Julio Rico salva la cara del Burgos CF

EL Burgos CF volvió a mostrarse demasiado fallón/GIT
EL Burgos CF volvió a mostrarse demasiado fallón / GIT

El Burgos vuelve a mostrarse tímido de cara al gol y a punto está de caer derrotado frente al Leioa, pero Julio Rico empata en el descuento

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Una cuestión de lógica. En fútbol gana el que más goles mete. Y este Burgos continúa negado de cara a portería. El conjunto blanquinegro perdió hoy la ocasión de cerrar la primera vuelta con una victoria balsámica y a punto estuvo de llevarse un buen palo después de ver cómo el Leioa se adelantaba en el marcador en el 83. Sólo la postrera reacción del equipo, que consiguió empatar en el descuento con un disparo a bocajarro de Julio Rico en la recta final, consiguió salvar los muebles.

1 Saizar; Andrés, Julio Rico, Borda, Eneko; Adrián Cruz (Iker Hernández, min.74), Beobide; Blázquez (Youssef, min.57), Abel Suárez, David Martín (Javi Cantero, min.79); y Adrián Hernández.

1 Iturrioz; Ferrone, Querejeta, Iriondo (Martínez Ortiz, min.69), Egoitz; Undabarrena, Springolo; Morcillo, Goti (Aitor Aspas, min.81), Óscar García (Alain Álvarez, min.86); y Yurrebasco.

goles
0-1, min.83: Ferrone; 1-1, min.90: Julio Rico.
árbitro
Espasandín Cores (Colegio Gallego). Mostró tarjeta amarilla a Eneko por el Burgos CF y a Egoitz e Iriondo por el Leioa.
incidencias
Partido correspondiente a la décimo novena jornada del Grupo I de la Segunda División B disputado en El Plantío ante unos 3.000 espectadores.

Encaraba el choque el Burgos con la necesidad de reivindicarse tras la derrota en Amorebieta y con el objetivo de cerrar la primera vuelta con unos satisfactorios 32 puntos. Y lo hacía, además, planteando un cambio de esquema. Salinas dejó a un lado su habitual 4-4-2 para apostar por un único punta y una segunda línea más poblada. Así, Adrián salió como única referencia ofensiva, acompañado en línea de tres cuartos por Abel Suárez y David Martín y Blázquez en las bandas. Además, en el once titular también entró Beobide, que junto a Adrián Cruz fue el encargado de dirigir el juego blanquinegro.

Un juego que, ya desde los primeros compases, intentó ser combinativo. Los de El Plantío asumieron desde el principio la iniciativa y el control del balón, intentando abrir brecha en la ordenada defensa vizcaína, pero una vez más pecaron de falta de profundidad. Adrián se fajaba con los centrales sin éxito, mientras David Martín probaba con centros al área infructuosos. Solo Andrés consiguió inquietar a Iturrioz en los primeros compases con un lanzamiento lejano que se marchó alto.

El partido estaba trabado, con mucha lucha en el centro del campo y muchas transiciones del Burgos, pero sin acercamientos claros. Así, hubo que esperar hasta el 17 para ver el primer remate a puerta del choque. En esta ocasión, fue Abel Suárez el encargado de probar los reflejos del cancerbero visitante con un cabezazo en el segundo palo que Iturrioz sacó junto a la cepa del poste.

Eso sí, no tardaría en responder el Leioa. El conjunto vizcaíno, que hasta ese momento ni siquiera se había acercado al área del Burgos, pudo inaugurar el marcador después de que Springolo ganara con facilidad la pelea de un balón muerto en el área. Sin embargo, el derechazo del centrocampista se estrelló en el palo.

Aquella ocasión fue sin duda un aviso a navegantes que despertó más a la grada que al equipo. Y es que, a pesar de que el dominio era del Burgos, la falta de ideas en tres cuartos desesperó por momentos al respetable, que dejó oír sus pitos en diversas fases del encuentro. Más si cabe en los últimos compases de la primera parte, en los que el Leioa se sacudió el dominio local y dio un paso al frente, buscando las cosquillas a un Burgos cuyos acercamientos seguían muriendo en la orilla.

Salida en tromba

El guion del encuentro pareció cambiar tras el paso por vestuarios. Y es que, el Burgos regresó al césped con una dosis más de fe y en los dos primeros minutos dispuso de dos clarísimas ocasiones para abrir el marcador. La primera, un disparo cruzado de David Martín tras aprovechar un balón muerto que se estrelló en el poste. La segunda, un mano a mano de Blázquez después de un gran pase entre líneas que el extremo no fue capaz de resolver ante Iturrioz.

Esas dos ocasiones parecieron despertar al conjunto blanquinegro, pero aquello fue un mero espejismo. Y es que, lejos de mantener la dinámica, el Burgos volvió a ser presa de sus propios fantasmas. Mucha posesión y buenas transiciones, pero sin profundidad y, sobre todo, sin pegada, lo que acabó derivando en un partido tosco y, por momentos, aburrido, en el que el Leioa fue poco a poco sintiéndose más cómodo.

De hecho, el equipo dirigido por Lambea fue creciendo por momentos, aproximándose con peligro a la portería de Saizar. En el 57, Óscar García probaba con un buen lanzamiento cruzado que lamió la cruceta, y en el 81, Martínez Ortiz, que acababa de saltar al terreno de juego, probaba con un pase de la muerte que se paseó por la línea de gol sin encontrar rematador.

Y entonces llegó el mazazo. En el 83, Ferrone cazaba dentro del área un despeje de Saizar y fusilaba al portero blanquinegro para poner el 0-1 en el marcador y destrozar las ilusiones del respetable. Unas ilusiones que, eso sí, regresarían en los últimos compases, en los que el Burgos se tiró en tromba en busca del empate. Y éste acabó llegando sobre la bocina, con un disparo a bocajarro de Julio Rico a la salida de un saque de esquina que devolvió la igualada al electrónico.

Pero el Burgos quería más. Y lo intentó hasta el final, quizá con más corazón que cabeza, pero hasta el final. De hecho, Youssef tuvo en su testa la remontada en el último suspiro, pero su cabezazo se fue a las manos de Iturrioz.

Al final, un empate agónico que salvó la cara del equipo, pero que no sirve para ocultar la decepción. No en vano, el conjunto blanquinegro se comerá el turrón fuera de los puestos de play off y con 30 puntos en su casillero, una buena renta, pero insuficiente como para cumplir las altísimas expectativas que despertó el equipo a principio de temporada. Después de Navidad, más.

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