«Cuanta más información tienen, más fácil es manipularnos»

Sandy Parakilas, exdirectivo de Facebook y Uber./
Sandy Parakilas, exdirectivo de Facebook y Uber.

Dice que aunque las empresas deberían ser más respetuosas con nuestros datos, «no lo van a hacer porque ahí está su negocio»

ARANTXA HERRANZMadrid

Sandy Parakilas, exdirectivo de Facebook y Uber, visitaba por primera vez Madrid para dar una conferencia dentro del ciclo Tech & Society que realiza la Fundación Telefónica en colaboración con Aspen Institute España. Horas antes recibía a Innova+ para hablar sobre el uso y tratamiento que hacen las tecnológicas en general, y las redes sociales en particular, de nuestros datos personales y cómo pueden llegar a manipularnos e incluso adelantarse a nuestros deseos. Este norteamericano ve con buenos ojos las políticas de protección de datos europeas y ofrece algunos consejos para hacer la tecnología más humana y menos adictiva.

Parakilas reconoce que en el momento actual, los datos son algo importante para cualquier tipo de empresa. «Somos muy buenos recolectando esos datos, pero no protegiéndolos», advierte. Según su experiencia profesional, no hay en las empresas ni infraestructura ni políticas adecuadas para garantizar este buen uso de la información que los usuarios proporcionamos gratuitamente a estas plataformas. «El primer paso sería tener un marco legal que lo hiciera, como aquí en Europa con GDPR. Algo que no existe en Estados Unidos ni en otros países».

Información para manipular

La normativa GDPR no es solo buena, en su opinión, porque protege los derechos de los usuarios, sino porque, tras el reciente escándalo de Facebook y Cambridge Analytica, también está alentando (al menos en Estados Unidos) el reclamar más protección de los datos personales. «Facebook, Google, o Twitter intentan recolectar la mayor información posible de nosotros y venderla, sino directamente, sí indirectamente para ganar dinero. Y con eso consiguen manipularnos», sentencia.

-¿Cómo nos manipulan?

-Tanto en las elecciones de Estados Unidos como con el Brexit, identificaron a personas con un determinado perfil, que eran propensos a admitir determinadas ideas. Se centraron en hacerles llegar mensajes determinados y específicos. Y los pusieron en conflicto.

Pero, además, Parakilas entiende que otro de los grandes problemas son las teorías de la conspiración que se promueven en redes sociales, así como otras formas de desinformación. «El modelo de negocio de estas empresas no es solo recabar toda la información posible, sino también tu atención. Por eso son más tendentes a tolerar y promover este tipo de contenidos como las noticias falsas y que te llevan a hacer clic». El problema, además, es que estas teorías de la conspiración tienen muchas más probabilidades de atraer tu atención. «La verdad es aburrida», ironiza.

Las empresas son conscientes de que se están utilizando sus plataformas para estos fines. «Es su negocio y es muy complicado cambiarlo», argumenta. «Si tu trabajo es conseguir que los usuarios utilicen tu producto más que antes, es muy poco probable que te centres en lo que es verdad o la felicidad de tu cliente. Vas a intentar que se enganchen a tu producto para poder vender más publicidad». Por eso, y pese al escándalo de Facebookgate, estas empresas no van a cambiar su modelo de negocio.

Parakilas reconoce que quizá para las pequeñas empresas resulte, como consecuencia de GDPR, más difícil competir contra monopolios como las grandes tecnológicas, pero el hecho de que se vayan a tener que desarrollar productos centrados en la privacidad del usuario es algo que, a todas luces, valora positivamente. «Creo que Estados Unidos va a hacer algo motivado por GDPR y Facebookgate. Hay un interés real en adoptar una legislación más respetuosa con los derechos de los usuarios, Quizá no tan restrictiva como la europea, pero sí en la línea». Además, asegura que se está produciendo ya ese cambio, incluso a nivel estatal. «Los parlamentos de Estados Unidos y Europea están realizando importantes investigaciones sobre Facebookgate por primera vez. Se han planteado cuestiones muy importantes y de calado».

Reclamar nuestros derechos

Además, Parakilas considera que los consumidores deberíamos pedir a las empresas que tengan un planteamiento más ético y legal a la hora de utilizar nuestros datos personales. «Los usuarios deberían ser los dueños de sus datos», sentencia. Y aunque compañías como Facebook dicen que es así, en su opinión sus actos no demuestran lo mismo. «Guardan tu información y lo hacen para siempre». Algo que, no obstante, no tiene por qué ser necesariamente malo. «Depende del uso que se haga de esa información», matiza.

Pero este escándalo también está siendo algo que está cambiando las reglas del juego en lo que a protección de datos se refiere. «Es una cuestión de confianza», asegura Parakilas, argumentando que, según algunos estudios, la confianza en Facbook ha caído en más de 20 puntos desde que estallara el escándalo. «Se calcula que más de la mitad de los estadounidenses siguieron la comparecencia de Marck Zuckerberg en el Congreso», sentencia.

Aunque es cierto que el uso de Facebook como tal no está cambiando, sí que parece que le dedicamos menos tiempo. En opinión de este experto, en los últimos años este descenso se debe tanto a una mayor concienciación de las cuestiones de privacidad como de adicción. «En Europa hay más conciencia sobre privacidad pero no sobre la adicción. Y hay verdaderos problemas médicos por estas causas y la interacción con smartphones», advierte.

La buena noticia, según su experiencia, es que cada vez somos más conscientes de los temas de privacidad y adicción por lo que, en el futuro, se producirán cambios y la tecnología será más humana.

Si no te importan tus datos te equivocas

¿Quién no ha escuchado a algún usuario diciendo que no le importa ni le preocupa la información que las grandes tecnológicas puedan tener de él porque no tiene nada que esconder? Según Parakilas, esta actitud es errónea: «Quienes más comprenden los usos que se hacen de la información personal son los que más preocupación muestran por estas prácticas».

En su opinión, los usuarios a veces somos poco conscientes de lo que realmente se hace con nuestros datos. Ponía un ejemplo: recientemente se ha publicado una base de datos con el ADN disponible de muchos usuarios que lo han cedido. «Si tú y yo estamos relacionados y tú has subido tu ADN, cualquiera puede ver el mío también. La gente no piensa en las implicaciones reales que puede tener nuestro comportamiento. Y este ejemplo se puede extrapolar a tus ideas políticas, religiosas o sexuales».

Parakilas reconoce que es imposible evitar el uso de las redes sociales y el smartphone, porque aunque nosotros no estemos ahí, siempre habrá algún contacto que facilite información nuestra. «Pero lo que podemos hacer es exigir a nuestros gobiernos que creen leyes para proteger nuestros derechos y cambiar la manera de utilizar estos productos».

Sus consejos, en este sentido, son tener cuidado con lo que se comparte en redes sociales, no activar las notificaciones en el smartphone («no están diseñadas para ayudarte, sino para engancharte»), eliminar los colores en la pantalla del smartphone («será menos atractivo, pero te ayudará a concentrarte») y, en última instancia, dejar el teléfono en otra habitación para que no nos moleste.

 

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