La escasez de plantilla reduce a un turno las vacaciones de Navidad en la Guardia Civil de Burgos

Imagen de un control en la N-I el pasado verano/PCR
Imagen de un control en la N-I el pasado verano / PCR

Los agentes no podrán disfrutar de más de cinco días libres, entre descansos y permisos, siempre y cuando no les modifiquen los descansos por «necesidades del servicio»

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Si la plantilla no cuenta con suficientes efectivos en el día a día, llegadas las fiestas navideñas la situación se complica aún más en las unidades de la Guardia Civil en la provincia de Burgos. Los augurios no son nada buenos, reconocen en la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), aunque confían en que se respeten los permisos, y también los descansos, que se utilizan de «colchón» para cubrir «necesidades del servicio».

De momento, los agentes solo podrán disfrutar de un turno de libranza, compuesto por tres días de permiso y dos de descanso, cuando en ocasiones anteriores han contado con dos turnos (uno de descanso y otro de permiso). Son cinco días máximo, si no se anulan o retrasan los descanso. Y es que, si bien es cierto que los permisos se respetan (salvo en Cataluña, donde la AUGC acaba de denunciar que se han suprimido todos con motivo del despliegue del 21-D), los descansos se están utilizando de manera habitual para suplir carencias de personal.

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Así, no es raro que un agente reciba una llamada para decirle, de hoy para mañana, que tiene que reincorporarse; que el descanso que tenía previsto lo tiene que aplazar «por necesidades del servicio». Se avisa con 24 horas de antelación y listo. Y en Navidades, trabajando festivos, podría darse el caso de que alguno de los descansos de festivos se viese alterado, sobre todo si se registra algún imprevisto.

La plantilla «está en cuadro», recuerda la AUGC. Tan ajustada que, ante un suceso grave, un caso de violencia de género de alto riesgo o cualquier otro imprevisto, no hay patrullas suficientes para cubrir las necesidades y toca reclutar a los que están librando, o trasladar patrullas de unas comarcas a otras, abriendo nuevas carencias, insiste la asociación profesional.

Incertidumbre

De los 1.000 agentes que deberían estar en Burgos, la Guardia Civil solo cuenta con unos 700. Se han perdido 64 en el último mes, queda por resolver el último concurso de movilidad y, hasta marzo o abril del próximo año, no se volverá a convocar concurso, ni se sabrá si tendrán intención de cubrir esa 64 nuevas vacantes.

Así las cosas, no es solo ya que los agentes vayan a disfrutar únicamente de un turno de libranza en Navidades. Se trata de una situación de escasez que complica mucho la prestación del servicio en la provincia. Únicamente 4 o 5 cuarteles de los 27 existentes pueden abrir las 24 horas del día, y en la mayoría no hay más que una persona a la hora de comer. Se recuerre de manera habitual a los descansos para cubrir las patrullas y, en general, el servicio se presta «bajo mínimos».

De ahí que, además, se estén denengando cursos de promoción, también por «necesidades del servicio», y que la reducción de jornada y las medidas de conciliación se concedan de extrañas maneras. No se reduce la jornada laboral diaria sino la semanal, es decir, si se solicita una jornada de cuatro horas reducida, se suman las horas, se trabaja tres días a la semana y se libra el resto. Y eso no es conciliación, inste AUGC.

Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles insisten en que ha llegado la hora de plantear una reorganización el Cuerpo, pasando por una reagrupación de los cuarteles y medidas que hagan Burgos una plaza atractiva. Para el buen funcionamiento de la Benemérita se necesitarían 40 efectivos por compañía, a fin de garantizar una patrulla por turnos y dos personas de atención al público.