Más reciclaje, más cerveza

Un cervecero limpia con una manguera unas botellas de cerveza en la microcervecería. /Reuters
Un cervecero limpia con una manguera unas botellas de cerveza en la microcervecería. / Reuters

La industria alemana de esta bebida pide a los consumidores que devuelvan los envases para poder poner más productos en el mercado

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

El calor, pero calor de verdad, está haciendo estragos en el centro y en el norte de Europa. Temperaturas más propias del sur ibérico que de Escandinavia o Polonia y que no tiene pinta de remitir en los próximos días. En Berlín, por ejemplo, las autoridades alertaron de que mañana se pueden alcanzar los 38 grados; y en Hannover, el calor ha agrietado la pista de aterrizaje del aeropuerto, un hecho que también ha sucedido en las autopistas. Los germanos han soportado el estío con aires acondicionados, chapuzones en piscinas y ríos y bebiendo cerveza. Tanta que han puesto en jaque a la industria del país, que está teniendo problemas de abastecimiento.

Cerveza tienen los fabricantes. El problema es dónde meterla. En Alemania, como en otros países europeos, es habitual que los consumidores paguen un recargo por los envases, bien de plástico o de cristal. Ese bonus se devuelven si el usuario acude a las máquinas de reciclaje situadas en supermercados o grandes superficies para retornar los envases, que se vuelven a usar para las cervezas después de pasar por las plantas de reciclado.

Esta actividad reporta al consumidor entre ocho y quince céntimos por envase, pero muchas veces este incentivo no es suficiente para que vuelvan al súper o a la tienda a devolver los vidrios. Pero en cambio, siguen comprando cerveza, prácticamente toda en vidrio. Y mucha, debido al calor. Más consumo, menos vidrios: la industria se queda sin botellas. Incluso la Asociación Alemana de Cerveceros reconoció que este año existe una escasez «particularmente pronunciada» de botellas de cerveza y cajas para transportarlas, sobre todo en las empresas familiares y regionales.

La cervecera Mortiz Fiege de Bochum lanzó un llamamiento en su perfil de Facebook pidiendo a sus clientes que antes de marcharse de vacaciones se acordaran de dejar sus envases. Esta cervecera del oeste de Alemania explicaba que han pasado de vender entre 100.00 y 120.000 botellas al día a 150.000 o 160.000 botellas. Un aumento de producción, según recoge Deutsche Welle, provocado por las altas temperaturas que hacen subir la demanda y que va a mejorar las cifras de consumo anuales de esta bebida alcohólica.

Porque beber cerveza estaba a la baja en los últimos años en Alemania. Acumulaba varios años de descensos y en 2016, según Cerveceros de Europa, el consumo per cápita era de 104 litros. Una segunda posición muy alejada de los 143 de la República Checa, líder indiscutible en esta materia. Austria, con 103 litros, completa el podio. España está en la parte baja, con 46 litros de consumo per cápita. Sin embargo, esta clasificación varía si se mide el volumen de un país. En Alemania, se consumieron 85,5 millones de hectolitros en 2016. Como 3.420 piscinas olímpicas. Le siguieron el Reino Unido (43,7 millones) y España (38,6 millones de hectolitros).

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos