Maldito parné

El debate sobre los sueldos de concejales y diputados, y su afán por garantizarse cuatro años cómodos y saneados, vuelven a sonrojar a los burgaleses

Maldito parné
Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Hablar de dinero, dicen, es de mal gusto. Sin embargo, un regusto amargo es lo que se le queda a una, y no digamos ya a los ciudadanos, cuando se ponen negro sobre blanco las retribuciones y dietas que van a recibir los recién nombrados corporativos burgaleses. Sobre todo cuando las mismas se constituyen en tema prioritario de la negociación de gobierno y solo se cuestionan si sirven como arma política arrojadiza.

El error del área de Personal del Ayuntamiento de Burgos, reconocido por la propia jefa del servicio, no solo ha dejado al equipo de Gobierno del PSOE de pardillos (a quién se le ocurre mantener en el orden del día las retribuciones si, como dicen, se había detectado el fallo, a sabiendas de que tienen enfrente a Javier Lacalle), sino que además ha permitido desviar la atención de dos cuestiones de interés.

Por un lado, que el Partido Popular haya apostado por un único liberado, que no es su portavoz, sino el edil que menor carga de trabajo asumirá a tenor del reparto de responsabilidades realizado por la propia formación, César Barriada. El PP vuelve a confiar la mayor parte del trabajo en Carolina Blasco, que de nuevo queda sin dedicación exclusiva, en su faceta de «superwoman», como la calificaban algunos ediles del anterior mandato.

Por otro, la petición de Vicente Marañón de revisar las retribuciones a concejales, por considerarlas demasiado austeras en comparación con lo que cobran ediles de municipios de similares dimensiones al de Burgos. El portavoz de Cs está dispuesto a liberarse, pero solo en unas condiciones más favorables, algo en lo que coincide con su compañero Lorenzo Rodríguez, diputado provincial.

Rodríguez ha conseguido sacarle a César Rico la Vicepresidencia Primera, con una «tarifa especial» (de 63.300 euros frente a los 72.700 del alcalde Daniel de la Rosa o los 84.900 del presidente Rico), como le gusta decir al socialista David Jurado, quien por cierto compatibilizará su dedicación exclusiva en la Diputación con su responsabilidad de concejal de Hacienda, sumando liberación provincial y dietas municipales.

En todas las casas cuecen habas, y en la mía a calderadas. El refranero popular siempre suele estar muy atinado y los políticos deberían tenerlo en cuenta antes de cuestionar la paja en el ojo ajeno, sin ver la viga del propio. Cuidado que vienen cuatro años de curvas 'populares' que no dejarán pasar ni un desliz al PSOE, en el Ayuntamiento, y parecen dispuestas a dar cuerda a Cs, en la Diputación, hasta que se ahorquen solos.