se llevará a la planta de reciclaje, ahí procesarán el plástico y entregarán directamente el dinero a DiabetesCERO, «yo no voy a tocar nada del dinero», apunta Patricia. No sabe exactamente cuánto se podrá recaudar al final pero será entorno a 200 euros por tonelada de plástico. Estos cerca de 800 euros irán destinados a los proyectos de investigación que tiene en marcha DiabetesCERO.

Patricia está orgullosa de su acción y muy agradecida con la respuesta de sus vecinos pero, por el momento, no se plantea iniciar otra campaña, ella tiene su trabajo y esto ha conllevado mucho tiempo y esfuerzo diario. La campaña realizada en redes sociales, en la prensa y el boca a boca ha ayudado a la rápida recogida.

Convivir con la diabetes

«Nos pasamos el día pesando comida, calculando lo que toma porque en función de lo que come hay que poner la insulina, actualmente es portadora de una bombra que le inyecta constantemente la insulina. Cada tres o cuatro días hay que cambiarla, algo que podemos hacer nosotros porque dimos un cursillo pero tenemos un trato muy cercano con la endocrina que nos facilita mucho la vida. La enfermedad es muy variable porque la niña se está desarrollando», explica Patricia sobre la rutina de su familia.

La enfermedad es así, muy variable, depende de muchos factores y tiene picos si el paciente está triste o hace mucho deporte, por ejemplo. Es una enfermedad bastante desconocida y que ocupa mucho tiempo y requiere atención constante.

Patricia reconoce que su hija, ahora, lo lleva bien pero que también ha tenido que madurar a pasos agigantados. «Ella es muy responsable pero con 8 años maduró lo que, a lo mejor, tendría que hacer ahora por culpa de la enfermedad. Es muy responsable, se controla muy bien y está muy pendiente», añade Patricia.

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