Condenan a once años de cárcel a un exprofesor por abusar de un alumno en Vizcaya

A la derecha, el exprofesor de Gaztelueta, José María Martínez Sanz, a su llegada a los juzgados durante una sesión del juicio./E. C.
A la derecha, el exprofesor de Gaztelueta, José María Martínez Sanz, a su llegada a los juzgados durante una sesión del juicio. / E. C.

La pena impuesta por la Audiencia Provincial a José María Martínez Sanz es incluso mayor a la solicitada por la familia de la víctima, que pedía diez años

KOLDO DOMÍNGUEZBilbao

José María Martínez Sanz, un numerario del Opus Dei que durante ocho años fue profesor del colegio Gaztelueta, en la localidad vizcaina de Lejona, abusó sexualmente de uno de sus alumnos durante los cursos 2008-2009 y 2009-2010, cuando compartieron aula y sesiones de tutoría. Así lo recoge la contundente sentencia hecha pública este jueves por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Vizcaya, que le condena a once años de prisión por un delito continuado de abuso sexual. Esta pena es incluso mayor a la solicitada por la familia de la víctima, que pedía diez años de cárcel. Asimismo, el fallo prohíbe al exprofesor acercarse a la víctima durante quince años, le inhabilita de forma absoluta durante once y también le condena a pagar las costas del juicio.

Los abogados de Martínez Sanz recurrirán ante el Tribunal Supremo, mientras que la abogada de la víctima, Leticia de la Hoz, va a pedir su ingreso inmediato en prisión, dada la gravedad de los hechos y lo rotundo del fallo. «Es una sentencia muy satisfactoria, nos ha emocionado. Aunque no hay nada que compense ni repare el daño causado, se ha hecho justicia», ha valorado la letrada, quien considera, que, al menos, «el sufrimiento» que ha padecido su cliente durante el proceso «ha merecido la pena».

El tribunal hace suyo, de esta manera, el relato de los hechos que durante todo el proceso ha defendido la víctima, hoy un joven veinteañero pero que en el momento de los hechos tenía 12 y 13 años. Según el fallo, el docente aprovechó las sesiones de preceptuación con el niño para abusar de él, sometiéndole primera a tocamientos y, posteriormente, obligándole a masturbarse ante él y penetrándole con objetos. Además, lo hizo de forma continuada.

Con su decisión, los jueces van más allá de la petición que realizó la familia del joven y el propio fiscal del caso durante la vista oral celebrada a comienzos del pasado mes de octubre, que sí dio credibilidad al relato de la víctima, pero que sólo pidió tres años de condena para docente al entender que el relato de los hechos del joven no se mantuvo constante a lo largo del tiempo.

Los magistrados siguen la tesis que plantearon las cuatro forenses que el juez de instrucción nombró durante la investigación para evaluar a la víctima. Las dos psiquiatras y las dos psicólogas testificaron durante el juicio que el relato del joven contenía «criterios propios de realidad» y tenía «elementos compatibles con situaciones experimentadas personalmente frente a otras que han podido ser producto de la imaginación o elaboración interna». Es decir, que la denuncia de abusos sexuales era veraz. «Es consistente, coherente y con ausencia de contradicciones», detallaron las expertas, que también certificaron que la víctima presenta un «diagnóstico de estrés postraumático».

Además, las cuatro expertas describieron que entre el profesor y el alumno se creó una «relación de dominación y sometimiento», de «poder-sumisión» y «aislamiento», no sólo por lo que ocurría en el interior del despacho del docente, sino también por el acoso que el joven denuncia que se producía en su clase, cuando los compañeros se «burlaban» de él y lo ridiculizaban».

 

Fotos

Vídeos