La policía investiga un incidente racista en un vuelo de Ryanair

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Un viajero británico insulta a un pasajera negra en el trayecto Barcelona-Londres y logra que la tripulación la cambie a otro asiento

COLPISA/AFP

Las redes sociales han convertido en viral la indignación contra un viajero británico que el viernes protagonizó un ataque racista contra una pasajera negra en los minutos previos al despegue de un vuelo de Ryanair que unió Barcelona con el aeropuerto de Londres-Stansted. El caso ya está en manos de la policía británica, que ha abierto una investigación.

El vídeo, colgado en Facebook por otro pasajero, muestra cómo el agresor, encolerizado, insulta a su compañera de fila de asientos con frases como «bastarda negra y fea» o «vaca estúpida» y le exige a gritos que se vaya a otra butaca del avión si no quiere que él la aparte a empujones.

El incidente, al parecer, tiene su origen en el momento en el que el británico, que tenía su plaza junto a la ventanilla, se enfada por la tardanza en levantarse y dejarle alcanzar su localidad de una mujer de 77 años, de origen jamaicano, que ocupaba el primer asiento de la fila. El pasajero no depuso su agresiva actitud ni sus insultos siquiera cuando la hija de la mujer le informó de que los movimientos de su madre no pueden ser más rápidos porque sufre artritis.

Los auxiliares de vuelo de la compañía, tras recriminar sus palabras al viajero e intentar calmarlo sin éxito, optaron por trasladar a la mujer vejada a otro asiento, junto a su hija, como solución para que el avión pudiese despegar. Varios pasajeros mostraron su enfado por que el racista no fuese expulsado del avión o cuando menos, fuese él quien se tuviese que cambiar de fila.

El vídeo había sido visualizado hasta ayer casi cuatro millones de veces y fue contestado con miles de mensajes contra el iracundo pasajero, pero también contra la compañía aérea.

Ryanair no reaccionó ante lo ocurrido hasta el domingo, cuando comunicó que estaba al tanto de la existencia del vídeo y que había notificado el caso a la policía de Essex, el condado británico donde está enclavado el aeropuerto de llegada.

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