Te 'informo' de la deuda de tu ciudad

Las campañas de publicidad institucional que desde hace unas semanas 'adornan' las calles de Burgos han desatado las críticas al considerarse «autobombo» del equipo de Gobierno

Los diferentes espacios de publicidad están cubiertos por campañas como la de '¡Menos deuda!'/APM
Los diferentes espacios de publicidad están cubiertos por campañas como la de '¡Menos deuda!' / APM
Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

Si se fijan en algunos de los paneles publicitarios de la ciudad de Burgos sabrán que la deuda del Ayuntamiento se ha reducido desde el año 2011 un 87%. En ocho años ha pasado de estar en 216 millones, a quedarse en 37. Si son observadores, también se fijarían en que Burgos es ciudad líder en varios índices. Al menos esto es lo que dicen las campañas publicitarias del Ayuntamiento que embellecen numerosas calles de la ciudad. Estas campañas de publicidad han desatado críticas entre la oposición. Los vecinos también tienen su opinión al respecto. La oposición ataca al alcalde, Javier Lacalle, tanto por el contenido de la publicidad o «autobombo», como por la forma.

PP, PSOE y Ciudadanos manejan datos diferentes en cuanto a la deuda. Para el equipo de Gobierno, como queda bien claro en los espacios públicos, la deuda del Consistorio es de 37 millones, para Ciudadanos asciende hasta los 287 millones y para el PSOE se sitúa en 374 millones. Parece que a la mente que está detrás de la campaña de publicidad se le olvidó sumar a la deuda municipal los préstamos contraídos y que se están amortizando y tampoco añadió las deudas de los consorcios de Villalonquéjar y el Desvío.

Las incongruencias en las cifras no deben ocultar el debate sobre el uso de estos espacios públicos. El Ayuntamiento puede hacer uso de ellos, pero ¿con qué finalidad? Parece que lo más lícito y decente es usar estos espacios públicos para beneficio de la ciudadanía, no del equipo de Gobierno. Es decir, información o novedades institucionales, sociales o de servicios; no publicidad o propaganda 'electoral'. De esta forma, nadie podría acusar al equipo de Gobierno de promocionarse con dinero procedente de las arcas municipales en la recta final de la legislatura.

Pero estas últimas acusaciones parece que no importan mucho a Javier Lacalle. Si echamos mano de la hemeroteca, en 2015, año electoral, ya saltó esta misma polémica. Una gestión correcta de estos espacios publicitarios públicos beneficiaría a todos. Los ciudadanos contarían con un soporte desde el que recibir información útil y nadie quedaría retratado por intentar un elogio desmesurado de sí mismo fácil de desmontar.