FAE achaca a las jornadas parciales y a la menor ambición de las mujeres la brecha salarial

Imagen del desayuno informativo de balance de año de FAE/Ricardo Ordóñez/ICAL
Imagen del desayuno informativo de balance de año de FAE / Ricardo Ordóñez/ICAL

La patronal recuerda que en los convenios no existen diferenciación salarial/ La mujer opta menos a puestos ejecutivos y negocian sus sueldos a la baja

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Las mujeres burgalesas cobraron unos 6.756 euros menos, de media, que los hombres en 2017. Los sueldos medios rondaron los 23.328 euros en el caso de ellos, frente a los 16.572 de las trabajadoras, según datos de la estadística sobre Mercado de Trabajo y Pensiones en las Fuentes Tributarias, publicada recientemente. Y Burgos lidera la brecha salarial de género en Castilla y León, que está en 4.757 euros.

Sin embargo, en la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE) son cautos a la hora de hablar de brecha salarial y tratan de ofrecer explicaciones a la diferencia de retribuciones, que no siempre encajan en lo políticamente correcto. De entrada, Miguel Ángel Benavente recuerda que en los convenios no existe diferencias de salario en función de si el trabajador es hombre o mujer, pues legalmente no es posible.

Aun así, los convenios recogen categorías profesionales, que llevan a aparejadas diferentes responsabilidades y sueldos acordes y, ahí, es donde podría radicar una de las razones de la brecha salarial: que las mujeres ocupen categorías profesionales inferiores, aunque no siempre sea por decisión propia o falta de formación. De ahí la apuesta de FAE, ha recordado Benavente, por promocionar la formación técnica y científica de las jóvenes, tanto universitaria como en Formación Profesional.

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La industria es el sector que ofrece empleo de mayor calidad, con más estabilidad y mayor nivel adquisitivo, ha insistido el presidente, y si se forman para acceder a esos puestos de mayor categoría profesional se incrementarán los salarios que perciben. Y es que cierto es que muchas mujeres están empleadas en sectores «feminizados» con bajos sueldos, como son los relativos a limpieza, atención a dependencia o mayores.

A todo esto se suma que, de manera voluntaria o impuesta, las jornadas parciales acaban recayendo en mujeres, y las reducciones de jornada para atender a la familia también. Tal vez es un fallo cultural, reconocen en FAE cuando se habla en corrillos, pero en Europa es más habitual ver a hombres ocupándose de las tareas familiares para que sean las mujeres las que apuesten por una carrera profesional. Y lo que está claro es que si se trabaja 4 horas, se cobra menos.

Menor ambición

Por lo que respecta a los puestos ejecutivos, además de su número limitado, en FAE insiste en que las mujeres son menos ambiciosas que los hombres, en términos generales. Si bien la patronal está analizando la situación, pues el problema está sobre la mesa y hay que buscar causas y propuesta de solución, en día a día empresarial enseña que «hay menos demanda de mujeres para puestos ejecutivos».

Cuando se abre un proceso de selección se reciben menos ofertas de mujeres, aseguran, y además suelen negociar a la baja sus remuneraciones. Miguel Ángel Benavente recuerda que, en puestos de dirección y gestión, son los candidatos los que señalan sus retribuciones y «las mujeres tienen menos pretensiones salariales que los hombres», según se desprenden de los procesos selectivos.

 

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