Los obispos españoles entonan el 'mea culpa' y prometen tolerancia cero contra la pederastia

El presidente de la Conferencia Episcopal Española, cardenal Ricardo Blázquez. / Efe

La Conferencia Episcopal admite inacción y encubrimientos y agradece a las víctimas de los abusos su «valentía» al denunciar

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

La Iglesia española, empujada por el discurso sin concesiones del papa Francisco, anunció este lunes el final de décadas de inacción y encubrimientos hacia los abusos a menores cometidos en su seno por religiosos y laicos y prometió, a partir de ahora, una política de tolerancia cero contra los pederastas.

Los obispos han pasado en poco más de un mes de echar balones fuera, de asegurar que los casos de pederastia eran un fenómeno aislado en la Iglesia española, un problema nada comparable a los escándalos que han zarandeado a la institución católica en varios países, a que su presidente inaugurase la Asamblea Plenaria de otoño con una buena parte de su discurso dedicada a «los abusos y el comprensible escándalo que han suscitado».

Ricardo Blázquez olvidó los recientes paños calientes para entonar en nombre de la Conferencia Episcopal un 'mea culpa' sin matices y garantizar el propósito de enmienda. «La Iglesia -aseguró- reconoce abiertamente los abusos de toda índole y tiene la firme decisión de erradicarlos», para advertir a los que aún no hayan interiorizado este punto de inflexión de que «no se deben encubrir los abusos ni darles una respuesta equivocada», por lo que «hay que combatir la falta de responsabilidad y transparencia con las que se han tratado muchos casos» hasta ahora.

«Desgraciadamente el mundo está indignado con los abusos de algunas personas de la Iglesia en lugar de ser reanimado por la santidad de sus miembros. ¡Por eso la Iglesia en su conjunto debe realizar un decidido, inmediato y radical cambio de perspectiva!», resumió el presidente.

No obstante, Blázquez evidenció que la Iglesia española, en este asunto, va a remolque del ritmo mucho más acelerado de cambio y regeneración que marca el Vaticano. Sus palabras no fueron una síntesis del debate de la Conferencia Episcopal sobre el tema, que seguro que tendrá que producirse en esta semana de asambleas, sino la literalidad de las conclusiones contra esta lacra que redactó en octubre pasado el Sínodo de la Iglesia sobre los Jóvenes tras un mes de debates en Roma.

Francisco espoleó a la jerarquía católica de todo el mundo cuando en septiembre anunció que entre el 21 y 24 de febrero reunirá en el Vaticano a los presidentes de las 113 conferencias episcopales para analizar la magnitud interna del problema de la pederastía, para que le hagan propuestas y para acordar soluciones.

Denuncias a la Fiscalía

La única medida anunciada por el momento por la Conferencia Episcopal Española de cara este cónclave es la creación de una comisión de expertos que actualice los protocolos de las diócesis frente a los casos de abuso y que mejore las medidas de prevención. No prevé poner en marcha una investigación independiente, como las realizadas en Alemania e Irlanda, o la iniciada en Francia, para sacar a la luz los abusos de religiosos ocurridos durante décadas en España.

Sí apuntó a que los protocolos obligarán a denunciar los casos a la Fiscalía. «Los pecados, que en ocasiones son también delitos, deben ser reconocidos humildemente ante Dios y sin pretextos ante los hombres», indicó. Y expresó su «firme compromiso» de adoptar «rigurosas medidas de prevención» que impidan nuevos casos, a partir de la selección y de la formación de «aquellos a los que serán confiadas tareas de responsabilidad y educativas».

El presidente de los obispos quiso subsanar otro histórico y sonoro olvido, el de las víctimas. «Nuestro agradecimiento a los que han tenido la valentía de denunciar el mal padecido; que ayudan a la Iglesia a tomar conciencia de cuanto ha ocurrido y de la necesidad de reaccionar con decisión». Unas víctimas, la mayoría jóvenes, a las que lamentó que religiosos hayan provocado «sufrimientos que pueden durar toda la vida y a los que ningún arrepentimiento puede poner remedio».

Admitió que muchos jóvenes se han alejado de la Iglesia porque solo han encontrado «mediocridad, presunción, división y corrupción», pero insistió en que la mayoría de los miembros de la institución les aportan cada día lo mejor de sí mismos, por lo que es muy injusto generalizar. «No es legítimo abrigar sospechas sin fundamento», reclamó, antes de añadir que «por la vida no podemos caminar con mirada altanera, pero tampoco con mirada vergonzante».

Los obispos españoles pedirán perdón este martes

Los obispos españoles pedirán perdón este martes 20 de noviembre por los abusos sexuales cometidos contra menores por parte de miembros de la Iglesia, con motivo de la II Jornada de Oración por las Víctimas de Abusos, instituida el año pasado por la Conferencia Episcopal Española (CEE).

El Comité Ejecutivo de la CEE decidió en su 409 reunión que la Jornada se celebrara el 20 de noviembre, coincidiendo con el Día Universal del Niño. Así lo acordó después de que el Papa Francisco instara a las conferencias episcopales a elegir «un día apropiado en el que orar por las víctimas de abuso sexual».

En concreto, los obispos españoles se sumarán a esta penitencia por los abusos durante la Misa que tendrá lugar este martes por la mañana en la sede de la Conferencia Episcopal, donde se está celebrando desde este lunes la CXII Asamblea Plenaria, según ha informado a Europa Press la Conferencia Episcopal. La Eucaristía será presidida por el Nuncio del Papa en España, Renzo Fratini, con motivo de sus 25 años como obispo, y concelebrada por todos los obispos presentes.

«Con un sentido fuertemente penitencial pidamos especialmente perdón por lo abusos cometidos contra niños por parte de pastores y fieles de la Iglesia y oremos también al Señor de la vida para que nunca vuelvan a repetirse semejantes atrocidades y para que conceda a todos los miembros de la Iglesia un mayor sentido de responsabilidad respecto a los menores de edad a ellos confiados», reza la propuesta de la Conferencia Episcopal Española para que los sacerdotes promulguen en las misas.

En concreto, proponen recordar «con especial cariño» a «quienes han sufrido cualquier clase de abuso físico o moral». «Oramos por ellos, para que puedan reponerse y recuperen la confianza, la alegría y la esperanza», subraya el Subsidio Litúrgico.

 

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