Los españoles apuestan 70.000 millones al año

Un salón de juego de Miranda de Ebro (Burgos)./Avelino Gómez
Un salón de juego de Miranda de Ebro (Burgos). / Avelino Gómez

Crecen un 30% las apuestas 'on line' y un 15% las deportivas, que son las más demandadas por los jóvenes

DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Las cantidades jugadas en España alcanzaron el año pasado la suma de 70.160 millones de euros, entre apuesta presencial (28.333 millones) y 'on line' (41.827 millones), según el 'Anuario del juego en España 2018'. De esta suma gigantesca -que suponen seis puntos del PIB nacional-, aproximadamente 30.000 corresponden a lo que el sector llama 'rejuego', es decir, las ganancias que se vuelven a apostar en una misma sesión de juego. «Echas monedas en una tragaperras, por ejemplo, y ganas unas cuantas que vuelves a echar», explica José Antonio Gómez Yáñez, profesor de la Universidad Carlos III y autor del informe patrocinado por la casa de apuestas Codere.

Para dar una dimensión de la actividad, este estudio prefiere utilizar el concepto de «juego real». «En 2017 se jugaron 9.408 millones de euros», resume -con sesgo- la introducción del anuario, pues «juego real» son las pérdidas netas del conjunto de jugadores, que sale de restar los premios, unos 32.400 millones, a los casi 42.000 millones de que salen directamente del bolsillo del usuario, lo que se prefiere nombrar «circulante». Gómez Yáñez evita esa palabra, perder, y en su lugar pronuncia «cantidades que arriesgan los clientes».

Durante la presentación en la Universidad Carlos III, realizada ayer, el director general de Codere, Vicente Di Loreto, aseguró que «asumimos la responsabilidad de mitigar los efectos del juego problemático, pero también se deben destinar parte de los recursos que aportamos (a minimizar sus efectos). Mucha de la información que se publica adolece de datos objetivos. Las conclusiones deben ser fundamentadas y bien analizadas». Los datos del estudio indican que el crecimiento del juego de azar es exponencial desde al menos 2012. En un solo año, los canales 'on line' han crecido un 30%, los salones de juego otro 16% y las apuestas deportivas un 15%, precisamente las ofertas más demandadas por la población joven. Por otra parte, la ludopatía, que los autores del anuario prefieren llamar «juego problemático» en otro giro eufemístico, alcanza a 100.000 españoles mientras otros 300.000 «tienen problemas con el juego sin ser jugadores patológicos», según la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (Fejar). Una amenaza que el sector niega. «En España no existe un problema con el juego», asegura Gómez Yáñez. «Es el país con menos tasa de juego problemático de Europa. Hay un incremento de las apuestas de fútbol, que es lo que más gusta a los jóvenes, pero ése es el segmento de población menos proclive al juego problemático».

Grandes cifras

La franja juvenil la que más recurre al juego en pantalla, y en ese renglón las cifras son vertiginosas: sólo en marzo de este año, 842.000 personas apostaron por la web a alguno de los juegos en auge como Champions, Europa League o póquer por donde circularon unos 13.000 millones de euros.

Otros datos que revela el anuario es que las empresas pagan 1.000 millones en impuestos para las comunidades autónomas, generan 84.00 empleos y aportan a la hostelería casi 1.150 millones gracias a esas máquinas luminosas y ruidosas que hay en cada bar, según el anuario. «Es una fuente de financiación del deporte profesional», añade Gómez Yáñez. «Casi todos los equipos de fútbol tienen casas de apuestas como patrocinadores y se invirtieron 103 millones en publicidad, especialmente en espacios deportivos. Algo que está bien, teniendo en cuenta cómo están los medios de comunicación en España. La publicidad ha sido muy abundante e incandescente pero es un problema de imagen que no tiene sustento real».

También dominan el espacio público, no sólo televisivo. El sector invirtió 120 millones en su expansión de salones de juego. «La alternativa a que no se abran salones de juego es que los locales estén vacíos», afirma Gómez Yáñez. Nadie pone deliberadamente un negocio en las zonas deprimidas. Pero sí donde hay mucho tránsito». Tanto como para que tres millones entraran a estos sitios en 2018.

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