La fuente de la plaza de Santa María espera su restauración definitiva

Fuente de la plaza Santa María/BC
Fuente de la plaza Santa María / BC

El Ayuntamiento contratará este diciembre la ejecución de las obras de conservación y restauración de la pieza, que se sometió a una intervención de urgencia hace un par de años

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Con una inversión de 78.700 euros, según presupuesto de licitación, el Ayuntamiento de Burgos pretende acometer en 2019 la esperada rehabilitación de la fuente de la plaza de Santa María, que tuvo que someterse a una intervención de urgencia en 2016. Las obras se encuentran en licitación y, por el momento, se han presentado cuatro empresas, interesadas en acometer los trabajos.

Eso sí, el plazo para la presentación de las ofertas finaliza el 19 de diciembre y, a partir de entonces, se abrirá un periodo de análisis hasta que se adjudique definitivamente el proyecto. Al menos, la mesa de contratación ya se encuentra constituida y la intención del Equipo de Gobierno es poder comenzar a actuar a principios de 2019, una vez se firme el correspondiente contrato con la empresa adjudicataria.

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La concejal responsable de Patrimonio, Ana Bernabé, ha recordado que esta intervención será la definitiva, servirá para consolidar la fuente, recuperar los elementos que recientemente se desprendieron y limpiar los caños, de ahí ese presupuesto de 78.7000 euros. La obra tendrá un plazo de ejecución de 4 meses, así que si todo sale según lo previsto para el verano la portada de Santa María de la Catedral se encontrará frente a frente con una fuente renovada.

En 2016, tras un nuevo desprendimiento, y visto el importante deteriodo que presentaba la pieza, se acometió un «tratamiento mínimo de urgencia», ha recordado Bernabé. Se retiraron los elementos que se encontraban más degradados o corrían peligro de desprendimiento, y se trasladaron al Museo de Burgos para su protección. Luego, se aplicó una mezlca de mortero en las grietas y fisura y una protección general a la fuente, para evitar que continuase deteriorándose.

La fuente de Santa María lleva años de continuo y pausado deterioro, fruto de las inclemencias meteorológicas, aunque también una deficiente conservación. Los desprendimientos han ido sucedidendo desde 2010, en una pieza clave para el conjunto de la Catedral de Burgos, cuyo diseño actual corresponde a una intervención del siglo XVII, aunque sus orígenes se remontarían mucho antes, al siglo XIV, según testimonios escritos.

 

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