Un centro histórico ¿peatonal?

Cientos de vehículos colapsan las vías peatonales durante los horarios de carga y descarga. /GIT
Cientos de vehículos colapsan las vías peatonales durante los horarios de carga y descarga. / GIT

A pesar de las restricciones al acceso de vehículos y de las peatonalizaciones, lo cierto es que pasear por las calles del centro se convierte por las mañanas de los días laborales en una aventura

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Burgos ha promovido en las últimas décadas un sin fin de actuaciones de peatonalización tendentes a devolver a los ciudadanos el protagonismo urbano, fundamentalmente en el centro histórico. Sin embargo, un simple paseo por las calles del centro permite comprobar que la situación está lejos de ser idílica.

Por las mañanas, un ejército de furgonetas y camiones de reparto, vehículos municipales y coches particulares invaden entornos en teoría destinados al tránsito peatonal, llegando a generarse situaciones conflictivas. De hecho, no es raro ver incluso atascos de tráfico rodado en alguna de las entradas y salidas reguladas por bolardos en el centro histórico, como la zona de Capitanía.

En este sentido, la ordenanza municipal que regula los accesos a las zonas peatonales para la carga y descarga intentó tiempo atrás pacificar los intereses de todos los colectivos afectados, limitando el acceso por horas. Así, de lunes a sábado, los vehículos pueden acceder al centro entre las 7 de la mañana y las 12 del mediodía. A mayores, en algunas zonas también se permite un acceso para repartos especiales de lunes a viernes entre las 16:30 y las 17:30 horas, y los repartidores de alimentos y bebidas disponen de una hora más para trabajar por la mañana en Fernán González (los lunes), La Flora (los martes) y La Puebla (los miércoles).

Esa regulación ha derivado en la presencia masiva de vehículos (muchos de ellos de gran peso y tamaño) en muchas de las calles del centro, una situación que el Ayuntamiento pretende revertir. Eso sí, desde el Consistorio saben perfectamente que no será fácil.

El acceso al centro histórico está permitido por norma general entre las 7 y las 12 horas

A este respecto, el concejal responsable del área, Jorge Berzosa, recuerda que la nueva ordenanza de Movilidad, aprobada inicialmente hace apenas unas semanas, incorpora la regulación de las zonas de carga y descarga. En principio, el nuevo texto no incluye grandes diferencias respecto del anterior, si bien, Berzosa confía en que durante el periodo de exposición pública se puedan pulir algunos detalles sobre esta materia.

Una de las ideas, avanza, pasaría por intentar incentivar el uso del vehículo eléctrico. «Hay que tratar de hacer una discriminación hacia el vehículo eléctrico. De momento, no hemos articulado ni el cómo ni el cuándo y creemos que lo mejor es aprovechar estos dos meses de información pública para valorar todas las opciones con todos los implicados».

Un asunto muy complejo

Eso sí, alcanzar un acuerdo que satisfaga a todos es «muy difícil». «Evidentemente es muy complejo, porque se conjungan los intereses de los peatones, de los negocios, de los profesionales del transporte y de la propia protección del casco histórico», reconoce Berzosa.

En la misma línea se expresan los comerciantes, que consideran que se encuentran inmersos en «una paradoja». Por un lado necesitan que los transportistas lleven la mercancía a los locales, pero por el otro, se ven condicionados por la masiva presencia de vehículos durante varias horas por la mañana. En este sentido, el portavoz de la Federación de Empresarios del Comercio (FEC), Julián Vesga, reconoce que se trata de un asunto «muy complejo» al que se «le ha dado muchas vueltas» sin hallar una «solución que satisfaga a todos». Y es que, subraya, en el centro de la ciudad confluyen los «intereses de muchos sectores distintos» y nada tienen que ver las necesidades de la hostelería con las de los comercios tradicionales, por ejemplo.

De hecho, Vesga recuerda que este tema se ha tratado en «multitud de ocasiones», y se han planteado algunas opciones, como la creación de una tarjeta de acceso y registro de vehículos de reparto o la inclusión de métodos de transporte «alternativos». Sin embargo, ninguna de las opciones ha alcanzado el consenso necesario para ser desarrolladas.

Todos los colectivos implicados insisten en la «complejidad» de aunar sus intereses en esta materia

También entienden la dificultad del asunto los propios transportistas, que confían en poder ser «parte de la solución». Eso sí, según el portavoz de la Asociación Burgalesa de Empresarios de Distribución para Hostelería y Alimentación (Abedisha), Fernando Sáez, los culpables de la situación no son ellos. «Tuvimos que hacer un esfuerzo cuando se nos restringieron los horarios». En aquel momento, recuerda, «el reparto era mucho más ágil». Sin embargo, de un tiempo a esta parte se ha ido complicando por la presencia de otros muchos vehículos. «Quizá sea una sensación nuestra, pero cada vez vemos más vehículos particulares» que no son de los vecinos, asegura.

