Retiran la pensión alimenticia a un joven de 29 años por no estudiar ni buscar trabajo

Beatriz Zapico, abogada que representó al padre. /DAMIÁN ARIENZA
Beatriz Zapico, abogada que representó al padre. / DAMIÁN ARIENZA

Cuando supo que su padre pretendía dejar de pasarle 550 euros al mes, se matriculó en la UNED e intentó que le aumentara la paga a 616 euros

LAURA MAYORDOMO Gijón

Para los jueces no hay discusión. Se trata de un caso de 'ni-ni' de libro. La Sección Séptima de la Audiencia Provincial acaba de retirar la pensión de alimentos a un joven gijonés que en la actualidad tiene 29 años por no haberse aplicado en los estudios y no haber mostrado el más mínimo interés en encontrar un puesto de trabajo desde que cumplió la mayoría de edad. No solo eso. Cuando tuvo conocimiento de que su padre había presentado una demanda para dejar de pasarle los 550 euros mensuales que le venía abonando, no solo se opuso a ello sino que trató de conseguir que le elevara la cuantía a 616.

Sus pretensiones fueron desestimadas por el Juzgado de Primera Instancia número 9 de Gijón primero y, más recientemente, por la Audiencia Provincial. En su sentencia, el tribunal es contundente al determinar que «ha sido la desidia del propio hijo, su falta de aplicación en los estudios, lo que ha propiciado que no concluya su formación». Y estima oportuno retirarle la manutención «dada su indolencia y falta de interés en procurarse unan independencia económica». Este caso es, a juicio del tribunal, un claro ejemplo de «parasitismo social», denominación que aparece recogida en anteriores fallos del Tribunal Supremo.

El hijo de la pareja, que inició los trámites de separación en 1999, cuando tenía diez años, concluyó los estudios obligatorios de Secundaria y, con casi 22 años, superó la prueba de acceso a ciclos formativos de grado superior. No consta, según la sentencia, su actividad posterior: «Desconocemos lo que hizo posteriormente ese año y el siguiente», dicen los jueces, que sitúan en 2012 el año en que prosiguió con su formación.

Pretexto «inverosímil»

Ese año y el siguiente realizó un curso a distancia de informática y en 2014, otro de diseño de red. Posteriormente, se apuntó a una academia para preparar las pruebas de acceso a la Universidad para mayores de 25 años. Aprobó en abril de 2016, pero no se matriculó en la UNED hasta septiembre de 2017, es decir, diecisiete meses después, «permitiéndose el lujo de perder un curso», le reprocha el tribunal que revisó la primera sentencia. «Se argumenta que si no lo hizo en septiembre de 2016 fue debido a su interés en preparar debidamente las diversas asignaturas para tener un buen nivel y poder aprobarlas. Un pretexto absolutamente inverosímil», continúa el fallo de la Audiencia.

Se da la circunstancia de que el joven se matriculó en la UNED cuando la petición de su padre de retirarle la pensión de alimentos ya se tramitaba en los juzgados. Es algo que el tribunal tiene en cuenta, tal y como se refleja en la sentencia, al igual que el hecho de que «no hay prueba alguna del más mínimo intento» por su parte de acceder a un trabajo en todo este tiempo, pese a no tener ningún impedimento físico ni psíquico para incorporarse al mercado laboral.

«Un buen padre no solo es el que abona una pensión sino el que transmite valores como el esfuerzo y el aprovechamiento, y obviamente la estimación de la demanda va a contribuir a que el hijo comience a entender tales términos», opina Beatriz Zapico, la abogada que defendió los intereses del padre. Desde su mayoría de edad, el joven percibió en total más de 60.000 euros.

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