Innovar con un potaje tiene premio

El ganador del concurso, David Azofra, sirviendo su plato al jurado/CLR
El ganador del concurso, David Azofra, sirviendo su plato al jurado / CLR

David Azofra ha ganado el concurso de cocina «Cocidos del siglo XXI» con un potaje de vigilia

Cristina López Reques
CRISTINA LÓPEZ REQUESBurgos

Un potaje de vigilia ha sido el plato ganador del concurso de cocina «Cocidos del siglo XXI», dentro del programa de la I Muestra Internacional de Cocidos con Historia 'Burgos entre Cucharas', que se inauguró ayer. El creador de esta tradicional forma de cocinar garbanzos es David Azofra, un estudiante de segundo del Grado Medio de Cocina en la Escuela de Hostelería y Turismo CIFP La Flora. A juicio del jurado, Azofra ha elaborado el mejor plato de entre los cinco que competían. Como ganador, ha recibido 600 euros en metálico y dos libros gastronómicos.

«Se trata de un potaje tradicional de garbanzos y bacalao, pero elaborado de una manera innovadora», ha asegurado David Azofra. A la hora de preparar el plato, el cocinero ha cocido los garbanzos junto con un fumé hecho a base de congrio y verduras. Por separado, ha confitado el bacalao para colocar sobre él una gelatina que aporta un toque dulce al plato. En este típico plato no podían faltar las coloridas espinacas. Azofra ha optado por escaldarlas y rellenarlas con brandada del propio pescado. El resultado, un plato que a simple vista rompe con la presentación del potaje tradicional, pero que cuyo sabor no tiene nada que envidiar.

Los otro cuatro finalistas, Jorge Santamaría, María Eugenia Magariño, Alejandro Celis y Eduardo Luengo, también estudiantes de la Escuela, no han conseguido el primer premio, pero tampoco se han ido con las manos vacías. Por haber llegado a esta fase final, han recibido un premio de 100 euros junto con los dos libros de cocina.

Jurado

Los encargados de valorar los cinco platos del concurso, creado específicamente para los estudiantes de la Escuela La Flora, han sido Jesús Baquero, bloguero y periodista gastronómico; Isabel Álvarez, chef y dueña del restaurante Maricastaña; Mikel Zeberio, crítico y profesor en el Basque Culinary Center; y José Antonio Merino, chef y dueño del restaurante Perretxiko.

Para elegir el ganador han tenido en cuenta la presentación, el ingenio y la técnica utilizada por el cocinero. Aunque para ellos, la sensación general que han tenido al probar cada ingrediente del plato ha sido decisiva. Eso sí, en un buen plato «la legumbre es lo más importante, tiene que estar melosa y notar que su piel se rompe con facilidad», ha apuntado Isabel Álvarez.

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