El vuelo de una niña-ángel Irene Arnaiz anuncia la Resurrección en Aranda de Duero

Imagen de la Bajada del Ángel en Aranda/Ricardo Ordóñez | ICAL
Imagen de la Bajada del Ángel en Aranda / Ricardo Ordóñez | ICAL

La capital ribereña ha acogido una nueva edición de la Bajada del Ángel, una tradición con la que se cierra la Semana de Pasión

NIEVES LÓPEZ | EFEAranda de Duero

La Pascua en Aranda de Duero se ha escrito este año en femenino con el nombre de Irene Arnaiz, la pequeña de cinco años que ha protagonizado la Bajada del Ángel, la tradicional ceremonia que desde hace siglos, hasta cinco aventuran algunos, anuncia la Resurrección en la capital ribereña, y que también se celebra en Peñafiel (Valladolid).

Todo ha sucedido como estaba previsto, e incluso, un año más, la lluvia no ha pasado de ser una amenaza y pese a los grises nubarrones que había sobre las miles de personas que han dado cita en la plaza de Santa María, este peculiar evento se ha celebrado sin que cayera una gota.

Faltaban solo unos minutos para el mediodía y por la puerta de la espectacular fachada sur de la iglesia de Santa María, joya del gótico isabelino, ha aparecido Irene, impecablemente vestida con un alba blanco y unas alas a su espalda que evidenciaban el papel a desempeñar.

Mientras, tras realizar su correspondiente recorrido, la imagen del Resucitado ha ocupado su lugar en medio de la plaza. La Virgen de la Misericordia, cubierta por el velo negro, ha hecho lo propio portada en andas por sus cofrades y no sin antes cumplir con las tres reverencias que contempla el ceremonial.

Quizás haciéndose esperar unos segundos más de lo habitual debido a un 'desencuentro' con las palomas que habitualmente portan los protagonistas de la Bajada, la compuerta del habitáculo que esconde los preparativos del acto se ha abierto y, acompañado por el también tradicional murmullo de admiración del público asistente, ha aparecido el globo blanquiazul en cuyo interior Irene se ha desplazado hasta situarse sobre la imagen de la Virgen de la Misericordia.

Un poco más de tensión... y finalmente se ha abierto la esfera, permitiendo que el Ángel de 2019, envuelta en una lluvia de confeti, bajara hasta la imagen de la Virgen y le retirara el paño de luto, permitiéndole contemplar la imagen de Cristo Resucitado frente a ella.

Ha sido en ese momento cuando se ha producido el único incidente de la jornada. Seguramente influenciada por los nervios, y el pataleo y manoteo que representa el alborozo del Ángel al anunciar la buena nueva a María, y su corta edad, Irene ha perdido el velo que acababa de retirar a la Virgen, lo que le ha ocasionado un pequeño disgusto.

Subsanado en cuestión de segundos, la pequeñas ha seguido desempeñando a la perfección su papel, elevándose y descendiendo sobre la Virgen entre gestos de alegría y los aplausos de la gente que abarrotaba la plaza.

Posada ya en el suelo, Irene ha ocupado su lugar bajo las andas de la Virgen de la Misericordia, lugar de privilegio para participar en la procesión con la que en Aranda de Duero se celebra la Pascua de Resurrección.

La ceremonia de la Bajada del Ángel, cuyo origen se vincula con los autos sacramentales del Siglo de Oro, este año se ha celebrado, además, con un plus de seguridad ya que el Ayuntamiento, gracias a un convenio firmado con la Cofradía de la Virgen de las Candelas, organizadora del acto, ha reforzado el juego de cuerdas y poleas que se utiliza para el desplazamiento del niño.