Burgos renueva su devoción en El Curpillos

Imagen de la procesión del Curpillos en Las Huelgas/PCR
Imagen de la procesión del Curpillos en Las Huelgas / PCR

Con cielo encapotado y amenaza de lluvia, Las Huelgas han vuelto a acoger los actos centrales de la Fiesta del Curpillos / La nueva Corporación Municipal ha presidido la procesión, con el alcalde Daniel de la Rosa a la cabeza

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Burgos, siempre prendientes del cielo. La mañana amanecía nublada y cubierta, con amenaza insisten de lluvia y, si bien es cierto que han caído algunas gotas, ha sido poca cosa. El frío no se ha conseguido quitar hasta mediodía, cuando además han salido los primeros rayos de sol comprometidos por las predicciones meteorológicas. Y los burgaleses han podido disfrutar de la Fiesta del Curpillos en Las Huelgas.

Con expectación se esperaba la edición de este año tras el cambio en la Corporación Municipal. Tal como anunciase esta semana, Daniel de la Rosa ha asistido como alcalde, «con todas las de la ley», en representación del Ayuntamiento. Primero misa, luego procesión y, finalmente, recepción de la madre abadesa del Monasterio Real de las Huelgas, como manda la tradición.

«Más allá de las confesiones religiosas de cada uno», ha explicado, Burgos celebra una de las fiestas más importantes, de las «más queridas» para los burgaleses, y De la Rosa y su equipo han acudido a Las Huelgas «en representación de los vecinos». Y ha estado acompañado por varios de sus concejales, que no todos, en una edición marcada por las ausencias, y con mínima representación municipal.

Para muestra, dos botones. Se ha echado en falta a Vicente Marañón, portavoz de Ciudadanos, pues se ha contado con De la Rosa, Ángel Martín (Vox) y Javier Lacalle, aunque este último solo ha estado presente en la misa. A la hora de procesionar, el exalcalde de Burgos ha dejado solos a sus compañeros José Antonio Antón, César Barriada y Maribel Bringas, lo que ha sido muy comentado entre los asistentes.

Ausentes los concejales de Podemos, nada extraño, por otra parte. Y se ha contado también con presencia de representantes de la Diputación, con César Rico y Lorenzo Rodríguez a la cabeza, además del resto de autoridades civiles, militares y religiosas que corresponde a un acto de la entidad de la Fiesta del Curpillos, declara de Interés Tutístico Regional, que aspira a convertirse en nacional.

Tradición única

La Fiesta del Curpillos, o Corpus Chico, es una tradición singular de Burgos, única en España, cuyas primeras referencias datan del 1331, con la instauración de la fiesta del Corpus. Eso sí, se piensa que sus orígenes estarían antes, pues en la fiesta se mezcla la tradición cristiana con la celebración de la victoria de las tropas castellanas sobre las musulmanas en la Batalla de las Navas de Tolosa de 1212.

Alfonso VIII se trajo como trofeo el tapiz de la tienda del sultán Muhammad al-Nsir, conocido entre los cristianos como Miramamolín. Es lo que se conoce como el 'pedón' de las Navas de Tolosa, cuya réplica sale en procesión en esta festividad burgalesa, junto con el Santo Sacramento. El original se encuentra custodiado en el Monasterio de las Hueglas, en el Museo de Ricas Telas.

El Santo Sacramento ha procesionado bajo palio, sostenido este por los diputados provinciales Ángel Carretón y David Colinas (PP) y los nuevos corporativos Fernando Martínez-Acítores (Vox) y Julio Rodríguez-Vigil (Cs).

La cita ha arrancado con la llegada de las autoridades y la Santa Misa presidida por el arzobispo, Fidel Herráez. A continuación, la procesión ha partido del interior del monasterio, acompañada por una comitiva de autoridades religiosas, civiles y militares, así como los danzantes de Burgos, abriendo camino. Presentes han estado Los Gigantones y Los Gigantillos, que han hecho las delicias de los más pequeños en los minutos previsto a la procesión.

Y tras el acto religioso, con saludo incluido a la madre abadesa de Las Huelgas, la comitiva se ha trasladado al Parque del Parral, donde les esperaban las peñas cargadas de viandas. Las lluvias de ayer habrán apaciguado a las pelusas y, afortunadamente, ha acabado saliendo el sol para poder disfrutar de una jornada soleada y templada en El Parral, de hermanamiento burgalés.