Los productos del huerto escuela y colectivo de Quintanar de la Sierra: hortalizas, aprendizaje y soberanía alimentaria

Huerta escuela y colectivo de Quintanar de la Sierra. /BC
Huerta escuela y colectivo de Quintanar de la Sierra. / BC

La Cabaña de Carreteros, junto con vecinos voluntarios, trabajan un huerto de gran tamaño como proyecto piloto para mostrar cómo se puede avanzar en la soberanía alimentaria y enseñar a los jóvenes del instituto cómo se explota una huerta

Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

En una parcela cercana a la media hectárea, de Quintanar de la Sierra, se concluyó en el mes de mayo la labranza de un huerto cercano a los 2.000 metros cuadrados. Ese huerto no solo dará hortalizas. Se trata de un proyecto con varias aspiraciones que pretenden reportar un beneficio a la comunidad de Quintanar. Lechugas, pimientos, enseñanza, aprendizaje, colaboración y soberanía alimentaria son algunos de los productos que se esperan recoger de esta parcela.

Se comenzó a trabajar en esta huerta, cedida por sus dueños de forma desinteresada, con los trabajadores contratados gracias a la última ayuda en materia laboral del ECyL (Servicio Público de Empleo de Castilla y León). Una vez que ha concluido los contratos de estas personas, ahora el huerto lo trabajan vecinos voluntarios y miembros de la Cabaña Real de Carreteros. En mayo se concluyó la labranza y comenzó la siembra de algunos productos. La otra parte de la parcela quedará para siega y para guardar animales.

Este proyecto nace con varios objetivos, el primero es ser una pruebaa y ensayo de cómo el pueblo podría avanzar en la soberanía alimentaria, «queremos abrir los ojos para que la gente vea que lo que puedes plantar no es necesario que salgas a comprarlo», explica Antonio Martín Chicote, presidente de la Cabaña de Carreteros. No todo el mundo sabe, quiere o puede cuidar un huerto, por eso, estos proyectos de grandes huertos colectivos pueden ser una buena alternativa. Es más, los vecinos de Quintanar pueden ya adquirir hortalizas de este terreno.

Durante este verano se ampliará la información sobre el mismo con carteles por el pueblo y con alguna charla sobre la soberanía alimentaria pero, mientras tanto, algunos ya se acercan por el huerto para adquirir los productos que da. Allí, por las mañanas y tardes cuando el sol no aprieta, están los vecinos que se encargan del huerto, ellos son los que venden las hortalizas y el dinero se destina para seguir trabajando el terreno.

Además, las semillas empleadas en la siembra de la huerta proceden de un vivero ecológico de Peralta (Navarra). Por lo que estas semillas cuentan con todos los requisitos que las califican como ecológicas. «Este huerto también pretende ser un ensayo de especies para lograr sacar productos con la mejor calidad», apunta Martín Chicote.

Huerto escuela

En un pueblo burgalés que una familia tuviese un huerto era lo habitual pero esta característica cada vez es más inusual. Por esta razón, este terreno también servirá para explicar a los alumnos del IES Tierra de Alvargonzález, de Quintanar de la Sierra, cómo se debe cuidar un huerto para obtener de él beneficios, con clases teóricas y prácticas sobre el terreno. Desde el instituto ya se ha confirmado a la Cabaña de Carreteros que quieren incluir en su programa lectivo esta actividad.

«Queremos que la gente vea que se puede asociar para producir alimentos, lo que nos lleva a consumir productos de cercanía y reducir la contaminación y el coste de estos», explica Martín Chicote. Para el presidente de la Cabaña de Carreteros esto también llevaría a poder crear empleo, si surgen más huertos colectivos, tendría que haber gente dedicándose a ellos. Igualmente, los animales son necesarios para abonar la tierra.

Más de 3.000 plantas

Las lechugas se han dado bien e, incluso, se han vendido. También hay pimientos, se han plantado berzas, cebollas, puerros, judías verdes... Aunque heló en junio el huerto sigue dando hortalizas. «Con esto demostramos que en la sierra hay espacios cultivables», confiesa Martín Chicote.

Parte de estos productos que ya se han recogido se han vendido. Algunos a los vecinos de Quintanar y otros han ido a una tienda de alimentación ecológica que hay en la localidad vecina de Palacios de la Sierra. Otros, además, se han vendido a fundaciones que despliegan su actividad en el territorio como Aspanias.

Un huerto por casa como manda la ordenanza municipal

El presidente de la Cabaña Real de Carreteros recuerda como en el siglo XVIII una ordenanza municipal de Quintanar de la Sierra obligaba a que todos los vecinos, por familia o por casa, tuviesen un huerto y lo trabajaran. El Ayuntamiento suministraba el terreno y quien no cumpliese con esta ordenanza no podía solicitar o acogerse a las ayudas sociales, llamadas en aquel momento ayudas de misericordia. Esto viene a poner en evidencia que el terreno de la conocida como Sierra del Arlanza burgalesa es apto para cultivar huertos y demuestra la importancia que estos han tenido a lo largo de la historia en las sociedades.