Comienza la «increíble experiencia» de acoger niños saharauis para 32 familias en Burgos

Imagen de una de las familias/AIA
Imagen de una de las familias / AIA

Los niños permanecerán en la provincia burgalesa los próximos dos meses

ELSA IBEAS

Nervios, expectación, incertidumbre pero sobre todo, ganas de recibir a los 32 niños que pasarán sus «Vacaciones en Paz» en la provincia de Burgos. Este martes la sede de la Asociación Amigos del Pueblo Saharaui, se ha convertido en un lugar de encuentros y reencuentros entre los pequeños llegados del campamento de refugiados de Tinduf y las que serán sus familias durante los próximos dos meses.

Algunos ya saben a lo que se exponen. Es el caso de Natividad González, residente en Villalbilla. Ella ya ha participado en este programa en seis ocasiones más. Y con la misma ilusión que la primera vez, ha recibido por tercer año consecutivo, a su «hijo saharaui» de trece años. Esta enfermera burgalesa no puede ocultar la ilusión al hablar del verano que le espera junto a su pequeño, que ya es uno más de su familia y viceversa. Y es que Natividad ya sabe cuál es la realidad de la familia de «su niño» en Tinduf, ya que ha tenido la posibilidad de visitar a la que ya es su familia africana. Una familia de la que destaca «que te ofrece hasta lo que no tiene».

Durante los próximos días, tanto a las familias burgalesas como a los niños saharauis, les espera un proceso de adaptación que empezará con visitas al pediatra, otorrino o el dentista. Visitas, en su mayoría, que se les realizan demodo gratuito y que ayudan a garantizar el bienestar de los pequeños. Además de estas revisiones generales, existe una situación más particular entre los pequeños veraneantes en Burgos, la de una pequeña que necesita de unos cuidados más exhaustivos. Es el caso de la niña que ha acogido por segunda vez consecutiva, David Fernández. Esta niña saharaui tiene parálisis cerebral. Por este motivo, durante el tiempo que pase en España recibirá sesiones de fisioterapia para que, en la medida de lo posible, pueda mejorar su movilidad. Una situación un tanto complicada, debido a los problemas de comunicación que podrían existir -la pequeña no habla- pero que solucionan a base de cómplices miradas y sonrisas infinitas. Un hecho que hace esperar a David la llegada con aún más ganas. Este año y todos los que pueda repetir.

Y hablando de repetir, hablamos del caso de la familia de Roberto Suescun, que acoge por quinta vez a Luali de 14 años y por segunda vez, a su hermano Wadad, de once años. Estos hermanos disfrutarán todo el verano de colonias y actividades en San Sebastián -aunque uno de ellos ha llegado a Burgos-, su nuevo hogar temporal. Roberto destaca «la suerte» que han tenido con los dos hermanos a los que acogen. Destaca, que a pesar de sus edades, «son dos niños muy maduros y que jamás discuten». El claro ejemplo del pleno entendimiento entre ambas partes.

Y con cara de susto, llegaba Juanjo López, que teniendo una niña de cinco años y otro pequeño de doce, se ha atrevido a probar esta nueva experiencia y acoger a un niño saharaui que pasará todo el verano en su casa de Miranda de Ebro. Plenamente consciente de «la responsabilidad que supone hacerse cargo de uno de estos jóvenes, pero sabiendo que en su familia el pequeño al que reciben encontrará la felicidad. Junto a él y el resto de su familia, y es que confiesa que su hijo espera la llegada en Miranda con el balón de fútbol preparado. »Está encantado de poder jugar con otro niño de su edad y compartir con él todo el verano«, añade.

Tras las pertinentes revisiones, comienza la parte divertida del verano para ellos. El día 27 de julio se dará un encuentro motero solidario en Villalbilla. Habrá juegos moteros, discomóvil o una paella para 300 personas y en el que participarán 100 moteros. Además, celebrarán el Día del Cordero -es el día 11 de agosto, aunque se realizará el día 17-. Y habrá una multitudinaria reunión de todas las familias y niños acogidos en Castilla y León. Será en Valencia de Don Juan. Así, comienza dos meses más que entretenidos llenos de nuevas «experiencias increíbles»para estas 32 familias burgalesas.