El pleno del adiós

Imagen del pleno celebrado esta mañana/AIA
Imagen del pleno celebrado esta mañana / AIA

Los concejales municipales se han despedido, con un pleno extraordinario, de cuatro años de mandato | Ha habido palabras emocionadas, lágrimas retenidas, agradecimientos y recriminaciones

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Sobrevolando el salón de plenos el fantasma del acuerdo político entre PP y Cs (amparado por Vox), que permitiría a los 'populares' mantener el gobierno municipal (quién sabe si incluso con Javier Lacalle como alcalde), la corporación municipal se ha despedido de cuatro años de mandato político, entre emoción, lágrimas contenidas, agradecimientos y alguna recriminación que otra.

Los habituales corrillos previos al inicio de una sesión plenaria ordinaria se han intensificado en este miércoles de despedidas, en el que el PSOE ha hecho piña con Blanca Guinea y Raúl Salinero, representantes de Podemos, mientras las ediles de Imagina Burgos y Marco Antonio Manjón han quedado un tanto aislados.

En la bancada enfrentada, buen rollo entre Vicente Marañón y los populares, tanto los que se quedan como los que se van. Gema Conde y Salvador de Foronda, mano a mano, también con César Rico; Carolina Blasco pululando entre grupos y los no adscritos Fernando Gómez y Silvia Álvarez de Eulate, completamente integrados, tanto con Ciudadanos como con el Partido Popular.

La espera ha sido larga, pues el pleno extraordinario de cierre de mandato ha comenzado con media hora de retraso al retrasarse, a su vez, la última reunión del Consejo Rector del Consorcio del Desvío. A la carrera han llegado Eva de Ara, Gloria Bañeres, Antonio Fernández Santos, Salvador de Foronda, Ana Bernabé y el propio alcalde, Javier Lacalle, quien ha aprovechado para agradecer la «corrección y el respecto» con el que grupos y ediles han afrontado estos cuatro años.

«Debo reconocer que dentro de la pluralidad política, las sesiones han sido normales» y, en términos generales, «ha habido una corrección y respecto» por parte de todos los concejales. Lacalle ha recordado que 16 de los 27 corporativos no repetirían a partir del 15 de junio y, a ellos en especial, les ha agradecido el trabajo realizado estos años. También a los miembros de su Equipo de Gobierno.

Un recuerdo para los que se van y los que no están

En la misma línea han ido las declaraciones de Daniel de la Rosa, cariacontecido, quien ha destacado el «tono de cordialidad» en la Corporación Municipal pese a la confrontación política, asegurando que «han estado a la altura de las circunstancias» ante los retos que se han tenido que afrontar. El portavoz socialista ha tenido un especial recuerdo para sus compañeros portavoces, Raúl Salinero, Gloria Bañeñres y Eva de Ara -me llevo un gran recuerdo de vosotros-, y para su equipo político.

Se ha despedido de Óscar González -pierdo un concejal pero gano un amigo, ha dicho-, Mar Arnaiz -que continuará en el Senado con su «compromiso y trabajo incansable»-, y Antonio Fernández Santos -«que se ha dejado la piel por Burgos y la ciudad nunca va a reconocer todo lo que ha hecho«; De la Rosa le ha agradecido sus enseñanzas sobre cómo funciona el Ayuntamiento y «en qué consiste la buena política».

Por su parte, Gloria Bañeres le ha mostrado su «gratitud» por todo lo que le ha enseñado, ha asegurado. La portavoz de Cs reconoce que ha sido un «privilegio» ser concejal y que se leva un buen recuerdo de la experiencia, pese a que no todas las iniciativas aprobadas en pleno se han ejecutado.

Fernández Santos: «No soy un diplomático de carrera, soy un político de batalla»

El concejal socialista Antonio Fernández Santos se despide del Ayuntamiento tras 20 años como concejal y lo hace, ha asegurado, «con la satisfacción del deber cumplido, de que nadie me pueda decir que no he hecho lo que estaba en mi mano para mejorar esta ciudad».

Fernández Santos ha tenido un recuerdo para Ángel Olivares y Luis Escribano, que contaron con él para anteriores listas, y ha agradecido a Daniel de la Rosa su apoyo, incluso su intención de incluirle en la última candidatura, aunque finalmente quedara fuera. «Ser concejal solo depende de que el cabeza de lista te elija, no se requieren más méritos», admite.

Eso sí, el socialista asegura que «las personas sí toman nota de lo que hacemos, y tomarán nota de lo que se haga este sábado, no les quepa dudas». Ese acuerdo político entre PP y Cs, junto a Vox, que permitrá al PP mantener el gobierno municipal (si todo acaba según parece) supondrá «defraudar» a los burgaleses. Y «no hay nada peor que defraduar las expectativas de los ciudadanos, que tomarán nota y castigarán a los que les defraudan».

Antonio Fernández Santos ha insistido en que al Ayuntamiento no se viene a hacer amigos, pero se debe mantener una relación «razonable». De ahí que haya pedido disculpas a todos los ediles a los que, «en el fragor del debate» les ha dicho una palabra «más gorda» de lo que debería. «La política es así, más daño se va a hacedr el sábado y lo aceptaremos estoicamente».

Es más, el concejal ha reconocido que «no soy diplomático de carrera, soy un político de batalla» y, aun así, ha intentado ser respetuoso en el ámbito personal. «No sé si ha habido buenos políticos, pero sí ha habido buenas personas» estos cuatro años.

Le ha agradecido a sus compañeros de grupo «los grandes momentos que le han hecho pasar» y ha recordado a tres ediles que comenzaron el mandanto pero que ya no están: Ana Lopidana, Mar Ramírez y Javier Gil. «A los que os quedáis, suerte, y a los que os vais, nos vemos por Burgos», se ha despedido Bañeres.

Espacio también para las recriminaciones

La portavoz de Imagina, Eva de Ara, ha aprovechado el último pleno para arremeter contra Raúl Salinero y Blanca Guinea, que dejaron la formación el pasado año, «utilizando en su propio interés» la confianza depositda por los votantes en Imagina Burgos. «Sin honestidad política» han seguido en el pleno, como no adscritos, y algunos como Salinero continuará en el próximo mandato como edil de Podemos.

De Ara ha agradecido el apoyo a los compañeros, «a los de verdad», que se han convertido en su segunda familia y «no han permitido que se sintiera sola», y los miembros del resto de partidos que han permitido llegar a acuerdos «con independencia del color político».

Eso sí, De Ara no se ha querido ir sin dejar un mensaje a los que se quedan: «más allá de los intereses personales y partidistas, que no olviden que están en el Ayuntamiento como representantes de los burgaleses y deben permitir a Burgos, avanzar y mejorar». También les ha deseado memoria, para «que no olviden nunca de dónde vienen, y honestidad e integridad para que la ciudanía que les votó pueda sentirse orgullosa».