4.000 hectáreas de monte ardieron en la región en los primeros tres meses del año

Un rayo provocó un incendio en Quintanilla del Castillo, en León, el pasado lunes. /Ical
Un rayo provocó un incendio en Quintanilla del Castillo, en León, el pasado lunes. / Ical

La Administración considera que este verano el riesgo de incendios forestales será elevado

Alicia Pérez
ALICIA PÉREZ

El último fue en la tarde del jueves. La caída de un rayo arrasaba tres hectáreas de terreno entre Nogarejas y Castrocontrigo (León) y tres días antes, el lunes, otro siniestro similar provocó un incendio forestal en el municipio leonés de Quintana del Castillo, donde se registró una importante tormenta. El fuego se inició pasadas las siete de la tarde en una zona de pino y matorral bajo y se vio avivado por las ráfagas de viento. No obstante, se sofocó con prontitud y la extensión afectada no se elevó demasiado.

Estos fuegos no están incluidos en los 614 incendios forestales que ha contabilizado la Junta de Castilla y León en el primer trimestre del año, una cifra que se ha traducido ya en un aumento del 27% respecto a la media del último decenio, que se sitúa en 485 fuegos.

Hasta el 31 de marzo se quemaron en Castilla y León 4.008,31 hectáreas, lo que supone que el fuego ha arrasado un 6% más de superficie forestal que la media de los últimos diez años, que se sitúa en 3.766,60 hectáreas. Son los datos provisionales del análisis estadístico que realiza a lo largo de todo el año la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León y que en el primer trimestre del año ha estado marcado por la sequía y las temperaturas elevadas.

De los 614 incendios que se han producido en la comunidad hasta el 31 de marzo, el 63% (386) se quedaron en conatos, en los que el fuego se apagó antes de quemar una hectárea de superficie, mientras que el 37% restante superaron esta superficie. Esto significa que el 11% más de incendios se quedó en conatos respecto a la media del último decenio, con un 63% actualmente frente a un 52%.

Desde la Junta atribuyen el hecho de que cada vez más incendios se queden en conatos a que la comunidad ha contado con un despliegue de medios superior a la media. Se disponía de más días con autobombas, con todos los helicópteros de la Administración regional y dos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y más días también de trabajo de cuadrillas de especialistas en la lucha contra incendios forestales (Elif). Respecto a la masa afectada, esos mismos datos afirman que 331,25 de las hectáreas afectadas han sido de superficie arbolada, lo que supone un 2% menos que la media del decenio, que alcanza las 337,25 hectáreas.

Además, se han quemado 3.225,20 hectáreas de matorral y monte bajo y 451,86 de pastos. Esto último se explica porque en esta época del año muchos de los incendios se producen al anochecer en zonas altas donde los medios no pueden trabajar en invierno.

Hay que destacar que la zona oeste de Castilla y León y la provincia de Ávila siguen contabilizando la mayor parte de los siniestros. León, con 193 fuegos; Zamora, con 128 y Ávila, con 74 encabezan esa lista en la que aparece la provincia de Palencia con 62 incendios, Salamanca con 56, Soria con 31, Burgos con 25, Valladolid con 24 y Segovia con 21.

En un año hidrológico seco, con periodos de temperaturas muy elevadas a principios de enero y en gran parte de febrero y una humedad relativa menor que la media, la Consejería de Fomento y Medio Ambiente se vio obligada a declarar muchos peligros medios provinciales y a suspender quemas autorizadas.

En este contexto, la Administración regional destaca la fuerte siniestralidad registrada del 4 al 8 de enero, «muy atípica y debida a condiciones de sequedad», además de la elevada siniestralidad del mes de marzo, especialmente en la segunda y la tercera semana.

La última época de peligro medio de incendios forestales se declaró hace apenas un mes debido a la persistencia de una situación meteorológica de sequía prolongada y temperaturas muy elevadas para la época del año. Este panorama sitúa a 2019 como un año de elevado riesgo, muy diferente del pasado 2018, que registró buenos datos en materia de incendios.

Las cifras del último decenio, entre 2009 y 2018, apuntan a que ha habido tres ejercicios muy duros en la comunidad en cuanto a siniestralidad forestal. Se trata de 2009, 2012 y 2017, cuando se originaron 1.024, 1.034 y 980 siniestros respectivamente en los tres primeros meses del año.

«Operativo insuficiente»

Respecto al trimestre pasado, Comisiones Obreras considera que es una época del año en la que la comunidad «no cuenta con un operativo suficiente». En este sentido, han solicitado un operativo público durante todo el año que se dedique a prevención y a extinción de incendios. Ernesto Angulo, coordinador del sector Autonómico del sindicato, explica que el cambio climático tiene una incidencia muy importante en la comunidad, ya que cada vez los inviernos son más secos y con menos precipitaciones, por lo que cree que «hay que adaptar el operativo a las nuevas condiciones» y también a los grandes incendios.

Los trabajadores de las brigadas de extinción ya son bomberos forestales

Una de las últimas medidas que adoptó el Gobierno de España antes de celebrarse las elecciones del pasado domingo fue reconocer a los trabajadores de las Brigadas de Refuerzo de Incendios Forestales (Brif) la categoría profesional de bomberos forestales, con la aplicación de un acuerdo que se había alcanzado en diciembre de 2017. Se trata de una decisión que, en el caso de Castilla y León, afecta a los trabajadores de las Brif de tres bases ubicadas en Lubia (Soria), Tabuyo del Monte (León) y Puerto el Pico (Ávila).

Tras muchas reivindicaciones por parte del colectivo, la Secretaría de Estado del Ministerio de Hacienda, a instancia del Ministerio de Agricultura, daba el visto bueno a la aplicación de las nuevas condiciones laborales y económicas, con un incremento salarial del 11% por el aumento de las funciones que van a desarrollar en labores de mantenimiento, conservación y prevención de incendios.

El acuerdo también reconoce la segunda actividad para los trabajadores que, por edad o estado físico, no pueden estar en primera línea de extinción de los incendios forestales, ya que hasta ahora cuando no pasaban las pruebas se quedaban en situación de desempleo.

De esta forma se cerraba el periodo de negociación en el que habían participado los sindicatos con la empresa pública Tragsa. De ellos, Comisiones Obreras, que es el sindicato con mayor representación, destacaba que el objetivo era que se reconozca que la actividad de las Brif está incluida en la protección civil, así como la calificación profesional como bomberos forestales para que el reconocimiento logrado «tenga la efectividad real que se merecen».

A juicio de José Luis López, del área de Acción Sindical de CC OO de Construcción y Servicios, el acuerdo supone un paso importante, pero que todavía es «absolutamente insuficiente» porque estos trabajadores siguen siendo fijos discontinuos, ya que les dan de baja en diciembre y les vuelven a contratar en enero después de las fiestas de Navidad.