El terror se toma un respiro en Frías

Imagen del sanatorio mental de la Casa del Terror 2017/BC
Imagen del sanatorio mental de la Casa del Terror 2017 / BC

El Festival del Terror 'Terrorifrías' descansa en el que sería su undécima edición, para reflexionar y tratar de volver en 2019 con una propuesta novedosa y de calidad

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Han sido diez años de trabajo intenso, sobre todo en las últimas ediciones, por las que han pasado más de 7.000 participantes, y tocaba echar el freno y reflexionar. El Festival de Terror 'Terrorifrías', organizado por la Asociación Teatral Frías Medieval, se ha tomado un merecido descanso en 2018. Frías debería haberse convertido, en esta última semana, en la ciudad del terror, pero se ha vuelto a los orígenes y el Halloween más liviano ha tomado el relevo (provisionalmente).

Silvia Martín, miembro de Frías Medieval, ha asegurado que necesitaban un descanso, «físico y mental», pues la organización del Terrorifrías come muchas energías. «Estábamos ofreciendo un espectáculo de corte profesional, pero con logística no profesional», recuerda, con recursos amateur. Y la preocupación por garantizar la seguridad ha ido creciendo, a medida que crecía el festival y la asistencia de participantes, insiste Martín.

La organización ya valoró la pasada edición la posibilidad de parar y reflexionar. Finalmente, el décimo Terrorifrías se llevó a cabo. Sin embargo, en este 2018 han tomado la decisión de descansar, con mucho pesar, eso sí. No ha sido fácil, pero lo consideran imprescindible, por el bien del propio festival y por la salud mental de los que lo organizan, pues es una actividad lúdica que exige mucha implicación.

Un espectáculo de calidad y seguro

Se cuenta con un centenar de participantes, entre actores, figurantes y colaboradores, pero a la hora de coordinar la preparación el grupo se reduce bastante. El equipo está muy unido, se trabaja fácilmente, y luego el pueblo se vuelca con la iniciativa. Sin embargo, Terrorifrías había cogido ya unos vuelos que hacían imprescindible sentarse a reflexionar. Y es que el festival empezó como una fiesta Halloween un poco más heavy y se ha convertido en un festival de terror de referencia.

Silvia Martín reconoce que la intención es volver en 2019, pero «solo volveremos si lo que vamos a ofrecer es mejor, de mayor calidad y más seguro». Son las claves para repetir un Terrorifrías que, en las últimas ediciones, ha explorado el lado macabro de los cuentos infantiles, el infierno o los sanatorios mentales de la I Guerra Mundial, con propuestas no aptas para cardiacos ni miedosos (y no es un decir).

La seguridad ha sido una de sus preocupaciones principales, sobre todo cuando Terrorifrías ha acogido a más de 7.000 participantes, en una ciudad como Frías, de tamaño reducido y calles estrechas. Además, requieren de colaboración externa, tanto económica (de instituciones) como técnica, pues la logística se les ha ido de las manos. Reflexionará, pensarán y en 2019... nos contarán los resultados.

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