Las mil caras y beneficios de los huertos ecológicos

Las mil caras y beneficios de los huertos ecológicos

Los huertos ecológicos burgaleses no solo aportan hortalizas frescas, también ahondan en la terapia hortícola y la educación medioambiental

ALBA HERREROBurgos

Los huertos ecológicos, además de cultivar sus alimentos sin ningún tipo de pesticidas ni elementos químicos, tienen otra funcionalidad, y es la de educar, formar y acercanos a la naturaleza. En Burgos, la Asociación Huerteca trabaja con una iniciativa conocida como la terapia hortícola. En la huerta de 'El Molinillo' también trabajan para concienciar a la sociedad y formar en hábitos, así como la enseñanza de esta actividad a personas con discapacidad y a colegios.

En Huerteco -creada en 2014 con la ayuda de Voluntared- llevan varios años impartiendo formación en colegios gracias a los programas que ofrece el Ayuntamiento de Burgos. Asimismo, su iniciativa más importante es la terapia hortícola y trabajan conjuntamente con Autismo Burgos en el centro de día y con la Asociación de Daño Cerebral de Burgos (Adacebur). «Adaptamos las actividades que se hacen en un huerto a sus capacidades para que puedan disfrutar de la tierra. Esto les puede generar beneficios tanto físicos como cognitivos», asegura Juan Luis, que comparte asociación con Cristian, Diego, Raúl y Mónica.

Los trabajos que hacen con las personas con capacidades diversas son, según explica Juan Luis, numerosos y se basan en «explicarles cosas para que intenten memorizar, o también hacemos actividades sensoriales y juegos». Algunas de estas actividades son la criba de harina para hacer pan, la realización cultivos en bancales más elevados, facilitando así la manipulación de los alimentos o atar ajos, por ejemplo.

Además, desde Huerteco quieren fomentar el proyecto de conservación de la gallina castellana y la implantación de huertos en empresas. Por ello, en la capital burgalesa ya hay varias fábricas que cuentan con uno, como L'Oreal. «Llevamos a las empresas huertos para que los trabajadores lo cuiden. Es una fuente de inspiración y bienestar», asegura Juan Luis.

Otro huerto ecológico que encontramos en la capital burgalesa es el de 'El Molinillo'. Este huerto surgió como una iniciativa de ALTER -organización privada de naturaleza funcional-, sin ánimo de lucro y basada en una economía solidaria.

«Nosotros hacemos productos ecológicos por dos motivos, no solo por los alimentos, sino también por la proximidad. No queremos trabajar con fitosanitarios ni productos químicos que sean venenos de cara a nuestra propia vida. Y además, el socio viene a recoger el producto aquí o en Rabé de las Calzadas. Este producto no se transporta, por lo que podemos utilizar variedades que no admiten el transporte», explica Isabel Díez, que junto con Rafael Martínez crearon hace 7 años esta huerta en el corazón de la ciudad.

En este huerto, también realizan actividades para chavales, tanto de Primaria y Secundaria como de Bachillerato. «Les ofrecemos más formación de lo que son los cultivos y todo lo relacionado con el tema del comercio mundial de alimentos», señala Díez. Desde esta asociación creen que es muy importante incidir en ello y añade que «es necesario conocer de dónde vienen los alimentos que comemos».

La realidad de lo que pensamos que es 'ecológico'

Con todo, el concepto de lo ecológico o biológico se ha extendido en los últimos tiempos y muchas de las grandes superficies asentadas en la provincia ya han incluido estos productos en su catálogo. Los alimentos ecológicos suelen ser sinónimo de beneficio para la salud pero, según Juan Luis, hay que tener en cuenta otros factores.

Y es que, el impacto medioambiental de los productos ecológicos es el mismo que los no biológicos, ya que habitualmente el transporte es el mismo. «La única referencia que tenemos de los productos ecológicos es que se han cultivado sin químicos. El problema es que se han perdido los canales cortos y la referencia al producto local», aseguran desde Huerteco.

Este hecho genera un mayor gasto y por lo tanto, no se hace un consumo responsable. «No es solo consumir ecológico, es mejor consumir un producto no ecológico de la huerta de tu pueblo que los que vienen de Alemania. Se está poniendo de moda pero no podemos dejar de lado el consumo local, la cercanía, las iniciativas locales, y otras mucho más sostenibles que lo que son las grandes superficies», señala Juan Luis. Esta filosofía la comparte también el huerto 'El Molinillo'. Isabel Díez asegura que «no es solo importante que los alimentos sean ecológicos sino la proximidad de estos productos».