Un interno agrede a un funcionario con una barra de hierro en la cárcel de Burgos

Prisión de Burgos/GIT
Prisión de Burgos / GIT

Es la tercera agresión grave que se registra en el centro penitenciario burgalés en lo que va de año

Andrea Ibáñez
ANDREA IBÁÑEZBurgos

En las cárceles españolas se denuncia una agresión al día. Y el pasado domingo por la mañana le tocó el turno a la de Burgos. Un interno agredió a un funcionario público, que estaba acompañado por otro en prácticas.

Tal y como informan desde el sindicato CCOO, el interno golpeó en la cabeza al trabajador con la barra metálica de una mancuerna que había cogido con anterioridad del gimnasio. Además de esta agresión, y mientras llegaba un grupo de funcionarios para desalojar la galería en la que tuvo lugar el suceso, un grupo de internos se atrincheró y secundó un plante en el que se amenazó a los funcionarios con un pincho carcelario, lo que comprometió seriamente la seguridad del centro penitenciario y se vivieron «momentos de tensión», según denuncia Silvia Fernández, secretaria general de CCOO en Instituciones Penitenciarias.

Como consecuencia de dicha agresión, el funcionario se encuentra de baja laboral y se ha abierto un procedimiento de investigación. No es el primer altercado de gravedad en la ciudad, ya que con éste suman tres incidentes graves en la prisión burgalesa en lo que va de año.

«Falta de personal»

Al juicio de Fernández, «estos problemas vienen provocados por la falta de personal», un problema que es especialmente crítico en Burgos. En el centro penitenciario hay 402 presos, mientras que la plantilla en teoría debería estar formada por 276. El problema está en que un 22% de esas plazas no están cubiertas.

Además, a este dato hay que sumarle la peculiaridad la plantilla del centro de Burgos, que está «muy envejecida». Según explica Fernández, cuenta con una edad media de 55 años. No se trata de un tema menor, puesto que, a partir de los 57, los funcionarios de prisiones tienen la opción de pasar a desempeñar su trabajo en segunda actividad, lo que quiere decir que no están en contacto directo con los presos. Estos puestos no computan como vacantes puras pero si acentúan ese déficit estructural, que sería de un 40% en los puesto de vigilancia interior.

Próximas movilizaciones

Con todo, desde hace varios meses se están llevando a cabo diferentes movilizaciones para dignificar su trabajo. «Existen diferencias salariales de hasta 700 euros y Burgos está entre los más afectados», aclara Fernández. Asimismo, la retribución salarial es mayor o menor en relación al número de celdas en vez de por la carga real de trabajo, lo que considera «injusto». Además, ahora todos los centros penitenciarios están muy homogeneizados, por lo que no deberían existir tales diferencias.

Tras registrar una propuesta para la mejora, los trabajadores continuarán con las movilizaciones para conseguir impulsar una modernización en materia penitenciaria. Así, el 14 de septiembre, la concentración se llevará a cabo en el centro Penitenciario de Sevilla II; el día 24 se realizará en la cárcel de A Lama (Pontevedra); y el día 29 de este mes será en Brieva (Ávila). A partir de ahí, el día 20 se prevé iniciar la negociación.

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