La Semana Santa llena los hoteles y establecimientos de turismo rural de Burgos

Imagen de la procesión de La Borriquilla del Domingo de Ramos/Aythami Pérez
Imagen de la procesión de La Borriquilla del Domingo de Ramos / Aythami Pérez

En la capital se esperan ocupaciones que rondarán del 100%, mientras que en la provinica se alcanzará el 90% | El puente del Día de la Comunidad tendrá impacto relativo

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Si la lluvia no se interpone, la Semana Santa de 2019 dejará muy buenos resultados en el sector turístico de Burgos. La ocupación hotelera rondará el 100% en los días centrales de la Semana de Pasión, tanto en la capital como en los establecimientos de turismo rural de la provincia, y etará un poco más floja durante el resto de la semana, siempre a expensas de lo que pueda ocurrir con las cancelaciones de última hora.

Durante el pasado fin de semana ha habido un lleno «fuerte», explica Luis Mata, de la Federación de Empresarios de Hostelería, pero no se ha debido únicamente al impulso de la Semana Santa, con las vacaciones escolares en marcha desde el viernes. El certamen Dance World Cup Spain ha elevado la ocupación al 80%, reconoce Mata, así que para peregrinos y visitantes ha quedado el 20% restante.

En el arranque de la semana los datos son algo más «flojos», con un 60% de ocupación, pero ya el miércoles se reactivará para acercarse al lleno los días de Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo. «Si el tiempo nos respeta», reconoce Mata, aunque tampoco le tienen un miedo especial pues este año, y a diferencia de ediciones anteriores, las reservas se han cerrado con mucha antelación, así que las cancelaciones de última hora serán menores.

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«No es lo habitual», ha reconocido el vicepresidente del colectivo empresarial, pues Burgos suele ser un destino de último momento. Sin embargo, los hoteles han empezado a realizar reservas con antelación, «lo cual es una buena noticia», y Luis Mata espera que sea el principio de un cambio de tendencia, pues las reservas in extremis y las cancelaciones han marcado la actividad durante los últimos años.

Por lo que se refiere a los precios, las tarifas son similares a las de 2018, aunque ningún visitante ha tenido problemas para reservar una habitación, en los días centrales, en un hotel de cuatro estrellas en el centro por 100 euros. Un precio asequible si observamos a otras provincias de Castilla y León, donde una habitación puede llegar a los 500 euros.

Mientras, en turismo rural también se manejan buenas previsiones, con una ocupación del 95% del Jueves Santo al Domingo de Resurrección. El resto de la semana, «flojo», reconoce Francisco Hernansanz, el presidente de la Asociación de Establecimientos de Turismo Rural de Burgos, Turalbur.

Eso sí, Hernansanz reconoce que en Semana Santa no suele haber problemas de ocupación y que, en lo que llevamos de año, se están registrando datos mejores que en 2019, tanto en enero como en febrero. Marzo no se puede valorar pues la Semana Santa cayó a finales de marzo en 2018, y es una cita que condiciona cualquier mes.

23 de abril

Para los hosteleros de la capital, la Semana Santa ha caído bien de fechas, ni muy pronto ni muy tarde, aunque lo ideal sería a principios de abril, cuando hay menos riesgo de mal tiempo y se ha acabado la competencia de la nieve. Otra cuestión es la combinación de la Semana de Pasión con el puente del Día de Castilla y León, que se conmemora el martes 23 de abril.

«Se verá», reconocen los hosteleros y el turismo rural, pues puede ser que la gente de Castilla y León, Aragón y Cataluña se anime a salir o que la Semana Santa anule el puente festivo. «Esperemos que sea bueno», comenta Hernansanz, quien confía en los catalanes, que se suelen mover más. Poco se ha notado, sin embargo, el efecto de la ruta a Barcelona desde el Aeropuerto de Burgos.

«Yo no conozco ningún turista que haya llegado por avión», afirma Luis Mata, sobre todo porque los horarios no son compatibles con la actividad turística. Sí que está funcionando, por ejemplo, para la actividad empresarial, de negocios y encuentros profesionales y formativos. «El efecto es más que nula», insiste.