Sea como fuere, Sáez reconoce que es un tema «extremadamente complejo». «El centro no es solo de los repartidores, pero tampoco es solo de los vecinos o de los comercios. El centro es de todos» y «hay que intentar encontrar soluciones» a los conflictos que se pudieran ocasionar «entre todos». Una idea, plantea, pasaría por establecer algunos puntos de carga y descarga en las zonas anexas al centro histórico con menores restricciones horarias.

Y mientras tanto, ¿qué dicen los peatones? Al final, ellos son -o al menos debieran serlo- los protagonistas de las zonas peatonales. Así al menos lo afirma Félix Martínez, portavoz de la asociación Andando Burgos, que considera que la presencia masiva de vehículos por las mañanas «desvirtúa un poco el sentido de las peatonalizaciones» desarrolladas en las últimas décadas. Por eso, entiende, «hay que replantear» la organización de los accesos para intentar conjugar mejor los intereses de todos los colectivos.

Pero antes de conseguir abordar ese replanteamiento, que se antoja «difícil», Martínez pone el acento en dos cuestiones fundamentales, como son el control de las velocidades de circulación en las zonas peatonales y el cumplimiento de los horarios. Dos cuestiones que, según reconoce Berzosa, hace falta potenciar a través de las sanciones.

Con todo, y para comprobar la realidad de la situación, un equipo de BURGOSconecta se da un paseo por una veintena de las principales calles del centro histórico para analizar la situación de primera mano. Es martes por la mañana, pero podría ser casi cualquier otro día de la semana.

Calle La Moneda

Calle La Moneda

Son las 10:15 horas y comenzamos nuestro recorrido por la calle La Moneda, donde se pueden contar hasta tres vehículos aparcados, a los que se añade otro más circulando por mitad de la vía. En este caso, además, la circulación se ve condicionada por la ejecución de las obras que se están llevando a cabo en uno de los inmuebles del entorno.

Plaza de Santo Domingo

Plaza de Santo Domingo

Tras dejar atrás La Moneda, nos adentramos en la Plaza de Santo Domingo, donde se localiza una de las principales entradas al casco histórico. A esta hora, son siete los vehículos aparcados en mitad de la plaza, la mayoría de ellos de reparto. Su presencia condiciona la movilidad peatonal por la zona, que se ve circunscrita al tramo más cercano al antiguo edificio de las oficinas de Caja de Burgos.

Plaza Mayor

Plaza Mayor

Entramos en el corazón del centro histórico, y a la vez uno de los lugares que más complicaciones presenta ahora mismo en el ámbito de la movilidad. No en vano, la ejecución de las obras de reforma está condicionando, y mucho, el tránsito peatonal desde hace meses. Esa circunstancia no ha impedido, sin embargo, que se instalen allí las ya tradicionales atracciones navideñas (cuatro atracciones y varias casetas), que ocupan buena parte del espacio libre. La situación no hace sino empeorar con la presencia de dos camionetas de reparto, otras dos de montajes eléctricos para instalar las luces y un camión porta contenedores.

Paseo del Espolón

Paseo del Espolón

Desde la Plaza Mayor accedemos al paseo del Espolón, donde a estas alturas del año todavía hay alguna terraza. Si miramos a la derecha, podemos contar hasta tres vehículos transitando, dos de ellos de reparto y uno más de recogida de basuras, en el entorno más cercano al Arco de Santa María. Si giramos la vista a la izquierda, podemos contabilizar otros tres vehículos aparcados a las puertas del Teatro Principal.

Plaza del Rey San Fernando

Plaza del Rey San Fernando

Atravesamos el Arco de Santa María para adentrarnos en la Plaza del Rey San Fernando, sin duda, uno de los lugares más fotografiados de Burgos, con la Catedral luciendo en todo su esplendor. Eso sí, tirar la correspondiente foto a la Seo burgalesa se antoja, cuanto menos, complicado durante las mañanas de los días laborales. Y más en estas fechas, en las que ya está instalado el tradicional merado de Navidad. Entre las casetas, sin embargo, aún hay sitio para contar hasta cuatro vehículos de reparto aparcados.

Nuño Rasura

Nuño Rasura

Son las 10:20 horas de la mañana y en la céntrica calle se pueden contabilizar siete vehículos estacionados, entre camionetas de reparto y camiones correspondientes a la obra que se está llevando a cabo junto al Citur.

