El Burgos no levanta cabeza

El Burgos no consigue enderezar el rumbo. /GIT
El Burgos no consigue enderezar el rumbo. / GIT

El conjunto blanquinegro suma una nueva derrota frente al Unionistas | Un solitario gol de Unai es suficiente para que el cuadro salmantino se lleve los tres puntos de El Plantío

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

El Burgos continúa inmerso en una crisis que ya comienza a tener tintes de tragedia. El conjunto blanquinegro sumó hoy una nueva derrota, en este caso en El Plantio frente al Unionistas de Salamanca, tras un partido en el que los hombres de Estévez ofrecieron una imagen gris y volvieron a caer en los mismos errores en los que llevan cayendo desde principios de temporada. La evidente -y cada vez más preocupante- falta de gol, sumada a los despistes defensivos volvieron a ser la clave en un choque en el que a Unionistas solo le hizo falta un tanto de Unai en la segunda parte para llevarse los tres puntos de El Plantío.

0 Burgos CF

Aldalur, Acosta, Borda, Jaso; Undabarrena, Beobide; Goti (Machuca, min.75), Chevi (Rojano, min.59), Madrazo (Annor, min.69); y Cervero.

1 Unionistas

Carlos Molina; Piojo, Admonio, Ayoze, Góngora; Unai, Llano, Javi Navas (Jorge Hernández, min.76), Ribelles; Nava y Diego Hernández (Manjón, min.71).

Goles:
0-1, min.66: Unai.
Árbitro:
Velasco Arbáiza (Comité Vasco). Mostró tarjeta amarilla a Undabarrena y Aldalur por el Burgos CF y a Navas por el Unionistas.
Incidencias:
Partido correspondiente a la décimo tercera jornada del Grupo I de la Segunda División B disputado en El Plantío ante unos 3.000 espectadores. Alrededor de 200 aficionados salmantinos en las gradas.

Afrontaba el choque el Burgos con la imperiosa necesidad de ganar para empezar a salir del pozo en el que se ha metido a las primeras de cambio. La llegada de Fernando Estévez al banquillo burgalés ha venido acompañada de un cambio de imagen en diferentes facetas, pero los resultados no estaban acompañando y la derrota del pasado fin de semana en Valdebebas frente al Castilla fue un duro golpe. Otro más.

En ese contexto llegaba a El Plantío el Unionistas, un recién ascendido, heredero de aquel fútbol romántico forjado por y para los aficionados, que a estas alturas de la temporada se antoja ya rival directo del cuadro burgalés. Un equipo que venía de ganar a la Ponferradina y que, a pesar de situarse en la zona baja de la clasificación, ya ha demostrado de lo que es capaz en esta categoría.

Consciente de la trascendencia del choque, el Burgos saltó al césped con mucha intensidad, incluso ansiedad, con la intención de mandar desde el primer minuto. Esa tensión permitió al cuadro blanquinegro firmar varios acercamientos en los primeros compases, protagonizados por Jon Madrazo, que en su vuelta a la titularidad se convirtió en uno de los grandes referentes ofensivos del equipo. El extremo blanquinegro pudo abrir el marcador a las primeras de cambio tras rematar dentro del área un buen pase de Goti desde la derecha, sin embargo, su lanzamiento se marchó desviado. También probó fortuna Madrazo con un tímido cabezazo ante el que Carlos Molina no tuvo ningún problema.

El Burgos volcaba su juego sobre las bandas, intentando abrir el campo al máximo y encontrar huecos ante un Unionistas que, eso sí, estaba bien plantado. De hecho, los hombres de Roberto Aguirre se desquitaron pronto de la presión burgalesa y fueron ganando metros a medida que avanzaban los minutos. Cierto es que al cuadro salmantino le faltó profundidad, pero sí que consiguió meter el miedo en el cuerpo con alguna transición rápida y un par de jugadas a balón parado.

Ya en el 26, Madrazo tuvo en sus botas el gol con un remate trastabillado a la salida de un córner que se marchó a escasos centímetros de la cepa del poste. La respuesta a esa gran ocasión no tardó en llegar. Y es que, a penas un minuto después, el Unionistas firmó su primera gran oportunidad de gol con un libre indirecto botado desde lejos a la perfección al que no llegó rematador por muy poco.

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El juego no estaba siendo ni brillante ni efectivo por parte de ninguno de los dos contendientes y las ocasiones se resistían a aparecer. Con esos mimbres es muy difícil marcar y ambos equipos acabaron enfilando el túnel de vestuarios sin haber podido abrir el marcador.

Tras el descanso, el Burgos pareció salir más enchufado que su rival, presionando bien la salida del balón y buscando el juego entre líneas. Sin embargo, no fue sino una ilusión, ya que al Unionistas le costó muy poco generar peligro. En el 49, Diego Hernández remataba de primeras un buen centro desde la izquierda, sorprendiendo a Saizar con un disparo que se fue fuera por muy poco. Apenas dos minutos después, un libre indirecto del cuadro salmantino acabó paseándose por el área ante de marcharse fuera.

Al Burgos le costaba un mundo hilvanar su juego y encontrar el hueco ante un Unionistas con las líneas bien dibujadas y las ideas claras que no tardó en sacar petróleo de la situación. Y es que, en el 66, Unai cazaba dentro del área un buen centro desde la derecha y batía a Saizar para poner el 0-1 en el marcador. Ni que decir tiene que el tanto cayó como un jarro de agua fría sobre la parroquia local, que comenzó a cuestionar al equipo desde la grada.

Estévez, que ya había dado entrada a Rojano por Chevi, quiso imprimir velocidad al juego poniendo en liza a Annor. Pero ni con esas. Una vez más, el Burgos parecía estar negado de cara a puerta. Y para muestra un botón. En el 70, Rojano aprovechó un error defensivo para plantarse completamente solo ante Carlos Molina, pero el punta argentino marró el uno contra uno.

Ante esta situación, y con el cronómetro en contra, al Burgos no le quedaban más opciones que quemar todas las naves en busca de, al menos, el empate.

Un empate que, sin embargo, se resistía a llegar. En el 82, y con el partido inmerso ya en una dinámica casi agónica para el Burgos, Annor pudo igualar la contienda tras controlar un buen pase a la espalda de los defensas y probar con un disparo cruzado que se marchó fuera. También pudo empatar en la prolongación Jaso con un cabezazo en el primer palo que se marchó desviado por poco.

Al final, una nueva derrota que no hace sino profundizar la crisis en la que se encuentra sumido el Burgos. Una crisis de la que cada vez resulta más difícil salir.

 

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