Mata a su exmujer con ensañamiento en Granada un día después de recibir la sentencia de divorcio

La zona se encuentra precintada. / Foto: Vanessa Sánchez | Vídeo: Atlas

Fue detenido en la misma vivienda que compartía con la mujer, quinta víctima de violencia de género de este año en dicha provincia

JOSÉ RAMÓN VILLALBAGranada

Nuria Alonso, de 39 años, murió este martes asesinada tras recibir múltiples puñaladas a manos de su exmarido -autor confeso del crimen- justo un día después de recibir la sentencia de divorcio, tras dos años en trámites de separación y compartiendo el mismo domicilio con su verdugo y con el hijo de once años que ambos tenían. La víctima sólo tuvo tiempo de despedirse de su vástago antes de que el chico se marchara al colegio.

El quinto crimen de violencia machista registrado en Granada en este año sucedió poco antes de las diez de la mañana en el piso 1ºB del número 1 de la plaza Campoamor de Maracena. «Escuchamos gritos de auxilio de ella y después, de repente, se calló», comentaba ayer la clienta de una cafetería ubicada justo debajo del inmueble. Los primeros en personarse en el lugar fueron cuatro agentes de la Policía Local de Maracena tras recibir la llamada de un particular. Pocos minutos después les llegó otro aviso del 112. Los agentes llamaron a la puerta y abrió el asesino confeso, quien se encontraba con las manos y la ropa llena de sangre. Los policías preguntaron dónde se encontraba la finada y este les señaló la cocina, donde esta mujer se encontraba tirada en el suelo en medio de un gran charco de sangre. Los policías intentaron taponarle las heridas que presentaba mientras llegaba el dispositivo sanitario del 061 y la Guardia Civil. Los intentos de los facultativos por reanimarla dos veces resultaron infructuosos. Nuria ya estaba muerta.

En la cocina había dos cuchillos llenos de sangre, que se encuentran en poder de la Policía Científica de la Guardia Civil. Uno de ellos estaba partido por la mitad. Automáticamente, este individuo fue esposado y trasladado a dependencias de la Comandancia de la Guardia Civil de Granada, donde permanece detenido en los calabozos de estas dependencias en espera de pasar a disposición del juez. La Policía Judicial de la Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación.

Dos años de separación

El detenido estaba en trámites de separación de Nuria desde hacía dos años y el lunes les había llegado la sentencia de divorcio. 24 horas después decidió asesinarla con ensañamiento a tenor de la escena del crimen. Poco antes de matarla, el asesino confeso había llevado al hijo de la pareja al colegio y fue a la vuelta cuando la emprendió a puñaladas con esta joven granadina.

Ambos compartían el mismo domicilio con el único hijo que tenían. Ella hacía vida en una habitación del inmueble y él en otra distinta. Esta cohabitación era un infierno. Los dos habían tratado de rehacer su vida, cada uno con una pareja nueva.

Tanto la unidad de Violencia de Género de la Subdelegación del Gobierno como la propia Guardia Civil han confirmado la inexistencia de denuncias previas por maltrato, aunque sí es cierto que la víctima había acudido al Instituto Andaluz de la Mujer, IAM, para pedir ayuda por las dificultades que estaba encontrando en su proceso de separación porque este era «conflictivo». A la Guardia Civil sí le consta una denuncia del año 2016 ya que este individuo había cambiado las cerraduras de la vivienda y la víctima no podía entrar en casa.

La familia de Nuria tiene otra versión de los hechos. Su padre, Eduardo Alonso, comunicó ayer con este periódico para informar de que su hija había acudido a solicitar ayuda para poder abandonar la vivienda que compartía con su verdugo. «Había acudido en reiteradas ocasiones a pedir ayuda a los servicios sociales para abandonar el domicilio que compartía con este hombre. A mi hija le negaron la ayuda para salir de ese piso porque decían que no cumplía el perfil», indicó. Durante la conversación telefónica, el padre de la finada advirtió: «Han sido dos años de horror porque este hombre le ha hecho la vida imposible a mi hija delante del hijo pequeño que tenían, cada uno vivía en una habitación y ella fue muchas veces a pedir ayuda y siempre le decían que no reunía el perfil hasta que ha pasado esto. Estaba sometida a empujones y maltrato psicológico».

Un juzgado de familia fue quien dictaminó que ambos compartieran el mismo techo mientras tuvieran la custodia compartido del menor. «Él es un comercial y siempre tenía mucha labia para convencer a jueces de que no pasaba nada. Hasta que ha pasado», expresó el padre, quien manifestó que «hace un mes» a este individuo lo absolvieron por «una falta leve» contra ella, aunque a este periódico no le consta, según las fuentes consultadas, que tuviera antecedentes penales ni que los juzgados de violencia de género tengan registrada ninguna denuncia.

Quizá la enmarañada burocracia que frenaba las posibles ayudas al no ser reconocida como una mujer maltratada al no denunciar por violencia de género a su exmarido, quizá la falta de asesoramiento de un letrado para presentar una denuncia con visos de prosperar contra su verdugo, sumados a los dos años compartiendo el mismo techo con su asesino con las tensiones propias de esta complicada convivencia, han terminado con este fatídico final.

El primer edil de Maracena, Noel López, y la responsable del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) en Granada, Ana Belén Palomares, presidieron el minuto de silencio convocado por el Ayuntamiento de Maracena para condenar este crimen machista. «Ella era una vecina muy querida en el municipio y este crimen ha sido muy sentido. Además de lamentar este hecho, queremos solidarizarnos con la familia». Tanto la víctima como su actual pareja eran militantes de la agrupación socialista de Maracena.

Nuria es la quinta mujer asesinada en Granada este año y su hijo, de 11 años, también será considerado víctima de violencia de género gracias a las últimas reformas legales.

El Teléfono contra la Violencia de Género es el 016.

 

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