Calle Asunción de Nuestra Señora

Calle Asunción de Nuestra Señora

A escasos metros de Nuño Rasura se encuentra la calle Asunción de Nuestra Señora, otro de los accesos a la zona peatonal del centro histórico de la ciudad. En este caso, se puede observar un vehículo de reparto estacionado y varios más entrando desde Eduardo Martínez del Campo.

Plaza de Santa María

Plaza de Santa María

Sin abandonar el entorno de la Catedral, nos adentramos en la Plaza de Santa María. Allí, a los pies de la fachada principal de la Seo podemos contar tres furgonetas de reparto y un vehículo particular estacionados.

Calle La Paloma

Calle La Paloma

Seguimos nuestro recorrido y nos encontramos con otro de los 'puntos negros del centro: la calle La Paloma. La presencia de numerosos locales de hostelería en los alrededores convierten a esta calle en una de las más transitadas por los profesionales de reparto, hasta el punto de que algunas zonas se han convertido en un aparcamiento por las mañanas. En nuestro paseo, realizado a las 10:30 horas, contabilizamos hasta 14 vehículos estacionados tan solo en el tramo comprendido entre las calles Diego Porcelos y Cardenal Segura, un tramo de menos de cien metros. De hecho, la mayoría se encuentran estacionados en batería. A todos ellos se les une un constante trasiego de otros furgones de reparto que salen y entran por las diferentes bocacalles, a menudo haciendo maniobras, toda vez que el último tramo de la calle, que conecta con la plaza del Rey San Fernando, está cerrada totalmente al tráfico.

Calle Laín Calvo

Calle Laín Calvo

La transición entre la calle La Paloma y Laín Calvo cambia un poco la sensación general, aunque los vehículos no desaparecen de la vía. Lejos de ello, se pueden contabilizar hasta una decena de ellos aparcados en los márgenes de la calle. la mayoría son furgonetas de reparto, pero otros son coches particulares.

Llana de Afuera

Llana de Afuera

La presencia de vehículos estacionados también afecta a La Llana de Afuera, donde a las 10:35 se pueden contabilizar hasta cuatro vehículos aparcados y otro circulando por el entorno.

La Flora

La Flora

A apenas unos metros de la Llana de Afuera encontramos el tercer 'punto negro', situado en La Flora (Huerto del Rey). En el momento en el que accedemos a su interior contamos hasta 27 vehículos parados en mitad de la plaza, mientras tres o cuatro circulan por la zona exterior. La inmensa mayoría son furgonetas de reparto que están prestando servicio a los locales del entorno.

Calle Avellanos

Calle Avellanos

Otro de los 'puntos negros'. En este caso, la estechez de la calle, la presencia de obras en uno de sus edificios, la presencia de terrazas y su situación como lugar de paso hacia otras vías del centro convierten a la calle Avellanos en una de las más transitadas por los vehículos durante las mañanas de los días laborales. En este caso, a las 10:38 podemos contar 10 aparcados, que se suman al constante tráfico de entrada y salida.

Calle San Gil

Calle San Gil

Ese tránsito también afecta de lleno a la calle San Gil, que conecta Avellanos con Fernán González, La Flora y la salida del centro por San Francisco. A pesar de que las obras en dos edificios de la calle dificultan el paso, en apenas dos minutos podemos contabilizar el paso de una veintena de vehículos, fundamentalmente de reparto. La sensación es que, a pesar de ser una zona peatonal, esta calle tiene muchísimo más tráfico por las mañanas que buena parte del viario del resto de la ciudad.

Calle San Lorenzo

Calle San Lorenzo

Minutos después nos acercamos a una de las calles más estrechas de todo el centro histórico como es la calle San Lorenzo. Allí, la estrechez de la vía no impide que podamos contabilizar hasta 8 vehículos aparcados, que luchan por el espacio contra los numerosos bares y restaurantes del entorno.

Calle San Carlos

Calle San Carlos

Especialmente llamativa es la situación que se registra también todas las mañanas en la calle san Carlos. Esta pequeña vía, que conecta San Lorenzo con Almirante Bonifaz, apenas tiene espacio suficiente para que pasen vehículos. Eso no impide que, en el momento en el que nosotros accedemos a ella (10:46 horas) podamos contar tres vehículos aparcados y otro intentándolo.

Calle Almirante Bonifaz

Calle Almirante Bonifaz

Nuestro paseo finaliza en la calle Almirante Bonifaz. En este caso, la movilidad también está condicionada por la ejecución de las obras de reforma de uno de los antiguos edificios, así como por los cinco vehículos, tanto de reparto como privados, que se encuentran estacionados en sus márgenes.

 

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