La matanza de San Cristóbal alza la voz por una carretera más segura

Unas 1.200 raciones de carne se han repartido hoy en el barrio de San Cristóbal. / APM

El viernes fue atropellado de gravedad un hombre de 66 años en el barrio | Hace tiempo que los vecinos piden medidas para tener una vía menos problemática

Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

La matanza del barrio de San Cristóbal, impulsada y organizada por la Cofradía de San Antón, cumple 35 años totalmente consolidada. Desafiando al frío y con un ojo puesto en el cielo, por si a la lluvia le daba por aparecer tras una noche sin tregua, cerca de 1.200 personas acudieron a degustar las viandas del cerdo.

Una charanga animaba el ambiente, cuando los músicos no estaban saboreando la carne o el vino de la Ribera del Duero, nadie podía resistirse a los manjares. Pero el ambiente festivo ha estado hoy empañado por un suceso que ocurrió este viernes en el barrio. Un hombre de 66 años fue herido de gravedad al ser atropellado en la calle Alcalde Martín Cobos del barrio. Pablo Dionisio, de la Cofradía de San Antón, ha reconocido que en el barrio los vecinos están «preocupados por esa carretera que debería estar de otro manera».

Muchos años llevan advirtiendo los vecinos a la Policía Local y al Ayuntamiento que en esta carretera que atraviesa el barrio «se hacen carreras por la noche, está en un paso de niños del colegio y los que vienen a los campos de fútbol y pasan muchas personas mayores». Dioniso resalta que, ahora que se ha actuado en la mejora de algunas zonas del barrio, se debería haber tomado alguna medida con respecto a esta carretera, «que muchos días parece un circuito», apunta Dionisio. Desde el barrio se pide «algún paso de peatones elevado o semáforos de velocidad para que la gente no corra el peligro que ahora estamos sufriendo», señala Dionisio.

Esfuerzo y dedicación

Esfuerzo y dedicación, sí, pero también un momento bonito es lo que se ha vivido hoy en el barrio. 250 kilos de picadillo, unas 1.000 morcillas y unos 200 kilos de morro acompañados, como siempre, con vino de la Ribera del Duero y pan de leña han sido los protagonistas.

Desde las 5:00 horas de esta madrugada han trabajado para que todo saliese bien y la gente disfrutase de la carne del cerdo. Aunque el jueves ya se empezó a preparar la cebolla, a limpiar las caretas y el picadillo. De media, desde las 5:00 horas, han elaborado unas 150 morcillas a la hora. La masa de estas se elaboró ayer, hoy se han embutido y después se meten en las cazuelas de donde se sacan, directamente, para ser servidas. Dionisio reconoce que se han pasado la noche «mirando al cielo», ya que la nieve y la llucia les ha apagado en más de una ocasión el fuego «pero son momento bonitos», reconoce con ilusión.

Ocho cofrades forman esta cofradía e intentan implicar a la gente joven en esta tradición de la matanza. Sí se veían jóvenes ayudando en las labores. Dionisio reconoce que «quieren aprender y la curiosidad es muy buena. Así mantenemos esta tradición tan bonita. Los mayores nos han dejado su legado y lo tenemos que conservar». Cada vez hay menos gente que se dedica a la matanza pero la Cofradía de San Antón, por el momento, cuenta con relevo para mantener una tradición que antes era rutina, cada año, en muchas casas.

La matanza de San Cristóbal comenzó hace 35 años por iniciativa de unos amigos del barrio. Esta es una zona de «gente humilde», muchos de los que aquí viven llegaron de los pueblos y allí se conservaba la fiesta de la matanza y estos querían celebrarla en su barrio. Se juntaron, fundaron la Cofradía de San Antón y comenzaron con la fiesta. Ahora también realizan más actividades para dinamizar el barrio. Trabajan unidos con la asociación de vecinos y la peña para «tener un barrio agradable y donde todos podamos disfrutar», apunta Dionisio.

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